Los críticos de Sánchez se ponen en alerta ante su campaña "en rojo": "Busca quedarse en Ferraz con un resultado digno"
El núcleo del presidente se dice entusiasmado con el arranque de la campaña, que habría despertado a su gente. Pero no todos en el partido avalan ese plan. "Abandonamos la moderación para buscar el nicho de nuestra izquierda"
«Pedro ha abandonado su mochila y tiene que recuperarla». Un colaborador muy cercano al Sánchez que usaba mochila se lamentaba del cambio experimentado por el líder socialista cuando pasó a ser el presidente del Gobierno. El citado hombre de confianza de Sánchez se evaporó como lágrimas en la lluvia -igual que otros muchos- pero tras ocho años en Moncloa, el líder socialista ha disuelto las Cortes para regresar a los tiempos de la mochila.
El candidato Sánchez hace campaña electoral del mismo modo que ideó sus primarias. Con un discurso anti élites y consignas copiadas del 15-M, el Shangri-La de la izquierda española. «El Parlamento da la espalda al pueblo», dijo Sánchez, «indignado», en su declaración institucional para disolver de forma anticipada. «Que no, que no, que no nos representan, que no», gritaban los indignados de la Puerta del Sol en el año 2011. Hasta ha desempolvado la teoría y práctica de la construcción del demos de Iñigo Errejón: los de arriba contra los de abajo.
En aquel momento, tras las crisis financiera de 2008 que dio lugar a la Gran Recesión, los países occidentales gritaban en la calle y en las urnas contra sus élites. Sánchez ganó las primarias contra las élites de su partido. Y ahora busca desesperadamente la remontada con el mismo discurso.
¿Puede un presidente del Gobierno con una gestión de ocho años a sus espaldas remontar unas expectativas electorales adversas a base de apelar a la calle frente a las instituciones y de extremar su lado izquierdo frente a las posiciones más templadas de la sociedad? El PSOE oficial cree que sí. «El decreto de vivienda lo han tumbado las élites que presionaron a Junts y a las que sirven PP y Vox. Nuestro objetivo es la gente, responder a lo que esperan de nosotros. La gente nos marca el camino de las elecciones.La candidatura del PSOE es una candidatura en rojo, Pedro Sánchez se ha enfrentado a las élites mundiales, a Trump, a Netanyahu, a Putin, a Elon Musk y los tecnooligarcas, el candidato preferido de la izquierda mundial y de los votantes de todas las formaciones de izquierda en España. Y ha sido capaz de identificar dónde estaba la clave del adelanto, en la vivienda, la cuestión que más preocupa a los españoles de todas las ideologías. También a los votantes del PP y Vox, aunque odien a Pedro Sánchez, experimentan rabia por la situación de la vivienda», señalan desde el equipo del líder socialista.
Los sondeos son los que son. Pero, lo crean o no sus adversarios, Moncloa está convencida que la primera semana de precampaña para el 29-N la ha ganado Sánchez por goleada. «Apreciamos claramente que los nuestros empiezan a creer posible que se repita el milagro del 23-J, y eso es lo más importante. Que lo podemos volver a hacer. Veníamos de Ceuta, bajo mínimos, no esperábamos esta oportunidad, hasta nos parece mentira que en tan pocos días, el PSOE haya recuperado el ánimo, mientras el PP cometía error tras error, con Ayuso convertida en la protagonista de la precampaña del PP. Con la vivienda en el centro del debate, la que marca la estrategia del PP es una presidenta que se compró un ático de 6 millones con el dinero de todos. La torpeza de Génova 13 nos ayuda mucho», aseguran fuentes de la dirección socialista.
El desahucio de Maricarmen y las protestas de alta intensidad emocional alcanzaron su cumbre en las calles de Madrid tras el fallecimiento de la anciana vulnerable, cuyo desalojo ha dado la vuelta al mundo. La movilización social por Maricarmen Abascal sido providencial para el mensaje con el que Sánchez quiere llegar hasta el 29-N. Los socialistas intentan de todas las maneras posibles que las noticias sobre las andanzas de Leire Díez, la cara visible de las llamadas cloacas socialistas que contactó con los narcos para que presionaran a la juez del caso de David Sánchez, pasen a un segundo plano.
El PP ha situado la corrupción en el primer plano de su precampaña para el 29-N. «No tienen otro programa electoral, ni contenido, ni soluciones para los problemas de la gente, de eso van estas elecciones, no de políticos, sino de políticas», aseguran en la engrasada maquinaria socialista.
Este optimismo, claro, no lo comparte el PSOE en su conjunto, ni en todas las federaciones. «El PSOE siempre se ha dirigido a amplias capas de la población. Las manifestaciones y la acampada de Sol no representan a toda la sociedad española, como interpreta la dirección. Siempre hemos ganado las elecciones en el espacio de centro izquierda y ahora ese ámbito de la moderación lo hemos abandonado para buscar el nicho de nuestra izquierda. No nos dirigimos a la gente templada. Eso puede venirle bien a Pedro Sánchez para tener un resultado digno y quedarse al mando del partido en Ferraz, pero no sirve para recuperar lo que siempre hemos sido: un partido de Estado. Las tendencias de los sondeos están claras y es más difícil cambiarlas de lo que dice la dirección», señalan fuentes de algunas federaciones.
Los datos que se manejan en el equipo de campaña de Pedro Sánchez indican que esta primera semana, aunque de forma modesta, ya que los sondeos siguen siendo muy desfavorables, el PSOE está al alza y el PP a la baja. «No tenemos una bola de cristal, pero nuestra tendencia es al alza, eso nos lleva a pensar que podemos remontar. La campaña será decisiva para movilizar a los nuestros. Los temas sociales nos van bien y al PP lo de las cloacas no les está funcionando».
Más que el desempeño de sus propias fuerzas, lo que preocupa a la dirección socialista es lo que está pasando a su izquierda. «Sin una candidatura sólida a nuestra izquierda, es imposible la continuidad del Gobierno de coalición. Tienen que encontrar el modo de ir juntos, de lo contrario se van a dar una galleta», aseguran en Moncloa.
Por separado, a los partidos de lo que queda de Sumar, las encuestas les conceden de 5 a 9 escaños. Juntos, podrían llegar hasta 20. Como diría Gabriel Rufián, son matemáticas. «Y todo por rencillas personales. Es muy preocupante la falta de generosidad y de mirada al horizonte que están mostrando estos partidos», señalan desde los ministerios del PSOE.
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