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miércoles, 2 de noviembre de 2016

EN CHINA HAY EXTRANJEROS DE PRIMERA,SEGUNDA Y TERCERA CLASE

Una extranjera en la ciudad china de Xian

Extranjeros de primera, segunda y tercera clase.


China pone en marcha un sistema que clasificará a los expatriados según su utilidad para el país.

A partir de este martes, muchos de los extranjeros que residimos en China empezaremos a ser clasificados en tres categorías: A, B y C. Los primeros no tendrán por qué preocuparse, son los que las autoridades quieren atraer y mantener en el país. Los segundos tampoco serán un problema, mientras su número esté bajo control. Los terceros... aún no se sabe exactamente lo que pasará con ellos, más allá de que su entrada y posibilidad de trabajar en el país "se limitará de forma estricta".
El nuevo sistema se enmarca en el objetivo de lograr una economía "más enfocada hacia la innovación" y se presenta con el pretexto de "simplificar" el proceso actual. Los A, según el periódico oficial del Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social, son "creativos y destacados jóvenes talentos"; los B, "extranjeros que pueden cubrir un hueco de manera temporal, especialmente en las áreas técnicas y de gestión"; mientras que el grupo C incluirá "los trabajadores temporales, estacionales o no cualificados y los del sector servicios".
Por el momento, el Ministerio no ha dado ejemplos específicos sobre quién podría ir a cada grupo, ni ha aclarado qué medidas tomará para "limitar de forma estricta" los que obtengan la peor calificación.
¿Cómo saber, entonces, en cuál de los tres grupos recaerá uno? Según lo poco que ha trascendido de la nueva directriz, la clasificación se establecerá según un sistema de puntuación entre cero y cien que se calculará de acuerdo con seis variables: el sueldo, el nivel educativo, el número de años de experiencia en China, el nivel de conocimiento del mandarín, la edad y el lugar de residencia. Quienes obtengan más de 85 puntos serán A, los que estén entre los 60 y 85 serán B y los que no lleguen a los 60 irán al grupo C.
No se ha informado, por el momento, si todas estas variables tendrán el mismo peso o cómo se distribuirán los puntos. Se entiende que, por ejemplo, a más salario, conocimientos del mandarín, nivel educativo y años de experiencia en China, más posibilidades habrá de acabar en el grupo A. También que residir en lugares menos desarrollados dará más puntos que hacerlo en las grandes ciudades. En el caso de la edad, ser muy joven o muy mayor podría ser una desventaja.
Pero estas, a falta de un anuncio más específico, son solamente algunas de las conjeturas que se hace la comunidad extranjera en China, algunos de cuyos miembros empiezan a estar preocupados. "Espero y deseo estar en el grupo B, si no me temo que renovar mi visado va a ser un infierno", asegura un profesor de inglés residente en Pekín que prefirió que su nombre no se hiciera público. Sus bazas son el nivel de mandarín y los años de experiencia en China, pero teme que el sueldo, el hecho de vivir en la capital o hasta su nivel de estudios (a pesar de contar con un grado universitario) puedan jugar en su contra.
La incertidumbre acerca de la normativa fomenta asimismo la picaresca entre los que se ven en el limbo: ¿Si me apunto a un máster o me voy a vivir en otra provincia más pobre podré mejorar mi puntuación?, se pregunta el profesor.
El nuevo sistema de permisos de residencia se pondrá marcha primero en nueve provincias —incluidas las municipalidades de Pekín, Shanghái y Tianjin— y en marzo del próximo año se ampliará al resto del país. El último censo de China, del año 2010, situaba en alrededor de 600.000 el número de extranjeros que residen en el país, una cifra que según varias estimaciones se queda muy corta en comparación con la actual.
AQUÍ TAMBIÉN HAY LA MISMA DIVISÓN DE CLASES, AUNQUE NO SE HABLE DE ELLO.SON SOCIEDADES INJUSTAS.

SEGUNDO VARAPALO ELÉCTRICO.

José Manuel Soria, exministro de Industria

Segundo varapalo eléctrico.



El ‘bono social’, mal diseñado y peor financiado, sufre otro revolcón en el Supremo.

