"Sería un ridículo mundial": Marruecos instala concertinas y despliega cañones de agua para evitar otro salto el 15-A
Rabat militariza ahora el Tarajal y peina carreteras para frenar el salto convocado para mañana
Marruecos ha desplegado ahora un dispositivo férreo de seguridad ante el riesgo de que mañana se produzca otro asalto, alentado desde la pasada semana para este 15 de agosto. En los últimos días se han difundido mensajes en las redes sociales animando a los jóvenes de distintos puntos del país para que se dirijan hacia Ceuta. Como respuesta, Marruecos, que asistió de brazos caídos a la avalancha de unas 80.000 personas el 30 de julio, ha posicionado más de un millar de efectivos del Ejército, la Policía, la Gendarmería y las Fuerzas Auxiliares. Desde Ceuta es muy visible el refuerzo de la frontera del lado marroquí. La playa se ha llenado de concertinas (alambre con púas) y en el monte sobre el Tarajal se observan patrullas de militares.
El blindaje se extiende mucho más allá del paso fronterizo y alcanza a localidades próximas, como Castillejos, Martil, Rincón y Tetuán; también a las carreteras que comunican con la zona de Tánger y los montes que rodean toda esta zona.
En las estaciones de tren y autobús de localidades del sur de Marruecos y de grandes ciudades como Rabat, Casablanca o Agadir se ha observado una presencia inusual de jóvenes. Fuentes conocedoras de la situación apuntan a que algunos de ellos podrían haber sido sometidos a controles para impedir que utilizaran el transporte público hacia el norte.
Fuentes consultadas por EL MUNDO consideran que, por el momento, no existen indicios suficientes de otra avalancha. No obstante, como advierte uno de los máximos expertos policiales españoles en inmigración ilegal, «no podemos permitirnos el lujo de dudar de esta amenaza». En línea con la mayoría de fuentes, añade: «No creo que vaya a ocurrir de nuevo algo tan masivo, al menos no ese día», pero remata: «Haríamos un ridículo mundial si permitimos que se produzca una nueva invasión sabiendo todo lo que sabemos ahora».
Su diagnóstico es compartido tanto entre las fuerzas de seguridad como en la comunidad OSINT, que usa fuentes abiertas, principalmente en redes sociales, para monitorizar la situación en la frontera. El intercambio de bulos y consignas se ha disparado, pero, paradójicamente, la alarma está teniendo el efecto de reducir las posibilidades de que se materialice.
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