«La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación»
Felipe VI
Esta afirmación de legalidad interna entronca de forma directa con la gran advertencia estratégica dirigida hacia el exterior. En un momento en que el enclave norteafricano intenta restañar las heridas de una crisis de dimensiones históricas, Don Felipe proyectó la voz de la Corona con una contundencia categórica: «La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación». Alto y claro. Sin ambages ni medias tintas. «Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que«Tenéis el apoyo firme del resto de los españoles, de toda la ciudadanía, la garantía de los poderes y las instituciones del Estado y el compromiso pleno, permanente e inequívoco de la Corona» es España», ha proclamado desatando una gran ovación por parte del público que ha llegado a parar el discurso.
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