El Tribunal Supremo ha rechazado por segunda vez la norma que regula el llamado bono social eléctrico, que implica una reducción del 25% en la tarifa eléctrica que pagan 2,4 millones de consumidores, en teoría jubilados y hogares con rentas más bajas. El coste del bono se cargaba en las cuentas de las empresas eléctricas y el tribunal ha estimado, por segunda vez, que este modo de financiación es discriminatorio y que Industria no ha explicado satisfactoriamente por qué se financia de esta forma.
Los consumidores tendrán que asumir de nuevo el coste de esa subvención con un recargo directo o indirecto en sus recibos, salvo que Industria decida embalsar los costes otra vez. Pero no se trata solo de precios, sino de malas leyes, malas prácticas administrativas y mala gestión. Porque en un sistema mal regulado, como el eléctrico, la financiación del bono nació como resultado de un pacto de moqueta, según el cual el Gobierno, en 2009, renunciaba a algunos derechos a cambio de que las eléctricas pagaran la tarifa subvencionada para las rentas más bajas. Ese pacto fue recurrido por las compañías ante el Supremo, que lo anuló en noviembre de 2013. Industria, con Soria al frente, modificó la ley, pero sin provecho ni escarmiento, porque el Tribunal ha vuelto a rechazarla por las mismas razones.
Más allá del presunto incumplimiento del acuerdo por las compañías —que el Gobierno debería recordar cuando Bruselas falle sobre el exceso de Costes de Transición a la Competencia pagados por los consumidores— estamos ante otro caso de leyes torpes que le cuestan al contribuyente cantidades notables en indemnizaciones. Si el bono social es necesario para ayudar a las rentas más bajas, finánciese en el Presupuesto o con normas legales; si no es necesario —hay evidencias de que del bono se benefician rentas altas—, elimínese. Pero, por favor, pertinacia en el error con cargo al consumidor, no.
QUE SE HAGAN PÚBLICAS LAS EMPRESAS DE ELECTRICIDAD Y ASI SE ACABA CON ESTE ATRACO.

TRUMP ADELANTA HILLARY SEGÚN LOS SONDEOS,EN INTECIÓN DE VOTOS.

Obama, este martes en el mitin de Columbus

Barack Obama se vuelca en la campaña de Hillary Clinton para movilizar a sus votantes.


A una semana de las elecciones, Trump se adelanta según un sondeo de 'The Washington Post'.

