El Ejército en Ceuta ya se puso en alerta tres días antes del asalto pero no se ordenó su despliegue hasta la tarde del 30-J
Los cuarteles de la ciudad autónoma estaban de guardia ante la amenaza del cruce en la frontera
Agrupados bajo la Comandancia General de Ceuta, más de 3.000 militares del Ejército de Tierra están desplegados por los 19,4 kilómetros cuadrados de la ciudad autónoma. Unos efectivos que ya el 27 de julio recibieron la orden de prepararse ante un posible intento de violación de la soberanía territorial de España. Tal y como ha confirmado EL MUNDO de fuentes militares, el 28 de julio pasaron la jornada en todas las unidades preparándose: poniendo a punto vehículos y municionando sus armas. La orden llegó después de que tanto el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) constataran el llamamiento a través de redes sociales para un cruce masivo a nado.
Esta podría ser una prueba más de que había conocimiento de lo que podría suceder, ya que los militares llevaban al menos tres días con la previsión de que podía producirse un episodio de presión sobre la frontera. En los acuartelamientos se revisaron los medios disponibles y se dejó preparado el material para una eventual intervención. El objetivo era que, si finalmente llegaba la orden de desplegarse, las unidades pudieran abandonar los cuarteles de manera prácticamente inmediata.
Cuando empezaron a entrar en masa entre la noche del 29 de julio y el día 30, los efectivos que estaban disponibles, que eran muchos, terminaron de prepararse en los cuarteles, pues pensaban que la orden de salida sería inminente. Según varias fuentes consultadas, la frustración comenzó a aumentar cuando veían cómo miles de personas entraban por el Tarajal y nadie daba orden de salir de los cuarteles. Mientras, a pocos kilómetros de distancia, menos de una decena de miembros de la Guardia Civil se afanaban por organizar el flujo continuo de entrada de inmigrantes. Y en Madrid, el Jefe de Estado Mayor de la Defensa proponía a la ministra Margarita Robles dar la orden de salida en torno al mediodía. Pero este paso fue parado tras una llamada de Moncloa, informan las fuentes consultadas.
La situación generó desconcierto entre los militares que permanecían preparados en sus unidades. Sobre el terreno, la presión sobre los agentes de la Guardia Civil aumentaba a medida que se multiplicaban las entradas, mientras en los cuarteles de la Comandancia General de Ceuta los efectivos seguían a la espera de instrucciones. La diferencia entre la dimensión del dispositivo militar disponible y los efectivos que finalmente recibieron autorización para salir fue especialmente llamativa para quienes vivieron aquellas horas desde dentro de las Fuerzas Armadas.
A las 19.30, más de 10 horas después del inicio del cruce masivo, cuando el grueso de los miles de inmigrantes habían cruzado, el Ministerio de Defensa dio la orden de que se saliera a defender la integridad territorial de España. Pero con un despliegue contenido: sólo saldrían unos 300 hombres y mujeres de la Comandancia General de Ceuta. «Las Fuerzas Armadas reforzarán a la Guardia Civil en el ejercicio de sus competencias y aquellas que puedan resultar necesarias para mantener la seguridad en la ciudad de Ceuta. Los efectivos movilizados estarán coordinados por el mando de operaciones y darán apoyo a la Guardia Civil», explicaron en una nota difundida a los medios. A esa hora, eran pocos los que quedaban por cruzar y las calles de Ceuta se llenaron de vehículos blindados y acorazados para mantener el orden público.
La orden, además, llegaba cuando la situación más crítica en el paso fronterizo ya había quedado atrás. El despliegue militar permitió reforzar la presencia del Estado en distintos puntos de la ciudad. Sin embargo, para los militares que habían permanecido durante horas preparados para intervenir, el momento de la salida puso fin a una espera que se había prolongado durante buena parte de la jornada.
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