Cuando uno ve cómo van las cosas en lo político en nuestro país es para quedarse noqueado. El actual presidente en su empeño en seguir gobernando, o según se mire, desgobernando, está actuando a mi entender, más como un dictador que como un demócrata, no sé si a voluntad propia o forzado por aquellos de los que rodeó para poder tener mayoría; el caso es que vemos que pasa, en cierto modo, olímpicamente de lo que se entiende por democracia; gobierna mayoritariamente por decreto, pasando del Parlamento y lo más grave, año tras año no presenta presupuestos, con lo cual, nadie sabemos si ajusta el gasto a lo que debería ser aprobado en el parlamento o si por el contrario despilfarra y nos va a dejar el país endeudado hasta las trancas, la deuda pública generada en estos últimos años, más bien nos está indicando que algo así nos va a pasar, yo así lo veo, pero como dice el refrán: "doctores tiene la Iglesia", si están callados ellos sabrán por qué.
De otra parte, estamos viendo al jefe de la oposición insistiendo en acabar con la situación, pero para presentar un gobierno del PP presidido por él. Si este señor pensara detenidamente en la que se le podría venir encima si llega a gobernar, yo creo que se quedaría quieto y callado; basta dar un vistazo a la información tanto en el BOE como en los medios en general del mes de mayo de 2010, cuando el señor Zapatero se vio obligado a comprometerse a petición de la UE con una serie de recortes para evitar ser intervenidos tal como les pasó a Grecia y otros más. A finales de ese año perdió las elecciones y pasó a formar gobierno el señor Rajoy, y desde ese día estamos escuchando a quienes nos llevaron a aquella situación, que fue Rajoy quien nos congeló las pensiones y nos impuso recortes de todo tipo. Este señor se dice que fue muy aplicado y hábil para aprobar la oposición de, creo que, de registrador de la propiedad, pero a mi entender, como político, que me perdone, pero fue un tanto blandengue, nunca le vi ni oí defenderse con garra de lo que se le estaba acusando. A mí me importan nada él y su partido, pero me sabe mal que la mentira y la calumnia salgan airosas sobre lo que entonces fue la pura verdad. Me temo que pronto volvamos a caer en la misma trampa que entonces. Algunos para gobernar son desastrosos, pero para montar el tinglado en la oposición e incendiar la calle, no tienen quien los iguale. Por el bien de todos, ojalá me equivoque.
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