La fuga de Teresa Ribera
La calidad de una democracia se mide también por la capacidad de sus dirigentes para responder ante los ciudadanos cuando surgen dudas sobre su actuación
Gobierno para asumir responsabilidades en Bruselas, su marcha no ha cerrado los interrogantes que dejó tras de sí ni ha disipado las dudas sobre su gestión. Al contrario, con el paso del tiempo se acumulan episodios que reclaman explicaciones y hacen evidente la necesidad de una rendición de cuentas que hasta ahora no se ha producido. La distancia institucional que separa hoy a la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea del escenario político español no puede convertirse en una coartada para eludir responsabilidades que afectan a su etapa como ministra. El último de estos casos reviste una gravedad singular. Según publica ABC, el entorno más próximo de Ribera esta involucrado en un presunto caso de corrupción relacionado con la tramitación de evaluaciones ambientales para proyectos de energías renovables. Las investigaciones apuntan a que su hombre de confianza, encargado de esos informes, habría favorecido a la empresa Forestalia.
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