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lunes, 28 de septiembre de 2015

CIUDADANOS EL PARTIDO DE LA ESPERANZA

Arrimadas, de desconocida a líder de la oposición en Cataluña

La líder de la oposición defiende su triple condición de catalana, española y europea.

El último día de campaña, a Inés Arrimadas (Jerez de la Frontera, 1981) le regalan una barbie y una varita de hada. Y ella se ríe. Ríe porque sabe que en Polonia, un programa satírico de TV3, ella es la muñeca y Albert Rivera es Ken, su compañero. Que ha repetido tanto una frase en campaña para ilustrar su política reformista (“esto no se hace con una varita mágica”) como para que nadie tenga que explicarle el por qué del segundo regalo. Y que si horas después logra 25 diputados en los comicios del 27-S, es, entre otras cosas, porque se ha tomado las sorpresas de la quincena electoral con la misma naturalidad con la que debatía un día de 2011 en el que la vio un dirigente del partido y decidió proponerle inmediatamente su fichaje a Rivera. La leyenda cuenta que no dudó ni un minuto.
“Cuando era militante de base, se presentó para ser miembro de la junta directiva de jóvenes, y se vio que tenía un potencial de crecimiento como para llegar a algo importante”, explica un miembro de la Ejecutiva de Ciudadanos cuando la celebración del resultado electoral ya apura la madrugada. “Era el año 2011. Tenía que hacer una exposición de motivos. Destacó por encima del resto. Avisé a Albert: tenemos a una persona que…”.
Cuatro años después, Rivera la describe como “la mujer con más futuro político del país”. Estas son sus credenciales. Nacida en Jerez, hoy defiende con vehemencia el triple corazón que es el símbolo de Ciudadanos, y que se construye con las banderas de Cataluña, España y la Unión Europea. Licenciada en derecho, administración y dirección de empresas, Arrimadas trabajó durante ocho años como consultora. El trabajo le hizo trasladarse a Barcelona. Un flechazo con Cataluña, quedarse, según asegura. Tiene nivel C de catalán. También habla inglés y francés. Llegó a Ciudadanos por casualidad, cuando acompañó a una amiga a un mitin y todo lo que escuchó, dice, le sonó “sensato”. Es seria y reservada. Se describe como tímida. Es más fácil imaginársela leyendo un libro sobre su gran referente político, Adolfo Suárez, que es el último que ha pasado por sus manos, que bailando sevillanas. Y, sin embargo, las baila y reta a bailarlas. Allí están sus fotos con traje de flamenca.
La campaña del 27-S ha cambiado la vida de la nueva jefa de la oposición catalana. Ya es La Arrimadas, como la nombran los paseantes con los que se cruza. Ha dejado de pasar desapercibida cuando va en el metro. Igual que su anonimato no es ya más que un recuerdo, no hay rastros, tampoco, de aquella niña que hacía la colección de cromos de la Liga Marca y tenía como ídolo a Pep Guardiola. Hoy, con ella en Ciudadanos y él en Junts pel Sí, la política debería separarles, aunque esa deducción queda anulada por su discurso de la noche electoral. “Nos preocuparemos de los problemas de todos, independentistas o no”, dijo ayer Arrimadas, enfrentada al reto de ocupar un puesto político de primera línea con solo tres años y medio de experiencia en el Parlament. “Seguiremos trabajando por todos los catalanes, ahora con el triple de fuerza”.
Tras protagonizar el mejor resultado electoral de la historia de Ciudadanos, Arrimadas busca su propia voz. Hasta ahora su discurso ha reproducido con fidelidad las líneas argumentales de Ciudadanos (regeneración política e institucional, lucha contra la corrupción y el independentismo), sin añadir acentos propios. Los próximos meses, que estarán marcados por las elecciones generales y las dificultades para lograr mayorías con las que formar un Gobierno en la Generalitat, definirán para siempre la trayectoria de esta hija de salmantinos que ha decidido hacer su vida en Cataluña. A esa situación se enfrenta sin complejos, sin varitas mágicas y con Suárez, el líder que dio forma con consensos a la Transición española, como norte.
COMENTARIO:
Albert Rivera tiene el mismo gancho con el elemento femenino (y parte del masculino) del electorado, jóvenes, bien parecidos, de verbo moderado y formal en contraste con la vocinglera y antiestética imagen general del resto de partidos, pero su mayor virtud paradójicamente puede convertirse en su mayor hándicap en el país de la envidia.

