La presión de los precios desbocados tensa las costuras de la paz social
La calle estalla y un tsunami de descontento recorre España y pone contra las cuerdas al Gobierno
Una tormenta de descontento recorre España de norte a sur. La inflación empobrece a empresas y familias, los precios de la luz y los carburantes están por las nubes, también el de los alimentos, y la invasión de Ucrania ha impactado como un proyectil en la economía y ensombrecido las expectativas de crecimiento y empleo en un contexto de salarios menguantes. La economía afronta una situación inesperada de incierto futuro, con una inflación del 7,6%, no vista desde 1986, que tiene como principal impulsor el precio de las energías y que está provocando una pérdida de poder adquisitivo desconocida en décadas.
Este caldo de malas noticias se está cociendo a fuego lento y generando un tsunami de malestar social que recuerda, con sus diferencias, a los años más duros de conflictividad en España, en los que los paros y huelgas terminaron asfixiando a los gobiernos y poniéndolos, en algún caso, al borde la dimisión, como ocurrió con Felipe González.
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