Escribo esta carta conmocionada tras leer la crónica de la II Feria de la Salud Mental en Avilés. Me llegó al alma la frase de una paciente, Carmen Tamargo, que resume el fracaso del sistema: «Queremos que nos traten como personas». Estamos en el año 2026 y todavía tenemos que escuchar a los enfermos mendigar humanidad. ¿Para qué sirve una feria de salud mental si la realidad fuera de la plaza es de abandono?
¿A qué estamos jugando?
La consejera de Salud utiliza con ligereza el término «malestar emocional» para maquillar una realidad durísima. No es un simple malestar; estamos hablando de patologías graves que conllevan ingresos hospitalarios, intentos autolíticos y suicidios.
De hecho, nuestra comunidad registra las tasas de ideación suicida más altas de España. Mientras tanto, la Unidad Infanto-Juvenil de Psiquiatría en el HUCA sufre un colapso crónico y los niños acaban ingresados de forma ectópica por no tener plazas en dicha unidad, con una dotación de diez camas para toda Asturias.
La Consejera sigue sin dar datos de cuántos ingresos se realizan al año.
La Consejera presume también del programa "Cerca", pero nos gustaría saber cuántas personas de Asturias lo están disfrutando, porque la realidad es que nadie lo ve. ¿Dónde está? Las familias están exhaustas, sin ayudas y asumiendo vigilancias intensivas las 24 horas en sus domicilios para evitar tragedias familiares.
La salud mental no se soluciona con propaganda y música en directo; se soluciona con presupuestos, camas, psiquiatras, psicólogos, enfermeras especializadas y la dignidad que estos pacientes y sus familias llevan años esperando.
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