ESPAÑOLES A LAS URNAS CUANTO ANTES (por José Luis Cebrian)

Elecciones Catalanas 2015

Españoles, a las urnas cuanto antes

Se ha roto el consenso constitucional en una comunidad autónoma muy importante. Si no se toman medidas que refuercen el compromiso democrático de los españoles, puede ser el anuncio de una crisis global del sistema político.

Si a cualquier analista le hubieran dicho hace solo un par de años que el electorado catalán iba a designar una mayoría independentista en su parlamento dispuesta a reclamar la secesión inmediata del Estado, probablemente hubiera respondido con el escepticismo y la desgana que el propio presidente del Gobierno ha evidenciado al respecto hasta hace muy pocos meses. En realidad ha sido frecuente el comentario por parte de los soberanistas moderados y de los catalanes opuestos a la llamada desconexión en el sentido de que al final no va a pasar nada. Probablemente se referían a que no habrá violencia en las calles ni los castellanohablantes se van a ver discriminados, por lo menos no de momento, pero eso no significa que nada pase.
La noticia de ayer es de una importancia insoslayable: consiste en la ruptura del consenso constitucional en una comunidad autónoma que representa el 20% del producto interior bruto de España y el 15% de su población. En la consecución de esa ruptura, sus promotores no han dudado en vulnerar todas las reglas de la decencia democrática, mediante la utilización sectaria de los medios públicos a su alcance y la renuncia por parte de los gobernantes a ejercer su mandato en beneficio de todos los ciudadanos a cambio de ser fieles a su particular parroquia. Pero eso ni invalida el resultado ni clarifica el futuro, entre otras cosas porque aquel es también consecuencia de la confrontación apenas larvada entre dos nacionalismos, a cuál más temible: el catalán y el español.

