¿QUIÉN GARANTIZA LOS EFECTOS SECUNDARIOS?
El otro día, la empresa farmacéutica Pfizer anunciaba que su vacuna contra el coronavirus tenía una eficacia del 90%. Eso generó un rayo de esperanza. Mucha gente empezó a ver la luz del final del túnel. No pasaron ni tres días y Rusia apareció sacando pecho del 92% de su Sputnik V. Ahora, parece ser que la vacuna de Moderna alcanza el 95% de efectividad. En apenas una semana, ya han sacado tres vacunas. Como si de una competición se tratase.
Las cosas de palacio van despacio. Y más cuando se trata de una vacuna que puede salvar la vida a tanta gente. Viendo la rapidez con la que se está trabajando, faltaría menos que ahora apareciesen los gobiernos y las empresas a decir que no se harán responsables de los posibles efectos secundarios. Si nos quedamos estériles, ya adoptaremos. Y si padecemos alopecia, ya iremos a Turquía.
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