A una semana de las elecciones que escogerán a su sucesor, el presidente Barack Obama inició este martes una gira de cuatro días de campaña para la candidata demócrata Hillary Clinton. Llega en un momento de nerviosismo demócrata ante el avance en las encuestas del republicano Donald Trump. En el promedio de sondeos, la ventaja de la demócrata se ha reducido de 5 puntos a 2,2 desde la semana pasada, cuando el FBI reabrió el caso de los emails de Clinton. El objetivo de Obama es movilizar a los votantes negros y latinos que impulsaron su llegada a la Casa Blanca.
El demócrata Obama participó este martes en un mitin a favor de Clinton en Ohio. El miércoles y el viernes visitará Carolina del Norte. Y el jueves estará en Florida. Los tres son Estados clave en que Clinton y Trump están igualados. Quien gana un Estado se lleva todos sus votos electorales. El candidato que alcanza los 270 votos, de los 538 en juego, se impone en las elecciones.
“Os pido lo mismo que hace ocho años”, dijo un enérgico Obama en Columbus (Ohio). “Os pido que creáis en vuestra habilidad sobre el cambio”, agregó. El presidente sostuvo que, con una victoria de Clinton, “continuará” lo que se inició con su llegada a la Casa Blanca en 2009 y dibujó los comicios como un momento decisivo sobre el significado de América.
Obama describió a Clinton como una “campeona” de los derechos ciudadanos y minimizó que haya cometido errores, en una referencia velada a la polémica por los correos. “Es fundamentalmente una persona buena y decente que sabe lo que está haciendo y que será una presidenta excepcional”, dijo. En cambio, esgrimió que Trump no puede considerarse un candidato normal y lo definió como una persona inestable e incapacitada.
El presidente presenta a Clinton como su heredera ante la amenaza de Trump, que supone una enmienda a la totalidad a la era Obama. Pero para garantizarse la victoria, Clinton necesita movilizar a la coalición que apoyó a Obama en las elecciones de 2008 y 2012: una amalgama de voto joven y urbano junto al de las minorías negra y latina. Los datos preliminares en algunos Estados apuntan a un descenso del apoyo afroamericano a los demócratas.
Trump ha tratado de disuadir el voto negro al acusar a los demócratas de aprovecharse de ese colectivo. Y dibujar un paisaje apocalíptico de violencia en las comunidades afroamericanas que él promete combatir con ley y orden. El republicano confía en ganar las elecciones gracias a un descenso de la participación de las minorías y una alta movilización del voto blanco y de conservadores situados en el extremo ideológico que no suelen votar.
Pero para alcanzar la presidencia suele ser imprescindible el apoyo de moderados indecisos. Muchos se sienten incómodos ante los exabruptos de Trump y su enfrentamiento con el establishment republicano. Trump confía en convencerlos a tiempo antes del próximo martes y en conquistar Estados tradicionalmente demócratas.
El candidato visitó este martes Wisconsin, donde ganó Obama en 2008 y 2012. Y en Pensilvania, trató de proyectar una imagen presidencialista al pronunciar un discurso en contra de la reforma sanitaria de Obama, un anatema para las bases conservadoras.
La tormenta política por la nueva investigación del FBI a los correos electrónicos de Clinton ha alterado los papeles en la campaña. La demócrata está a la defensiva y trata de recuperar el relato, lo que le impide presentar su visión de futuro como pretendía hacer antes del anuncio del FBI el viernes cuando su victoria electoral parecía casi asegurada. Ya no es Trump el que tiene que responder por sus polémicas. El republicano intenta proyectar una imagen de seriedad y evitar errores.
En este escenario, las encuestas se han igualado. Una encuesta de The Washington Post y la cadena ABC daba incluso este martes una leve ventaja a Trump sobre Clinton, 46% sobre 45%. Pero Trump tiene otras desventajas. En la recta final de la campaña, Clinton cuenta con el apoyo de Obama y de las figuras demócratas. Mientras que Trump está solo con su familia y su candidato a la vicepresidencia, Mike Pence, sin el respaldo de la plana mayor republicana.
EL MUNDO ESTÁ EN CONSTANTE CAMBIO Y VIVIMOS EN UNA MENTIRA PERMANENTE Y MANIPULACIÓN UNIVERSAL.

EN DICIEMBRE EL PLAN DE RECONSTRUCCIÓN DEL PSOE.

El presidente de la gestora socialista, Javier Fernández, en una imagen de archivo.

La gestora llevará a un comité federal en diciembre el plan de “reconstrucción” del PSOE.


La dirección abrirá antes del congreso un calendario de ponencias para un nuevo proyecto político.