Otros artículos del autor

La publicación en EL PAÍS de ayer del excelente artículo de Félix Ovejero sobre patriotas y nacionalistas me excusa de insistir en las aberraciones frecuentemente cometidas por estos en nombre de los valores de la identidad comunitaria, se defina esta por el uso de una lengua, la práctica de una religión, el ensueño de la tradición histórica o un sentimiento generalizado, de privilegio o de agravio, respecto al otro. Es precisamente esa diferencia entre otros y nosotros, la declaración de ese límite invisible anclado en los sentimientos, o en supuestos valores y formas de ser que definen la identidad de un grupo, lo que acaba por establecer como ya se viene haciendo las fronteras entre buenos y malos catalanes y buenos y malos españoles. Y eso es lo que precisamente ha sucedido en las elecciones del domingo: una ruptura nada sutil y menos pacífica de lo que parece entre los ciudadanos de una comunidad autónoma ahora partida en dos y de un Estado soberano cuyos gobernantes se han dedicado a avivar la llama de la confrontación en nombre de su particular visión de España y en busca de réditos electorales.
Los métodos usados por los promotores de la ruptura no invalidan el resultado de ayer
Demasiado poco hemos insistido en que la Transición española, tan vituperada ahora por algunos aprendices de brujo, supuso entre otras cosas la recuperación de los valores de la Ilustración inherentes a la construcción democrática. Frente al exacerbamiento de la Identidad como icono y sujeto de los derechos y deberes políticos, la Ilustración enarbola la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, independientemente de su sexo, raza, religión que profese o nación (lugar de nacimiento) que tenga. Esta contienda se libra también entre la modernidad y la tradición, la conservación y el progreso, los sentimientos y la razón. No es infrecuente por eso que las pasiones agiten el debate político, pero las pasiones son siempre totalitarias por su propia naturaleza.
Frente a quienes claman y suspiran por los deseos del pueblo y las tribulaciones de la gente, el político ilustrado lucha por los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, esta manera de ver las cosas tiene en la actualidad y en muchas latitudes cada vez menos prestigio. En nuestro país lo pone en evidencia el hecho de que el Gobierno central decidiera hace bien poco eliminar la educación para la ciudadanía del currículo de nuestros escolares, privilegiando la enseñanza de la fe frente al uso de la razón.
Así las cosas, muchos se preguntan ahora por lo que ha de pasar en adelante tras la jornada de ayer, y suelen responderse que nada bueno en realidad. Depende desde luego de cuales sean los objetivos y métodos que los vencedores indiscutibles de las elecciones catalanas, al margen de cual haya sido el porcentaje de votos obtenidos, se apresten a perseguir. Pero también, y mucho, de la actitud del Gobierno de Madrid y de los partidos con representación y raíces en toda España, Cataluña incluida, a quienes se debe fundamentalmente las casi cuatro décadas de estabilidad política y desarrollo económico que hemos disfrutado desde la desaparición de la dictadura.
Parece irresponsable que el presidente del Gobierno quiera apurar la legislatura hasta Navidades
Si no se toman medidas que refuercen el compromiso democrático de los españoles, los resultados de estas elecciones pueden ser el anuncio de una crisis global de nuestro sistema político, víctima de una desafección cada vez más extendida como consecuencia de la corrupción y de la falta de un proyecto de futuro. Este no puede construirse a base de soflamas y promesas, sino de objetivos claramente delimitados respecto a qué hacer con el país, qué modelo de Estado de bienestar queremos y qué tipo de convivencia aspiramos a construir entre las diversas nacionalidades de España que la propia Constitución de 1978 reconoce.
En semejante situación parece del todo irresponsable que el presidente del Gobierno quiera apurar hasta la víspera de Navidades la legislatura, aprobar un presupuesto que, si las encuestas no se equivocan, difícilmente va a ser capaz de gestionar, y prolongar durante todavía más de dos meses un interregno inútil que solo ha de servir, a juzgar por lo que hemos visto, para alimentar las pasiones de políticos y tertulianos en busca de más votos y mayores audiencias. Tan irresponsable como el silencio inaudito que guardó anoche ante la opinión pública. De persistir en su empeño solo logrará promover más inestabilidad e incertidumbre cara al futuro, por lo que si es el bien de España y no el disfrute del poder lo que le mueve, debería convocar elecciones legislativas.
Los catalanes ya han ido a las urnas. Los españoles todos deben hacerlo cuanto antes. Ojalá asistamos entonces al triunfo de la Ilustración. Ayer no pudo ser.
Juan Luis Cebrián es presidente de EL PAÍS.

domingo, 27 de septiembre de 2015

¡ADIOS ESPAÑA¡NO NOS VAMOS PERO SEREMOS NACIÓN

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

Mas no logra los 68 escaños y depende de la radical CUP para seguir con su desafío

Artur Mas se puso como reto la mayoría absoluta del Parlament para sentirse legitimado y seguir con el 'procés'. Lejos del 50% de los votos, logra esa cifra solo con el apoyo de la extrema izquierda.
 
 
Artur Mas necesita a la CUP para poder seguir adelante con el 'procés'. Su lista se ha quedado lejos de los 68 escaños que le concederían la mayoría absoluta en el nuevo Parlament. Los primeros sondeos a pie de urna arrojan una victoria de Junts Pel Si con entre 62 y 66 escaños, lejos de los 71 escaños que consiguieron CiU y ERC en 2012, lo que les obliga a apoyarse en la CUP (de nueve a 13 escaños, según las encuestas de COPE y TV3), un partido radical, de extrema izquierda y que quiere salirse de la UE, para seguir adelante con su desafío soberanista. La victoria de Mas, por tanto, puede convertirlo en rehén de sus nuevos socios, y en las propias filas de CDC -burgués y de derechas- ven con mucho más que recelo seguir de la mano en semejante compañía.
Los sondeos de TV3 y COPE dan la segunda posición a Ciudadanos, lo que le convierte en el partido que debe liderar la oposición antiindependentista. Según la COPE, Ciudadanos lograría 18 o 20 escaños, mientras que TV3 le da entre 19 y 21. La encuesta de COPE -realizada telefónicamente por GAD y previendo un 77% de participación- concede al PSC de 16 a 18 escaños, lo que supone un repunte en el último tramo de campaña. Para TV3, los socialistas obtendrían entre 14 y 16 asientos en el Parlament.

