Entradas populares

miércoles, 14 de octubre de 2026

CAMINO DE CUALQUIER PARTE.

 "El Parlamento ha vuelto la espalda a la calle", "no nos representa" (Sánchez-Iglesias) Los que peinamos canas, si no nos hemos vuelto calvos, estábamos en que la calle era de Fraga: "La calle es mía". "La calle soy yo", está diciendo Pedro, como aquel que decía "L'État c'est moi". Pero las "inquilinas" que hacen guardia bajo los luceros, si han oído hablar de Fraga, pensarán que fue un mamut del Pleistoceno (si en el Pleistoceno los había). Toda esta movida callejera tiene un único objetivo: evitar el desahucio de los Sánchez Gómez de Moncloa. Porque si "el gobierno de progreso" que gozamos se lo lleva por delante el 29N, asistiríamos a "una regresión sin precedentes en derechos y libertades". Valgan como muestra tres o cuatro botones:

Las esposas de los presidentes no podrían ser catedráticas así, sin más ni más. A los hermanos que quisieran ser funcionarios no les crearían un puesto ad hoc; se tendrían que presentar a oposiciones, y estaría mal visto que, cobrando en España, tributen en Portugal. El régimen de incompatibilidades sería tan draconiano que el vicepresidente del gobierno, el ministro de transportes y los secretarios de organización del PSOE no podrían dirigir al mismo tiempo organizaciones criminales.

Los expresidentes estarían incapacitados para trasegar del presupuesto 53 millones quedándose con medio milloncete o milloncejo. Serían ellos mismos joyas y florones "sin uso ni destino". Hablando de joyas, se les reprocharía que se lleven las suyas al despacho y las guarden en la caja fuerte. ¿Dónde las tendrían que guardar, en la nevera? Los jueces camparían por sus respetos, sin que se les pueda traer a mandamiento con algún recado: "Cuidadín, cuidadín, que te pueden dar un susto".

Para evitar tal hecatombe, se ha decretado la movilización general de las fuerzas progresistas: pioneros, veteranos y reservistas. En los campamentos de milicias inquilinas ondean pocas banderas: la republicana, la soviética y, a veces, la de Gaza, señales inequívocas de progresía (Si alguien se arriesgara por allí con la constitucional, saldría con el mástil clavado en el trasero).

Desembarco de Normandía: el Gobierno saca a la calle la Acorazada Brunete, la huelga general. El golpe de gracia estaría en que la huelga coincida con la jornada de reflexión. Desde la Marcha sobre Roma organizada por otro socialista, no asistíamos a una movilización de calle tan apabullante. Aquel socialista se llamaba Benito y se apellidaba Mussolini. Tuvo éxito: el rey le entregó el poder y gobernó durante veinte años en volandas del entusiasmo delirante de la calle.

Hasta que la calle se aburrió y lo colgó de los pies en una plaza de Milán. La calle entraña riesgos. Pedro no ignora que al identificarse con ella y entregarle su destino, "su calle ya no es su calle, es una calle cualquiera camino de cualquier parte". Me gustaría terminar "en beauté" con esos versos, pero tengo aquí a la IA dándome la lata con que, cuando Mussolini organizó la Marcha sobre Roma, ya lo habían expulsado del PSI (Partido Socialista Italiano). Lo que no me aclara la IA es si Pedro Sánchez militó alguna vez en el PSOE.

No hay comentarios: