La carga de combustible, clave en la oleada del fuego: «Es el 90% de los incendios»
Los trabajos de prevención y un aumento de la plantilla son fundamentales para reducir el riesgo, explica la presidenta de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales
En sus casi 20 años como agente medioambiental, Ingrid Guerrero nunca había visto incendios como los de este año. A la simultaneidad que ya puso en jaque hace un año los dispositivos de extinción, ahora hay que añadirle la confluencia del fuego y una afectación inédita a la población. «Está todo el mundo bastante sobrepasado», reconoce la presidenta de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales. Detrás no hay un solo factor o culpable, aunque la carga de combustible es fundamental, explica.
—¿Cómo de determinante está siendo la carga de combustible en los incendios que estamos teniendo?
—Pues le diría que un 90%, porque lógicamente este invierno y esta primavera ha llovido mucho, ha habido una explosión de la vegetación, y bueno, ya sabíamos que el verano apuntaba difícil, esperábamos que no fuera tanto, pero el año pasado ya fue un spoiler de lo que iba a pasar este año. Se han hecho tratamientos selvícolas por parte de las administraciones, lo justo para prevenir, pero claro, hay muchísimo, mucha zona agrícola abandonada en la que el combustible es muy elevado, entonces la carga combustible en un incendio hace que aumente mucho las condiciones para los incendios que estamos teniendo ahora mismo.
—¿Esta carga forestal es lo que da esta intensidad tan fuerte que estamos viendo?
—El triángulo del fuego son varios factores. Influye lógicamente la meteorología, si la temperatura es muy elevada, la humedad relativa es muy baja y hay viento, lo que se conoce por la regla del 30-30-30, pues lógicamente, si hay combustible hace que sea un incendio más complicado de extinguir. Y ya cuando la orografía se suma, que también dificulta, y hay casas de por medio, hay parcelas de particulares que no se han limpiado, pues todo favorece. Hay que actuar en cada uno de los puntos.

—¿Se invierte poco en prevención?
—Se tiene que aumentar la plantilla y aumentar la prevención, sí. Porque claro, no puedes aumentar la prevención si no aumentas la plantilla.
—¿De qué tipo de trabajos hablamos?
—De tratamientos selvícolas, de hacer clareos en los bosques, los montes, realizar las fajas auxiliares, fajas cortafuegos, las pistas forestales también que estén limpias y accesibles a todos los vehículos, porque sirven de punto de seguridad a la hora de la extinción de un incendio; los cortafuegos, que también estén mantenidos y que tengan una distancia por lo menos para salvar un incendio al principio, ¿no?, porque ya hemos visto que las pavesas, las piñas saltan se saltan también los cortafuegos; el combustible muerto de los árboles que sea retirado del monte. Cuando se hace un tratamiento selvícola muchas veces nos dejan esa madera en el monte, que se la lleven, que la eliminen. (Hacer paisajes) mosaico, que los bosques tengan vegetaciones diferentes; y meter ganadería, que se ha reducido mucho y está claro que limpia todo el monte. Y en algunas zonas, también las quemas prescritas, que se hacen en zonas de seguridad con condiciones controladas.
—¿Cuánto habría que multiplicar todas estas acciones sobre la escala que ya tenemos?
—Yo no escatimaría, invertiría lo que hiciera falta. Supongo que depende también mucho de la zona, del cultivo que tenga. Por ejemplo, en Jaén el olivar es una zona que está limpia de vegetación, está más mantenida. Pero los núcleos urbanos rurales que se han quedado despoblados, que hay mucha vegetación, que son zonas agrícolas, nosotros lo llamamos 'zona agrícola abandonada', porque ya el pasto ha crecido y lógicamente un incendio de superficie avanza muy rápido sobre todo cuando hay viento y pendiente.
—¿Si se hicieran tareas de prevención más sistemáticas y se invirtiera más, ¿podríamos llegar a evitar estos incendios tan peligrosos?
—100% no lo puedo asegurar, pero sí. Lógicamente, a menos carga de combustible, menos riesgo de producir estos incendios.
—Decía que el año pasado fue un spoiler de este, ¿recuerda haber visto incendios de estas magnitudes alguna vez?
—No, sinceramente no. Ha cambiado totalmente. Está todo el mundo bastante sobrepasado y ver a compañeros que se cambian de provincia, de comunidad, para ayudar porque faltan medios en todas partes. Es lo que pasó en parte el año pasado, que había incendios simultáneos, y este año simultáneos y encima se han juntado. No lo he visto nunca.
—¿Creen que hay más conciencia de la necesidad de que haya agentes forestales y medioambientales?
—Nosotros hacemos las labores de vigilancia, detección de cualquier delito o incendio, investigación de las causas, apoyo a la extinción y hacemos la restauración. Estamos en todas las fases del incendio, desde la vigilancia hasta la investigación y restauración. Lo que sí necesitamos nosotros es un aumento de plantilla, porque se ha disminuido al 50%. Las oposiciones se vieron un poco reducidas, sobre todo ahora, ha habido una jubilación masiva. Se nota en que tenemos muchísima más carga de trabajo. No sé cómo, pero llegamos a todos sitios en contra de nuestra propia salud, porque hay compañeros en incendios que llevan a lo mejor quince días seguidos en extinción en un incendio, quince días comiendo bocadillo y descansan un día y hoy cambian de comunidad.
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