Cataluña Sí que es Pot obtendría la cuarta plaza con 13 o 14 escaños, según TV3, y 11-13 según la COPE. Las huestes afines a Pablo Iglesias habrían acabado pagando el empuje de la CUP, que según la encuesta de TV3 tendría 11-13 escaños o 9-11 de acuerdo con la COPE. En el PP, finalmente, apenas se habría notado el llamado efecto Albiol: 10-12 asientos según la COPE y 9-11 según TV3.
Por último, el partido de Duran Lleida, Unió, obtendría dos o tres escaños según la encuesta de la COPE, y entre cero y tres según la de TV3.
La incertidumbre ha presidido toda la jornada en este 27-S, con la vista puesta en los índices de participación. Según todos los expertos, a mayor participación, más oportunidades para el bloque antiindependentista. Históricamente, en las elecciones autonómicas se producía la deserción del llamado 'cinturón rojo' de Barcelona -de mayoría histórica socialista y 'española'- porque no entendían como 'suyas' esas elecciones al Parlament. Las 'suyas' eran las elecciones generales, cuando se movilizaban para elegir a Felipe González en los años ochenta y principios de los noventa. Ese era el objetivo de los 'unionistas': intentar convertir este 27-S en unas elecciones generales y conseguir una movilización histórica.

Los primeros índices de participación anunciados a la una de la tarde insuflaban ánimos a las huestes antisoberanistas: casi cinco puntos y medio más que en 2012, cuando se había tenido también una asistencia histórica a las urnas. Según las simulaciones de los partidos y los expertos demoscópicos, si al final de la jornada se llegaba a un 76% de participación se podría poner incluso en cuestión que la suma de Junts Pel Sí más la CUP diera los 68 escaños de la mayoría absoluta. Ni hablar ya del 50% del porcentaje del voto emitido: según los sondeos a pie de urna, se han quedado en el 48%.
A las seis de la tarde, la participación seguía siendo histórica, pero el crecimiento era bastante menor que el de la mañana. A esa hora, un 63,14% del censo había acudido a las urnas, 6,81 puntos por encima del 56,3% que se registró en 2012. A ese ritmo, la mágica frontera del 76% parecía inalcanzable a no ser que aquellos que se marcharon a disfrutar del puente de la Mercé rergresaran a tiempo para depositar su papeleta. En los cuarteles generales de los partidos, la alegría iba por barrios. Para unos, los índices de participación demostraban que este día era "histórico" y serviría para aumentar aún más el mandato a Artur Mas y su lista para seguir adelante con el 'procés'.
Para los otros, tirando de hemeroteca, la participación en las ciudades obreras del cinturón de Barcelona y también en Tarragona, donde más ha aumentado la participación con respecto a 2012, la provincia menos 'independentista' después de la capital, supondría que, por fin, la mayoría silenciosa de los catalanes había tomado conciencia de la importancia de su voto. Su participación, al menos, impediría -según el cálculo de sus analistas- que Junts Pel Sí lograra en solitario los 68 escaños, como llegaron a manejar no hace muchos días algunas encuestas. Y la necesidad de contar con la CUP, un partido radical de extrema izquierda y antieuropeísta, que pide salir de la UE, provocará -calculan esas mismas fuentes- un desgaste brutal en Junts Pel Sí, que cuenta entre sus huestes a históricos militantes de CDC, la derecha burguesa catalana que es lo más alejada a la CUP de Antonio Baño y David Fernández.
La incertidumbre, pues, seguirá en las próximas horas, días y semanas. ¿Quién presidirá un Govern formado entre CDC y la CUP con las huestes de la ANC en la calle?
COMENTARIO:
Si el España nos roba fue una frase desafortunada. Como tantas otras que se han dicho por las dos partes en los últimos años. A partir de ahí, si la mayoría de gente se quiere ir y acepta asumir las consecuencias, no entiendo tanta inquina. Y, si, el proceso es irreversible. Es solo cuestión de tiempo. Pero no hacen falta guerras civiles ni exabruptos.

LO NUESTRO ( por Fernando Savater)

Lo nuestro

Despreciar a España es un esnobismo exhibicionista bastante indecoroso.