No hay fecha para el congreso del PSOE pero sí un plan para llegar a ese cónclave con un nuevo proyecto político. Este saldrá de un debate de toda la organización, estructurado en ponencias, para el que se quiere contar con “todo el talento” del partido. Este es el plan de la comisión gestora que presentará en diciembre en un comité federal un calendario con el itinerario para presentarse “reconstruido” ante la sociedad. Este plan correrá paralelo a la discusión soterrada del liderazgo en el partido tras la renuncia de Pedro Sánchez, sobre lo que la gestora evitará hablar a corto y medio plazo.
Entre celebrar un congreso en tres meses o diferirlo hasta dentro de un año hay un término medio para revisar y remozar el proyecto socialista en España de arriba abajo. Esta es la posición que defiende la comisión gestora del partido, que fue nombrada el pasado 1 de octubre, cuyos planes distan mucho de hacer caso al sector del PSOE que pide —y pedirá con más intensidad— la celebración inmediata del cónclave socialista. Su plan está en fase de elaboración y se concretará en un comité federal que convocará para el mes de diciembre. En él se expondrá, se debatirá y se votará un calendario de celebración de ponencias temáticas que serán “la nueva columna vertebral” del PSOE, señalan las fuentes conocedoras del recorrido que hará el partido hasta llegar al congreso, que será cercano al verano.
Para la dirección interina socialista es del todo insuficiente convocar un congreso en los plazos reglamentarios habituales, según los cuales se debe elaborar una ponencia-marco en los 60 días que distan desde que se convoca la asamblea hasta su celebración. El PSOE está en un grado de desapego social de tal envergadura que necesita elaborar un nuevo proyecto, señalan los nuevos dirigentes.
Aún está pendiente una reflexión serena sobre la pérdida de votos incesante desde 2011 y agudizada en los dos últimos años, señalan estos interlocutores. “¿Por qué los españoles nos han dado la espalda elección tras elección?”. Esta es la pregunta a la que tratarán de dar respuesta. El desapego empezó al final de la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero tras las medidas de recorte que adoptó su Gobierno en mayo de 2010 para evitar que las autoridades de Bruselas intervinieran España. Alfredo Pérez Rubalcaba obtuvo un mal resultado en 2011 en unas elecciones celebradas pocos meses después de esas medidas, y la caída persistió en las europeas de casi tres años después, hasta llegar a la gran hecatombe de diciembre de 2015 con Pedro Sánchez al frente del partido. De los siete millones de votos de Rubalcaba se pasó a cinco millones y medio en los comicios de diciembre, y aún se perdieron otros 100.000 en las elecciones de junio. Aunque el voto socialista fue hacia todas partes, fundamentalmente se depositó en Podemos. El porqué está aún por analizar en el PSOE, cuyos numerosos comités federales —casi uno al mes— no se emplearon en debates sobre el rumbo del partido, aunque hubo algunas incursiones al respecto. La lucha interna lo tapó todo, con el pulso constante entre Sánchez y los líderes territoriales por el afán del primero de tratar de formar Gobierno y el rechazo de sus oponentes.
En esta nueva etapa, en la que la fractura continúa intacta, la gestora tratará de unir al partido por la vía del debate y la reflexión. Para ello se quiere convocar “a todo el talento del partido, que es mucho”, ensalza la gestora. Reconstrucción, reformulación y diseño de las mejores políticas son las expresiones que definen lo que quiere hacer el PSOE. El nuevo proyecto se compondrá en torno a media docena de líneas estratégicas.
El texto renovado de los socialistas se forjará antes del congreso, pero es allí donde terminará el debate, con el procedimiento habitual de los socialistas en sus cónclaves de estructurarlo en forma de ponencia-marco. No hay respuesta al interrogante sobre si la recuperación electoral les vendrá por hacerse con los votantes que se han ido a Podemos. El debate sobre ir hacia la izquierda o no moverse del centro-izquierda está por hacer. Las visiones son diferentes, según se realice un análisis general o se haga por comunidades autónomas.

Elecciones primarias

De forma deliberada se evita una respuesta acerca de quiénes pueden encarnar el nuevo proyecto. Solo se da por seguro que el nuevo líder del PSOE se elegirá en elecciones primarias. Susana Díaz, presidenta de Andalucía, sigue siendo, como lo era hace más de un año, la candidata preferida de quienes son mayoría en el comité federal, que podrían cuantificarse en un 59% frente a un 41%, según la última votación en torno a la abstención o el no a la investidura de Mariano Rajoy. Pero nadie lanzará ahora su candidatura. “Ahora es el tiempo del proyecto, después será el del liderazgo”, responden.
Sánchez ya ha expresado su intención de competir por volver a ser secretario general del partido, enarbola la bandera de haberse opuesto a la investidura de Rajoy y cree que su baza sigue siendo que el líder del partido es elegido por todos los militantes. La nueva mayoría no oculta su incomodidad por sus planes, pero su entrevista en La Sexta el pasado domingo les ha aliviado. Creen que sus consideraciones sobre Podemos chocan frontalmente con buena parte de los votante y militantes socialistas. Afirmar que quiere ir con el partido de Pablo Iglesias “codo con codo”, referirse a España como “nación de naciones” y estar dispuesto a pactar con independentistas, como dijo en Salvados, son argumentos que se utilizarán en su contra.

