Mientras tenemos cierta parte del país ardiendo por los cuatro costados durante días y, sin ver la manera de poner freno a esa situación, nuestros políticos, salvo honrosas excepciones, ahí siguen anclados en el "y tú más". Dan pena, cuando no vergüenza. Tenemos a miles de personas desalojadas de sus casas y pueblos, y hacinados en los lugares improvisados con urgencia para darles cobijo seguro, y resulta que quienes cobran por administrar y solucionar problemas, lejos de unirse para intentar hacerlo, andan, como casi siempre en todo, a "garrotazo verbal" los unos contra los otros.
De otra parte, se está buscando excusa en el cambio climático, pero hasta ahora, no se ha visto que ninguno de estos incendios haya sido provocado por exceso de tormentas de verano con más aparato eléctrico que nunca antes. Parece ser que el abandono masivo de la vida rural propició que los montes y campos, en general, estén llenos de maleza que el calor va resecando y sirve como material combustible para lo que está pasando.
Uno no está para apuntar soluciones, para eso ya se dijo siempre que "doctores tiene la Iglesia". Además, próximo como estoy a cumplir 90 años, pienso que quienes tienen que preocuparse de la buena marcha del país son los jóvenes, ya que el futuro es suyo y no nuestro. A los de mi época nos ponían a trabajar legalmente a los 14 años, y cuando cumplías los 20 te obligaban a pasarte catorce o quince meses cumpliendo servicio militar. Ahora tenemos que ver que, en ciertos casos, desprecian empleos que no les gustan, y viven de sus padres y abuelos durmiendo durante el día para correr la gran juerga nocturna. Aquello nuestro era injusto, pero entre aquello y este buenismo tontorrón de hoy pienso que debería buscarse una fórmula intermedia; mili no, bueno, pues algún tipo de trabajo social, un par de meses al año, igual podría ser, a algunos a lo mejor se les frenaba la chulería y comportamiento despreciable que demuestran frente a los mayores, y con ello, igual nuestros montes y campos estarían limpios de maleza y material combustible, para que los pocos viejos que aún quedan en los pueblos agoten su ciclo vital sin verse sorprendidos por situaciones como la que estamos viendo. Ya me estoy viendo venir la avalancha de críticas que me van a caer. Lo siento, pero como es lo que pienso, pues así lo expongo.
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