¿El patriotismo? Los medievales hablaron del “ordo amoris”, la gradación de nuestros afectos: primero nuestro círculo familiar, luego mis vecinos, mis conciudadanos, mis compatriotas, finalmente todos los seres humanos. Nadie puede culparme por salvar en el incendio a mi hijo antes que a los demás, pero sería culpable si sólo salvo a mi hijo pudiendo ayudar a otros. Montesquieu dijo (le cito de memoria): “Si supiera algo beneficioso para mí pero dañino para mis amigos, lo callaría; si supiera algo beneficioso para mis amigos, pero dañino para mi país, lo callaría; si supiera algo beneficioso para mi país pero dañino para la humanidad, lo callaría…Porque soy humano por naturaleza y francés sólo por azar”. La patria, una de esas palabras “que cantan más que hablan” como diría Valéry, es voz a menudo intimidatoria, la forma de acabar con trompetería un debate, silenciando ominosamente al adversario. Pero también en nombre de la humanidad se han cometido crímenes y atropellos…
¿Me “siento” español? Si es cuestión de sentimientos, las patrias que prefiero son “lugares del corazón”, más pequeños y más dispersos que la extensión de todo un país: la infancia señalada por Rilke, dos o tres hipódromos en Inglaterra y Francia, algunas tabernas, la playa de la Concha…Cuando cerraron la librería La Hune, de París, sentí que me robaban un trozo de patria. Y mi verdadera patria durante muchos años ha sido una mirada y una sonrisa de alguien que he perdido para siempre. Otras pequeñas patrias son a la contra: siento un especial cariño por Cáceres y por Extremadura entera porque en mi adolescencia los peores vascos que me rodeaban (y no todos nacionalistas) llamaban “cacereños” a las personas de otras partes de España que desempeñaban trabajos modestos en Euskadi. Es perfectamente lícito no “sentirse” español pero no hace falta proclamarlo de modo altisonante, porque entonces parece que uno se siente superior a quienes se sienten españoles. Y eso está muy feo. Por lo demás, haber vivido la inflada retórica patriotera del franquismo y luego el separatismo criminal etarra justifica el nombre de uno de mis libros, hace ya muchos años: Contra las patrias.
Es lícito no “sentirse” español pero no hace falta proclamarlo de modo altisonante, porque entonces parece que uno se siente superior
Yo no me siento sino que me “sé” español. España es el nombre de lo que respalda mi ciudadanía, mis derechos y obligaciones, mi libertad de perfilar las identidades que prefiero. Eso no es poco, porque vivimos en un mundo donde millones de personas se juegan la vida huyendo de guerras, tiranías, persecuciones religiosas, atraso endémico y buscan en nuestras democracias precisamente esos derechos y garantías que la ciudadanía ofrece. De modo que en tal sentido despreciar a “España” es un esnobismo exhibicionista bastante indecoroso. Sobre todo porque este país ha luchado mucho para conseguir esas libertades para todos y vuelve ahora a tener que enfrentarse con enemigos corruptos o disgregadores. Cuando veo una bandera española es como cuando veo una bandera de la cruz roja: señala un sitio en que seré atendido. Mi modelo de patriota es el protagonista de la película Alamo Bay del gran Louis Malle: un vietnamita recién nacionalizado americano que lucha contra las mafias y la xenofobia por defender los derechos de su nueva condición.
En sus Charlas de café escribe Ramón y Cajal: “Hay un patriotismo infecundo y vano: el orientado hacia el pasado; otro fuerte y activo: el orientado al porvenir. Entre preparar un germen y dorar un esqueleto, ¿quién dudará?”. Decir patria es decir “nosotros”. Contra ello previno Cioran, para quien el que dice “nosotros” casi siempre miente. Pero hay un “nosotros” defendible y asumible, yo diría que hasta necesario: el “nosotros” que no supone “no-a-otros”. Esa es la palabra más difícil de pronunciar.
EL DESMADRE ESTÁ HECHO Y TODOS ECHAN LAS MANOS A LA CABEZA,ESTO ESTABA VISTO. ¿QUÉ ES ESPAÑA?¿EXISTE UNA NACIÓN CUANDO LA GENTE NO QUIERE SER ESPAÑOL Y LA CORRUPCIÓN A SU LIBRE ALBEDRIO DE MOMENTO ¡ESPAÑA ESTA MUERTA¡

LOS CATALANES QUIEREN SER NACIÓN PERO SEGUIR MAMANDO DE ESPAÑA

La participación a las 18.00 apunta a una movilización récord en Cataluña

Un 63% de los catalanes ha acudido ya a votar, casi siete puntos más que en 2012.