El partido pierde 24.300 militantes en dos años

Entre septiembre de 2014 y octubre de 2016, en el PSOE se dieron de baja 24.300 militantes. Este es el período en el que Pedro Sánchez lideró el partido, tras ser proclamado secretario general el 26 de julio de 2014, en el congreso que ratificó la decisión de los militantes que le eligieron en competición con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. El último trimestre de 2014 terminó con 4.200 afiliados menos, que puede explicarse por el rechazo de quiénes no le votaron.
En el año 2015 fueron 14.600 afiliados los que rompieron con el partido. Entre enero y octubre de 2016, se han registrado 5.500 bajas. En enero, tras las elecciones del 20 de diciembre, se dieron de baja el 24% de esos 5.500. En esos comicios, el PSOE pasó de 110 a 90 escaños. Un 20% de los solicitantes de baja se registró en el mes de marzo; pocos días antes, el 26 de febrero, se celebró la consulta a la militancia sobre si avalaba el pacto con Ciudadanos. Las bajas de marzo pueden relacionarse tanto como muestra de desacuerdo con el pacto con la formación de Rivera como con la frustración de no haber conseguido formar Gobierno. La sesión de investidura fracasada de Pedro Sánchez se celebró el 4 de marzo. El traumático comité federal en el que dimitió Pedro Sánchez se celebró el 1 de octubre.
Al margen de otras causas, hay que tener en cuenta también que el PSOE da de baja a todos aquellos que adeudan tres meses de pago de la cuota.
AL PSOE LE QUEDA MUCHO TRABAJO POR DELANTE Y TIENE QUE RENOVARSE CON GENTE NUEVA, PERO ¿QUÉ GENTE TIENE CON CIERTA GARANTÍA SOCIAL?

ACUERDO URGENTE PARA MANTENER LAS PENSIONES.

Jóvenes Jubilados en Horcajo de Santiago, Cuenca

Acuerdo urgente para mantener las pensiones.


El nuevo Gobierno debe impulsar un gran pacto para reformar la financiación del sistema.

Es, sin duda, la primera reforma que debe afrontar el nuevo Gobierno. Afecta a 6,7 millones de españoles y la evolución demográfica en nuestro país augura la ruina del sistema si no se toman medidas. El sistema público de pensiones requerirá 120.000 millones de euros este año, lo que supone en torno a un tercio del gasto público total de España y equivale al doble del gasto en Sanidad y tres veces el de Educación. La hucha, que se fue llenando en los años de mayor crecimiento económico y de empleo, se vaciará en diciembre de 2017.
Pocos problemas socioeconómicos están tan bien diagnosticados como el de las pensiones públicas contributivas. El sistema de reparto vigente implica que los trabajadores activos de hoy pagan las percepciones de los jubilados de hoy. No hay previsión ni capitalización. El sistema está topado por una cotización máxima que se detrae de la remuneración de los activos y por una pensión máxima. Este sistema de reparto ha entrado en crisis en un momento político delicado (más de 300 días sin Gobierno efectivo).
Entiéndase por crisis no una quiebra del sistema y el impago de las percepciones. Un sistema de reparto como el vigente en España tiene garantizado en torno al 10% del PIB en ingresos. Los pensionistas siempre dispondrán de ese 10%; pero si el PIB cae, el número de los pensionistas aumenta, la pensión se prolonga o aparecen otros desequilibrios internos, la pensión será menor y el poder adquisitivo puede hundirse. La crisis así entendida se ha hecho evidente por el rápido agotamiento del Fondo de Reserva de la Seguridad Social (la hucha) que ha pasado de un depósito de más de 60.000 millones a guardar hoy apenas 24.000.
El sistema de pensiones públicas necesita una reforma en profundidad. No un cambio de modelo, sino un patrón más adecuado de gestión y financiación. Con sueldos más bajos, la cotización cae aunque la afiliación aumente; con contratos temporales, sucede lo mismo. La suposición de que la crisis actual del sistema es coyuntural y el déficit del sistema (unos 17.000 millones) desaparecerá con rentas más altas y empleo más estable es demasiado optimista. Es probable que la caída de rentas salariales y el estancamiento del empleo fijo hayan llegado para quedarse.
Mientras tanto, los gastos del sistema crecen, por efecto del mayor acopio de jubilaciones, porque las pensiones cada vez son más altas, porque la relación entre cotizantes y pensionistas se deteriora y porque el sistema de reparto no puede sostener una afluencia creciente de jubilados con largos periodos de percepción y subsistencia. El factor que pone en peligro la financiación del sistema a largo plazo no es el paro, ni la depresión salarial, sino la persistente ampliación del periodo que media entre el comienzo de la percepción y el momento del fallecimiento del pensionista. Este plazo crece por el aumento de la esperanza de vida; aumenta y dilata el coste de las percepciones, mientras que los ingresos por cotizaciones se mantienen en el mismo porcentaje de PIB.
La pregunta crucial para el jubilado o al borde de la jubilación es si percibirá su pensión sin merma de cuantía, de derechos (¿por qué los futuros pensionistas no van a percibir la misma pensión que los actuales si cotizan igual?) y de poder adquisitivo durante su vida. La respuesta es que si no se toman ya medidas correctivas, el sistema entrará en crisis (riesgo de recorte de las percepciones) en los próximos cinco años.

