Un informe de inteligencia aconseja replantear la relación con Marruecos: subir la guardia y más cautelas
La gestión de Marruecos en la crisis ha vuelto a levantar sospechas
La colaboración en materia de inteligencia entre España y Marruecos en ningún momento se ha cortado a pesar de las tensiones existentes entre ambos países. Ni en 2021 ni en 2026 se han roto. Los choques diplomáticos no han afectado al trasvase de información, principalmente dirigido a capturar yihadistas y mafias de trata, aunque la crisis provocada por la invasión de Ceuta ha generado nuevas desconfianzas. «Cooperación y contravigilancias» son las dos directrices que se manejan en seguridad para afrontar la nueva realidad tras la entrada de decenas de miles de personas por la frontera.
La realidad política dista mucho de la de los servicios de inteligencia. A pesar de las confrontaciones políticas, los nexos entre diferentes departamentos nunca se rompen. Es decir, como es lógico, el CNI colabora de forma activa con sus homólogos israelíes, argelinos o marroquíes. Independientemente de la situación entre los gobiernos, este intercambio de información es clave.
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