Los datos de participación de las seis de la tarde confirman que Cataluña está viviendo una movilización histórica. Más del 63% de catalanes con derecho a voto ya ha acudido a las urnas a dos horas de que cierren los colegios electorales, lo que supone cerca de siete puntos más que en los comicios de 2012, que ya marcaron un récord histórico.
Aunque el aumento de participación ha sido generalizado en toda Cataluña, las zonas que en 2012 más votaron a los partidos no independentistas están registrando un incremento algo más importante de afluencia de votantes. Estas zonas, sobre todo en la provincia de Barcelona, tienen mayor peso demográfico y, por tanto, pueden influir más en el resultado final. En este sentido, hay que tener también en cuenta que la participación en las zonas independentistas ha sido históricamente más elevada.
En el distrito de Nou Barris de Barcelona, por ejemplo, el voto ha superado el 59%, cinco puntos y medio más que en 2012. Este distrito es el que menos apoyo dio hace tres años a las listas independentistas.
En Girona ciudad, otra plaza independentista, la participación ha subido cuatro puntos. En Tarragona, que en 2012 apoyó de forma mucho más importante a los partidos no independentistas, el incremento ha sido de seis puntos.
Por comarcas, la participación ha subido en 5,5 puntos en Osona, otra plaza de fuerte apoyo a las listas del sí. Mientras el Baix Llobregat, que votó en sentido contrario, el crecimiento ha sido notablemente mayor: casi 7,5 puntos.
Datos de participacion en Cataluña
Los avances de participación son, en unas elecciones tan polarizadas como las de este 27-S, un buen indicador para predecir los resultados finales de los dos grandes bloques que se miden en las urnas: el partidario de una independencia unilateral y el que propone otras vías para resolver la cuestión independentista. Esto es así porque existen localidades, comarcas y barrios en algunas ciudades que en el pasado han votado de forma masiva hacia una u otra opción. Seguir este domingo la participación en estas plazas nos permite obtener un indicador, muy fiable según los expertos, de lo que puede ocurrir.
Las zonas con mayor apoyo a las candidaturas independentistas tuvieron en 2012 una movilización notablemente mayor al resto, en un patrón histórico que se ha repetido desde las primeras elecciones catalanas de 1980. En 2012, muchas localidades donde CiU, ERC y la CUP obtuvieron un apoyo masivo, la participación superó el 75%. En cambio, en las zonas menos soberanistas esta cifra se quedó en algo menos del 65%. La novedad de esos comicios, sin embargo, fue que esa diferencia se redujo al crecer más la participación en estas últimas zonas. la tendencia hoy parece ser que esa diferencia de movilización se va a reducir aún más. 
Aunque el avance de participación de la una de la tarde ofreció un primer indicador basado en  datos sobre el desarrollo de la jornada electoral, este debe ser tomado con cautela ya que los ritmos de votación no siempre siguen los mismos patrones en todas las mesas. En 2012, aunque la variabilidad fue muy alta, las plazas independentistas tendieron ser más madrugadoras a la hora de acudir a las urnas.
COMENTARIO:
Es evidente que el voto del no ha estado oculto. Por mucho que se hable de la democracia, de la educación y sentido de ciudadanía en Barcelona y Cataluña, resulta muy claro que la opción del no se ha mantenido en silencio con relación a la opción del sí, la cual ha manejado todos los medios a su antojo. Desde el principio me ha parecido que la contienda iba a estar muy reñida, como lo va a estar. De todos modos, la polarización ha producido dos consecuencias de importancia a nivel del nuevo gobierno, el que salga: primero, lo líderes punteros se ha colado con un paraguas intermedio para que no se hable de la corrupción y se disimule sus verdaderas intenciones; segundo, gane quien gane, el no o el sí, ninguno de los dos cuenta con un equipo medianamente lógico de gobierno, pues en ambos casos se mezclan la derecha más tradicional, con la izquierda más progresista. En otras palabras, no sería de extrañar que de ganar el no, al final, el nuevo gobierno tuviera que contar con CDC como compañero de viaje. Eso sí, Mas y Oriol, si no gana el sí, deberían dimitir.

