Entradas populares

sábado, 29 de agosto de 2026

CEUTA: CUANDO GOBERNAR EXIJE DEJARSE DE MORALINAS.

 Como permitan que estos invasores se queden, las consecuencias de ese efecto llamada serán incalculables.

Es fácil ser solidario con lo de los demás. Es fácil la demagogia en estos temas. Es fácil señalar a otros por inhumanos e insensibles. Es fácil ser hipócrita y demagogo. Lo que no es fácil es gobernar y gestionar sin refugiarse en moralinas.

Cuánto daño hacen las políticas sensibleras.

Les pondré un ejemplo: antes, y en la mayoría de los países, defender la propiedad privada era sagrado. No se trata de leyes que permitan matar para defender tu casa o tu territorio; se trata de que, si de facto está permitido defender esa propiedad, nadie se atreve a invadirla por miedo a sufrir las consecuencias. Lo contrario es lo que ocurre cuando okupas e invasores saben que existen leyes que, en la práctica, les protegen. Y por el medio aparecen mafias y traficantes de pisos y de personas, mientras se acumulan muertos e injusticias que nadie parece entender ni querer solucionar.

Un Gobierno timorato y cobarde es un Gobierno que no merece serlo.

Lo ocurrido en Ceuta no puede despacharse simplemente como una tragedia humanitaria. Han sido vulneradas las fronteras de un país, de una ciudad y de unos espacios cuya ocupación irregular debería conllevar una respuesta inmediata del Estado. Estamos ante un asunto extraordinariamente grave.

Los ceutíes tienen hijos, trabajos, itinerarios, lugares de ocio, hospitales e infraestructuras que forman parte de su vida y de su bienestar. Si entran miles de personas de forma irregular y ocupan esos espacios, el Estado no puede quedarse paralizado detrás de leyes y normas que impidan una respuesta inmediata. No queda otra que la expulsión sin miramientos, si fuera una emergencia humanitaria como dicen algunos, picarían a la puerta, no invadirían de ese modo.

Y si así es, ¿por qué Sánchez se rodeó de policías y cercó un trozo de costa para sus vacaciones? Un contrasentido a la altura de este impresentable presidente. Para él, protección y restricciones; para los ceutíes, ley y paciencia. Hay que tener huevazos para irse de vacaciones en ese momento y hacerlo rodeado de seguridad.

Después de las agresiones de esta noche, en las que inmigrantes se enfrentaron y agredieron a militares desarmados, no debe haber miramientos. Hay que actuar de inmediato y expulsarlos a todos antes de que crezca la violencia. Y si las leyes no permiten afrontar una situación así con eficacia, habrá que cambiarlas. De lo contrario, podríamos encontrarnos en los próximos días ante una situación de violencia mucho más grave.

La violencia era previsible ante la pachorra de este Gobierno para afrontar y solucionar los problemas de los españoles. Son mucho más diligentes cuando se trata de ocuparse de Palestina, Marruecos, Irán, Cuba o Venezuela.

Recuerden algo fundamental: si la respuesta consiste en repartir a quienes han entrado irregularmente por España, estaremos enviando un mensaje que puede multiplicar el efecto llamada por miles. Y después nadie podrá decir que no sabía lo que podía ocurrir.

La solidaridad no puede estar reñida con el orden. La humanidad no puede utilizarse como excusa para renunciar al control de las fronteras. Y gobernar no consiste en pronunciar moralinas: consiste en tomar decisiones, incluso cuando son incómodas.

Repito: solo queda expulsarlos, para venir supieron el camino, el de vuelta también. Repartirlos por España sería un efecto llamada imposible de calcular lo que vendrá.

No son refugiados, son invasores.

No hay comentarios: