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sábado, 25 de julio de 2020

EL REY PRESIDE LA OFRENDA AL APOSTOL LLAMANDO A LA UNIDAD ANTE LA FRAGMENTACION DE ESPAÑA

 

Los Reyes presiden la ofrenda al Apóstol llamando a la «unidad» ante la «fragmentación»

Don Felipe afirma en Santiago que «la vocación y el deber de la Corona es ser punto de encuentro».

Los Reyes presiden este sábado en Santiago de Compostela los actos oficiales con motivo de la festividad del Apóstol, que tiene como celebración central la misa de la solemnidad, celebrada en la Iglesia de San Martiño Pinario, durante la cual Don Felipe ha realizado la ofrenda nacional. En su alocución, ha expresado que «la vocación y el deber de la Corona es ser punto de encuentro que permita recorrer unidos y en libertad el Camino por el que discurre nuestra historia»; y ha apelado a que «la cercanía, la colaboración y la capacidad de situarnos en el lugar de los demás», el «espíritu» que se fraguó «en los tramos más agudos de la pandemia» de coronavirus, «se mantenga y amplíe, gracias a la búsqueda incesante de la concordia y el entendimiento para afirmar el sentido más profundo de comunidad».
Por las obras en la Catedral, San Martiño Pinario ha acogido por segundo año consecutivo la celebración litúrgica. Es la segunda ocasión en la que Don Felipe realiza la ofrenda, tras hacerlo por primera vez en 2014. Los Reyes han sido recibido en el exterior de la iglesia santiaguesa por las principales autoridades, entre las que figuraban Alberto Núñez Feijóo, presidente en funciones de la Xunta; la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño -que recibió a los Reyes en el aeropuerto de Santiago, informó la Casa Real-; Juan José González Rivas, presidente del Tribunal Constitucional; Xosé Sánchez Bugallo, alcalde de la ciudad; Javier Losada, delegado del Gobierno; Miguel Santalices, presidente del Parlamento de Galicia; y Juan Francisco Arrazola, Jefe de la Fuerza Logística Operativa. Los Reyes han saludado a unos vecinos asomados a los balcones de su vivienda, situada frente al templo religioso, y posteriormente a un grupo de personas que, con banderas de España, lanzaban vivas.
En su recorrido hacia la iglesia, Don Felipe y Doña Letizia se han interesado por las alfombras florales que engalanan su exterior. Manuel Alonso, presidente de la federación de asociaciones de alfombristas gallegos de arte efímero, les ha explicado su significación, que busca traer «un poco de la Catedral a las conmemoraciones del Apóstol». Según ha explicado a ABC, los Reyes se han interesado por los materiales con los que están elaboradas las alfombras, y les ha llamado la atención los elementos propios de la Catedral, como las conchas de vieira.

«Proyecto compartido»

Los efectos del Covid-19, como no podía ser de otra forma, han marcado el discurso del Rey, que ha ensalzado a «una sociedad con voluntad, con capacidad y con carácter para dar respuesta a los desafíos» ante una crisis que «deja miles de víctimas cuyo recuerdo debe acompañarnos siempre», así como «situaciones angustiosas por el confinamiento», pero también «el impagable sacrificio» de los españoles. «Ahora, además de mantenernos diligentes y prudentes ante el virus, debemos afrontar las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, que requieren una unidad profunda en torno a nuestros valores compartidos y un compromiso firme con la búsqueda del bien común», ha apelado Don Felipe.
El Monarca ha recordado que «estamos llamados a un esfuerzo común, similar al que se produjo en otras encrucijadas de nuestra historia», moviéndonos «hacia grandes logros» bajo las «ideas de fraternidad y unidad». «Hoy ese logro consiste en ser capaces de aminorar el impacto de la crisis, sin merma de la solidaridad entre personas y territorios que los españoles consagramos en nuestra Constitución», ha proseguido. «La última prueba de esa solidaridad» se dio ante los mayores embates del virus, «cuando España actuó al unísono y españoles geográficamente distantes se sintieron unidos en una causa común, en una lucha compartida».
Al tiempo, «el proyecto europeo (…) cubre hoy una etapa trascendental en la que no cabe la fragmentación». «El principal reto en estos tiempos de incertidumbre consiste en salvaguardar esos valores y consolidar y avanzar en ese proyecto compartido, al tiempo que se responde con prontitud y eficacia a la crisis» provocada por el Covid.

Memoria por los fallecidos

«Con la mirada puesta en la celebración del Año Santo en 2021», el Rey también ha empleado el gallego en un tramo de su discurso, en el que ha querido «reconocer el compromiso de Galicia con el autogobierno y con nuestra España tan diversa y plural». «Le pedimos al Santo Patrón de España que siga siempre a nuestro lado inspirándonos y protegiéndonos», ha concluido Don Felipe.
El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, también ha centrado su homilía en los efectos de la pandemia, ante la cual ha invocado a la «ayuda» del Apóstol «para superar» el virus y «librarnos» de otra pandemia «no menos hiriente en la condición humana como es una vida sin sentido, sin esperanza y sin amor». «El Señor nos ha recordado (…) que tal vez nuestra fe es poca».
Monseñor Barrio ha recordado que «la unidad en la colaboración, la reconciliación ante el enfrentamiento, la libertad, el respeto a los derechos y la responsabilidad ante los deberes, la inquebrantable defensa de la dignidad humana, la solidaridad y la cultura del cuidado común son logros a los que no podemos renunciar y que nos ayudarán a superar la crisis». Por el contrario, «el individualismo favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, generando violencia, injusticia y opresión».
El arzobispo de Santiago ha recordado con «memoria cariñosa» a quienes murieron por la pandemia de coronavirus y también a quienes «murieron hace siete años» en el accidente ferroviario de Angrois. Ha pedido al Apóstol que interceda «por nuestros gobernantes para que sepan encontrar, en diálogo senero y respetuoso con la verdad, soluciones a los auténticos problemas que nos preocupan», y también por aquellos que «están ofreciendo sus mejores esfuerzos» para ayudar a los demás.

Fuertes medidas de seguridad

Concluida la misa, la comitiva se ha trasladado al Pazo de Raxoi, donde los Reyes han firmado en el libro de honor del Ayuntamiento. El trayecto, a pie, ha estado amenizado por una banda de música a su paso por la Plaza de la Inmaculada. En esta ocasión se han suprimido los actos previos a la celebración litúrgica que se celebran tradicionalmente en la Plaza del Obradoiro, para evitar aglomeraciones. Un intenso dispositivo de seguridad ha perimetrado todo el entorno de la plaza, sin que fuera posible su acceso.
Aproximadamente una hora después de que concluyera la celebración religiosa, los Reyes, tras pasar por el Ayuntamiento, han recorrido, esta vez en coche, la calle de San Francisco, donde se agolpaban decenas de personas, algunas provistas con banderas de España, que han correspondido al saludo de Doña Letizia -en primer término, al ocupar el asiento derecho - y Don Felipe, con la ventanilla entreabierta, con vivas y aplausos.
Hasta su llegada, bajo un sol intenso, un grupo ha amenizado la espera reproduciendo el himno de España y el «Que viva España», lanzando vivas y portando pancartas con mensajes como «Majestad, España está contigo», «Santo patrón protege a Felipe de Borbón», «Viva España, viva el Rey» y, en un tono irónico, «Prefiero a Felipe que a Echenique».
TOTAL NO LE HACEN CASO LOS SEPARATISTAS.

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