EL LATROCINIO DE LOS BANCOS

Comisión bancaria

Información sobre la comisión de dos euros en cajero automático en una oficina bancaria de CaixaBank

Los grandes bancos preveían triplicar las tasas con la ‘guerra de los cajeros’

Cuando un cliente acude al cajero de un banco ajeno, éste cobra alrededor de 0,65 euros al emisor de la tarjeta, que ahora serían dos euros.

La decisión unilateral de CaixaBank de cobrar dos euros a los no clientes que acudan a sus cajeros —que BBVA y Santander han secundado aunque han aplazado su ejecución—, supone triplicar los ingresos establecidos hasta ahora. Cuando un cliente acude al cajero de un banco ajeno, éste cobra alrededor de 0,65 euros al emisor de la tarjeta, que ahora serían dos euros. Además, con el nuevo sistema, se sacaría del mercado a muchos bancos 'on line' sin oficinas, que asumen las comisiones de los clientes, ya que no podrían afrontar el triple de gastos.
Pocas cosas irritan tanto a los clientes como las comisiones bancarias, ha admitido María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter. Las tasas por sacar dinero de los cajeros automáticos lo demuestran al convertirse en el último caballo de batalla del sector. Esta pelea ha supuesto el enfrentamiento de la banca con el supervisor y con los consumidores, por lo que grande debe ser el botín.
Han pasado seis meses desde que CaixaBank (con el 21% de las máquinas) decidió romper la baraja y empezar a cobrar dos euros a los no clientes que acudieran a sus cajeros. El BBVA y el Santander prometieron seguirle (lo que hubiera supuesto que la mitad de los cajeros de España fueran de pago), pero tras el escándalo formado, han pospuesto su decisión.
En la práctica, en los cajeros de la entidad catalana se cobran dos tasas a los no clientes por un servicio: además de los dos euros que carga el propietario del cajero, los bancos dueños de las tarjetas también aplican otra tarifa (en muchos casos), a sus clientes por extraer dinero en otra entidad, pese a que CaixaBank no les repercute ni un céntimo por esta operación.
El Banco de España trató de prohibir este caos en julio, pero nadie le hizo caso, algo que le ha hecho perder reputación. Seis meses después de que se rompieran las reglas, el organismo dirigido por Luis Linde ha pedido ayuda al Ministerio de Economía, que prepara una norma para las próximas semanas. Según fuentes consultadas, este texto puede establecer que cobrarán el dueño del cajero y el de la tarjeta, pero en una sola comisión y de cuantía menor a los dos euros, aunque todo sigue en negociación.
La dureza de esta guerra se explica porque hay mucho en juego. Las grandes entidades quieren hacer de los cajeros una fuente de recaudación y un elemento de castigo a las entidades on line que no tienen máquinas. Uno de los datos clave de esta batalla es el coste real de una operación de extracción de efectivo en un cajero. Para averiguarlo, se puede tomar como referencia lo declarado por Bankia, una de las entidades que más máquinas posee. Invierte 56 millones de euros al año en sus 5.500 máquinas, por lo que todo el sector (con más de 46.000 aparatos), puede destinar unos 450 millones anuales aproximadamente. Es cierto que algunos cajeros, como los de CaixaBank, son muy sofisticados, y probablemente más caros, pero también es verdad que realizan otras operaciones (como vender entradas) por las que también cobran otras comisiones.
Si el sector gasta 450 millones al año y se producen 840 millones de extracciones de efectivo al año (según el Banco de España), cada una de ellas cuesta en torno a 0,53 euros. Esta cifra es similar a lo que se cobran entre sí los bancos de una misma red: 0,65 euros en el caso de Servired y 4B, y 0,45 para Euro 6000. Este importe es el que se cargan los bancos cuando el cliente va a un cajero que no es de su entidad, pero sí de la misma red. Si va a una red distinta de la de su banco, la tarifa sube hasta los 0,75 euros.

