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lunes, 24 de febrero de 2020

LA DRAMÁTICA INFANCIA DE GRETA THUMBERG.

La dramática infancia de Greta Thunberg: «Dejó de comer y hablar a los 11 años»

Malena Ernman, su madre, se sincera sobre los trastornos que sufrió durante su transformación .

Malena Ernman, la madre de Greta Thunberg, se ha sincerado, entre otras cosas, sobre lo dura que fue la transición que atravesó su hija en el proceso de dejar de ser una persona anónima para terminar convirtiéndose en una activista mundial concienciada sobre el cambio climático. Lo ha hecho en un libro llamado «Our House Is on Fire: Scenes of a Family and a Planet in Crisis» («Nuestra casa está ardiendo: una familia y un planeta en crisis»), al que ha tenido acceso «The Guardian».
El tabloide británico publica en su web unas impactantes declaraciones extraídas de un fragmento del libro, en el que Ernman expone sin tapujos los detalles de la dura infancia de su hija, que estuvo marcada por el autismo y el acoso escolar. «Poco a poco fue desapareciendo en una especie de oscuridad», relata en referencia a aquella época de su vida.
«Lloraba de noche cuando debería estar durmiendo. Lloraba camino a la escuela. Lloraba en sus clases y durante sus descansos, y los maestros llamaban a casa casi todos los días», relata, al tiempo que confiesa que a esa edad, con 11 años, «dejó de tocar el piano, dejó de reír, dejó de hablar y dejó de comer». Aquello fue antes de que se le diagnosticara Síndrome de Asperger, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastornos alimenticios y mutismo selectivo, un trastorno de ansiedad que lleva a retraerse hasta rozar el autismo, ya que los problemas de Greta se remontan a años atrás.
Greta Thunberg, junto a sus padres: Svante Thunberg y Malena Erman
Greta Thunberg, junto a sus padres: Svante Thunberg y Malena Erman
La madre de Greta, una conocida soprano, cuenta que visitaron entonces múltiples psiquiatras, psicólogos y especialistas en busca de una solución a la desesperada situación que atravesaba su hija: «Después de dos meses de no comer, Greta había perdido casi 10 kg, que es mucho cuando eres bastante pequeña. Su temperatura corporal era baja y su pulso y presión arterial indicaban claramente signos de inanición. Ya no tenía energía para subir escaleras y su puntuación en las pruebas de depresión era altísimo».
Tras ser diagnosticada de Asperger, cuenta Ernman, su estado comenzó a mejorar progresivamente y relata que el punto de inflexión tuvo lugar cuando, tras ver un documental en el colegio, decidió intentar hacer algo por frenar el cambio climático. «Aunque queremos que abandone la idea de hacer huelga, la apoyamos. Porque vemos que se siente bien mientras elabora sus planes, mejor de lo que se ha sentido en muchos años. Mejor que nunca, de hecho», cuenta en relación a la polémica huelga que la joven hizo a las puertas del Parlamento sueco.
Según las palabras de su progenitora, Greta comenzó a estar mucho más feliz, y ellos decidieron apoyarla, aunque se convirtieron en objeto de críticas por ello: «Recibíamos amenazas de muerte en las redes sociales, excrementos a través del buzón y los servicios sociales nos informaron que habían recibido una gran cantidad de quejas contra nosotros como padres de Greta. Pero al mismo tiempo nos decían en la carta que 'NO tienen la intención de tomar ninguna medida'».
Los Thunberg, que moldearon el «fenómeno Greta», son una familia en una «permanente crsisis» derivada de los problemas de sus hijas, que llegó a afectar a su vida profesional.
ME PARECE QUE  HAY MUCHO MONTAJE Y HAN PERDIDO PROTAGONISMO.

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