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miércoles, 9 de septiembre de 2026

FACHA,RACISTA Y DE EXTREMA DERECHA

 Resulta que soy facha porque quiero a mi país, España, libre de invasores y de aquellos que lo quieren destruir, tanto desde fuera como desde dentro.

Resulta que soy racista porque no acepto que me digan que peligra mi pensión después de 40 años cotizando, pero que no peligran las ayudas a los inmigrantes ilegales.

Resulta que soy de extrema derecha porque quiero que se eche a todos estos invasores que están ocupando una ciudad española, por las buenas o por las malas, si fuese preciso, a la vista de que voluntariamente no van a retroceder.

He empezado fuerte, lo sé, pero dejad que argumente.

A una ciudad, Ceuta, ejemplo de convivencia multirracial durante siglos, la tiene de rehén el Gobierno de su propio país. Yo puedo hacer vida libre y tranquilamente en mi ciudad y soy facha, racista y de extrema derecha por querer que los ceutís puedan hacer lo mismo en la suya. Es decir, vivir como cualquier español dentro del territorio nacional.

Para sorpresa de nadie, parece que la Unión Europea es tan facha, racista y de extrema derecha como yo, puesto que le preocupa que esos invasores pasen a la Península y por ende a Europa, olvidándose paradójicamente de que Europa empieza en Ceuta y Melilla.

Como Roy Batty en Blade Runner, he visto cosas que no creeríais. He visto cómo un país, que ha pasado por 3 años de una cruel guerra civil, 40 años de feroz dictadura y una democracia ejemplar que se ha ido construyendo durante 50 años, ha derivado en una autocracia disfrazada de Gobierno de izquierdas, con un líder déspota y sin escrúpulos cuya traca fin de fiesta la va a realizar usando Ceuta como pólvora.

Después de Pedro Sánchez ya nada será igual. No nos repondremos gobierne quien gobierne. Ha cruzado demasiadas líneas rojas que ya quedarán como precedentes. Nos deja ese legado y también habernos devuelto a la España de las dos trincheras. Sánchez ha logrado que la ideología derive en odio al que no piense como él dicta, al que no defienda sus argumentos y al que cuestione los métodos que emplea.

La "Era Sánchez" deja los calificativos de facha, racista y extrema derecha para los que consideran que el bienestar social y la prosperidad se logra con ideología de derechas. Ideología tan válida y admirable como la de izquierdas para lograr el mismo fin. Porque ese fin es lo que buscamos la gran mayoría excepto los extremos, ambos extremos. Diferimos en la forma de lograrlo y por eso vamos alternando en las urnas gobiernos de un signo y de otro y aspiramos a consensos de Estado para los temas vertebrales del país: educación, pensiones, sanidad, defensa, modelo territorial y separación de poderes.

Porque en un país democrático, es en las urnas donde se expresa la voluntad de los ciudadanos. Y esa voluntad es el resultado de la situación que se vive. Y aquí entran mis dos temores contrapuestos: por un lado, la seguridad que nos ha quitado Sánchez de que las urnas son intocables; y, por otro lado, que España se sume a la conquista de Europa por parte de la ultraderecha. Todos conocemos el desenlace de esta película y, si no queremos volver a vivirlo, debemos dejar de cometer los mismos errores que hace apenas cien años nos condujeron a él.

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