Reforma perentoria

El agotamiento de la hucha implica que a partir de diciembre de 2017 el desequilibrio entre ingresos y pagos del sistema pasa a constituirse en déficit y deberá ser soportado por el Presupuesto. A nadie se le escapa que el Presupuesto del Estado difícilmente puede soportar, con su estructura actual de ingresos y gastos, un esfuerzo financiero de 15.000 millones, que es lo que costaría absorber las pensiones de viudedad y orfandad. Sin contar con el hecho de que las cuentas del Estado sufren vaivenes cíclicos más acusados que las cotizaciones.
¿En qué consistiría la reforma financiera o corrección del sistema de pensiones públicas? A título indicativo, el paso inicial es un acuerdo político-social sobre una reforma profunda dentro del actual sistema de reparto. El acuerdo trasciende el Pacto de Toledo; debe implicar un compromiso de los agentes políticos y sociales a largo plazo, porque el modelo vigente implica una distancia creciente en el periodo de percepción de la pensión. Importan por supuesto y mucho las decisiones de reforma a corto plazo, para prevenir los recortes. En el marco de ese acuerdo deseable parece oportuno explorar algunas vías de acción. Como estas:
1. Respaldo presupuestario, en lo que permita la política de estabilidad, de los derechos de los trabajadores activos y los jubilados.
2. Supresión rápida y ordenada de las exenciones y reducciones de cotización (como las tarifas planas) que se aplican como estímulo a la creación de empleo e incentivan poco o nada.
3. Sondear la posibilidad de crear recargos fiscales transitorios (en Renta o en Sociedades), para hacer frente al descenso de ingresos. El PSOE ya ha propuesto un tributo especial.
4. Calcular el impacto y consecuencias de eliminar parcialmente el tope máximo de cotización, quizá aplicable a las rentas salariales más altas. En este punto, el debate es enconado porque se supone que eliminar el tope de cotización debería tener como consecuencia un aumento correlativo de la pensión máxima. Según los más cautelosos, implicaría un encarecimiento del factor trabajo.
5. Reforma o recorte de la pensión de viudedad, pensada inicialmente como una compensación en un mercado laboral con escasa presencia de la mujer. Podría considerarse la sustitución del régimen actual por una prestación pagada por una sola vez.
6. Ampliación efectiva de la edad de jubilación, pactada con las empresas. En este ámbito, sería oportuno sondear también la modificación de las normas que impiden a un jubilado seguir trabajando, siempre y cuando pague una cotización.
La reforma no es trágica, pero sí perentoria. Lo que se decide sobre pensiones surte efecto a largo plazo. No hay margen para parches demagógicos, ni demoras.
UNA VEZ VACIADA LA CAJA DE LAS PENSIONES AHORA TOCA VOLVER A LLENARLA O AL MENOS GARANTIZARLAS¿CÓMO LAS PAGAN EL RESTO DE LOS PAISES EUROPEO? NOSOTROS SOMOS DISTINTOS.

martes, 1 de noviembre de 2016

"EL CIBERESPIONAJE DE LOS GOBIERNOS ESTÁ DESTROZANDO LAS DEMOCRACIAS.



