POR LO QUE SE OBSERVA NO HAY SOLUCIÓN
Así dicen de Asturias, pero no por mucho tiempo. En un recorrido estos días por centros comerciales y calles por Oviedo observé mucha relajación en las personas (sobremodo jóvenes) pero también en maduros y maduras sin reparos.
El porcentaje que no lleva mascarilla o la lleva mal es superior al que no dicen. En las calles adyacentes al centro de la ciudad, ese porcentaje de imprudentes aumenta considerablemente, como lo hace en terrazas, aparcamientos y alrededores de esos centros comerciales.
Estamos viendo el resultado de esa relajación en otras comunidades, pues nosotros que lo hicimos bien, con toda seguridad pronto nos daremos cuenta de que copiaremos a quienes serán confinados de nuevo por irreflexivos y temerarios. A los jóvenes hay que decirles (muy claro) que no sean imprudentes, no por ellos, que también, por sus papás y abuelos, a los que les llevarán el virus a casa por ser unos insolidarios y mediocres hombrecitos.
La juventud necesita mano dura, los mismos colectivos que ahora claman al cielo por las agresiones, violaciones e inseguridad ciudadana son los mismos que no paraban de sacar leyes protectoras donde anularon la potestad y la autoridad de corregir y educar a profesores y padres.
Esos colectivos decían que castigar a un niño (darle un cachete) era traumatizarlo de por vida. Ahora abogan por culpar a todos los hombres de lo que hagan sus retoños mal educados, sin disciplina alguna y consentidos.
Tenemos que invertir la deriva a que nos lleva esta educación tan permisiva. Un niño, si queremos que nos salga un hombre y una mujer en condiciones, debe ir moldeándose desde la base, corrigiéndolo, si dejamos pasar el tiempo, ya de mayor es imposible doblegar tanta dejadez.
Son demasiadas agresiones diarias que salen a la luz, un padre de familia acude a pasar un día a un lugar cualquiera y acaba asesinado a palos por dos o cuatro energúmenos de esos que saldrían traumatizados por un cachete. Una mujer va a una fiesta y acaba violada en grupo por esos mismos traumatizados. Una mujer inconformista acaba acusando y haciendo pagar a un inocente su maldad... Luego, vienen esos colectivos a señalar a todos los hombres por lo que hagan sus energúmenos retoños. Al día siguiente sale en prensa que esos agresores salen libres. ¡No, señor! Quien agrede, viola, acosa, asesina... deben saber el resto que no sale gratis. Solo así acabaremos con esta lacra de inseguridad general y de imprudentes sueltos que entre todos educamos mal.
Se ven demasiados niños y niñas (entre 13 y 17 años) en grupos a diario, sin adultos a la vista, fumando y desplazándose por los lugares de ocio (playas, piscinas, parques...) sin que sus papás tengan la responsabilidad de vigilarlos hasta su mayoría de edad. Esos niños saldrán adolescentes de manadas sin limite en sus actos.
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