Maná caído del cielo

Estos datos indican que si se generalizara la comisión de dos euros, los bancos triplicarían los ingresos actuales por tener cajeros. El sector se queja de que sus márgenes están por los suelos por lo que este dinero es como maná del cielo. Si se comparan estas tasas internas con las tarifas aplicadas (ver cuadro), se perciben esos márgenes.
El otro objetivo de la batalla es reducir la fuerza de los competidores sin oficinas. Los bancos más grandes acusan a estas entidades (ING, Evo y Mediolanum) de actuar como parásitos que se aprovechan de los 46.000 cajeros que ellos costean con fuertes inversiones. Sin embargo, estos bancos sin sucursales —como el resto— pagan las tarifas estipuladas de mutuo acuerdo entre todos, aunque luego no las cobren a sus clientes.
En privado, las grandes entidades como los expertos consultados, coinciden en que ING Direct es uno de los principales objetivos por la relevancia que ha tomado. La entidad holandesa cuenta con 3,21 millones de clientes tras 15 años de trabajo en España. Se basa en ofrecer productos sencillos y sin comisiones, lo que ha metido tensión a todas las tarifas de la banca.
Según fuentes de ING Direct, cada año abona 24 millones al resto de bancos españoles por el uso que hacen sus clientes de los cajeros ajenos. ¿Es mucho o poco esta cantidad? Según los cálculos de Bankia, “lo que aporta ING Direct es el 5,3% del coste total, una elevada contribución para un banco con una cuota de mercado del 1% sobre el balance total del sistema”, comentan en la entidad. A los demás bancos sin oficinas —EVO y Mediolanum— también les puede salir cara la nueva estrategia de los dos euros porque devolverían la comisión, con alguna condición. Si tienen que triplicar sus costes, quedarían fuera del sistema, y habrá menos competencia, perjudicando al consumidor.

Competencia prefiere mantener el sistema actual

Economía consultará a la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) antes de sacar la norma. En agosto de 2007, Competencia ya se posicionó sobre la metodología de costes de las redes de cajeros: "Desde el punto de vista del beneficio del consumidor, es preferible repercutir los costes a través de una tasa de intercambio", es decir, como ha funcionado hasta ahora. Fuentes próximas a Competencia se ratifican ahora en estos principios y creen una vuelta atrás que cobre el dueño del cajero. Entienden que se perjudica al consumidor porque el usuario ocasional del cajero no tiene capacidad de negociación con el dueño de la máquina. Sin embargo, sí la tiene con su banco, el emisor de la tarjeta, al que puede presionar para que le baje las tarifas.
Almudena Román, directora general de ING Direct, añade más razones negativas del nuevo sistema. "El cobro directo del propietario del cajero provoca ineficiencia en el sistema al fomentar la instalación de redes propias y limita la competencia al convertirse en barrera de entrada de nuevas entidades". Adicae pidió una investigación a la CNMC por posible concertación de precios entre CaixaBank, BBVA y Santander. Competencia ha pedido que los bancos le informen de si hubo reuniones sobre esta materia, así como una justificación del coste de los dos euros.
COMENTARIO:
Lo siento, los bancos no están a su derecho de cobrar algo que ya se ha cobrado. Y los cajeros ya se han cobrado lo suyo. Los bancos no están en su derecho de usar el dinero depositado a su antojo. Que el poder político se lo permite ya es otra cosa. Pero la economía no va a ir mejor al quitar dinero al cliente, al contrario, va a ir peor. Ya sale incluso ventajoso de tener una cuenta en un banco alemán y de pagar comisiones regladas por las leyes internacionales que usar una cuenta local. Las comisiones a los cajeros vienen solo de sustituir a las comisiones de los comerciantes que bajaron de nuevo por la bajada de los pantalones de Rajoy en Bruselas. Antes las compras pagaban 0,3% ya son 0,2%, son 33% menos. El dinero se cobraba del vendedor y era asumible. Ya quieren cobrar lo del fulanito además quieren cobrar 2%, ya que el fulanito no esta representado en las negociaciones. Fuera tarjetas y pagar y cobrar en dinero para que no nos cobran y que trabajen.