William Binney
William Binney fue durante 36 años funcionario de inteligencia de alto rango en la NSA
"El ciberespionaje de los gobiernos está destrozando las democracias".
William Binney, matemático experto en sistemas de criptografía y ex alto cargo de la NSA, participa en el festival The Influencers.
"Dejemos de 'invertir' en Facebook, y Facebook se verá obligada a cambiar su política de datos".
"Somos muy buenos acumulando información e indexando datos, pero no entendemos lo que nos dicen".
William Binney perdió su pierna izquierda hace unos años a causa de una diabetes. Pero este hecho no le ha impedido desplazarse por todo el mundo explicando lo que él considera la auténtica metástasis de la democracia: el ciberespionaje. Binney, matemático experto en sistemas de criptografía, analista y descifrado de códigos, trabajó durante 36 años para la National Security Agency (NSA) del Gobierno de Estados Unidos. Era un alto funcionario del sistema de inteligencia más potente del mundo. Hasta octubre de 2011, cuando rechazó su cargo.
Tras los atentados del 11S, Binney se percató que algo estaba cambiando en la NSA: el target ya no importaba para la acumulación de datos. No se vigilaba de forma específica; se vigilaba a todo el mundo. No fue el primer revés que el matemático y su equipo recibieron: en los años 90 lideró el desarrollo de ThinThread, un sistema de análisis de datos para la inteligencia estadounidense que –según Binney– no requería violar la ley y la privacidad de millones de ciudadanos inocentes.
Binney seguirá su ronda de denuncia pública del uso indebido de las herramientas de análisis –las mismas que él ayudó a crear– en el marco del festival The Influencers, en Barcelona. "Cómo no, hablaré sobre cómo nos espían. Y sobre las alternativas. Gracias, Edward", dice Binney, en referencia a Edward Snowden, y sin perder una sonrisa que el Gobierno norteamericano querría haber borrado hace años. Uno de los whistleblower (revelador de secretos políticos) más importantes de los últimos años aconseja: mejor dejarse en casa el móvil que el bastón. En su caso, por razones obvias. Aunque –advierte– da igual si se padece de cojera o no: llevamos el peligro en los bolsillos.
Trabajó durante 36 años como funcionario de inteligencia de alto rango de la NSA.
Sí, y en 2001 lo dejé. ¿Fue difícil? Para mí, fue muy simple. Antes del 11S, como servicio de inteligencia, buscábamos a terroristas, grupos de personas que desarrollaban actividades criminales. O que podían cometer delitos potenciales. Operaciones específicas. Tras el 11S empezamos a rastrear a los 280 millones de personas de EEUU. ¿Todos sus datos nos importaban? Esa deriva empezó en octubre, para mí, fue la evidencia de que lo que hacíamos como servicio de inteligencia ya no era lo que se supone que debe hacer un servicio de inteligencia.
Se justificó esa vigilancia interna en el potencial peligro de las casas, las pequeñas células.
Sí, y todo mentira. Buscábamos información de todos los individuos. Como NSA debíamos proteger a todo el mundo, y lo que hacíamos era monitorizar a todo el mundo. Dentro de ese mundo libre en el vivimos, claro; apaga y vámonos. Hacíamos lo que había hecho antes la KGB. Olvidamos los principios de EEUU en los últimos 270 años. Aquello fue una violación de los primeros cuatro, seis o siete apartados de la Constitución. Una violación de nuestra ideas fundacionales. No podía pertenecer a aquello.
¿Cómo entendió el Gobierno en 2001 que la información ordinaria sería tan importante?
Fuimos algo avanzados al resto del mundo. Como diez años. [Ríe] Pero no nos engañemos, el Gobierno empezó a ver el valor de los datos a principios de los años noventa, o antes. Teníamos sistemas poderosos ya en 1995. Y en 1998 ya podíamos acceder a la mayoría de la información del mundo.
Hace unos años algunas voces, que parecían más relacionadas con las teorías de la conspiración que con el rigor, clamaban: nos vigilan. ¿Era aquello ciencia ficción?
Mírate A Good American [ documental sobre el propio William Binney y su trabajo en la NSA] y verás cómo de real es. A EEUU no le ha importado a cuánta gente involucrara todo esto, se trataba de monitorizar todo el mundo. Y en EEUU somos buenos con la tecnología, por desgracia.
Usted empezó a sospechar de las intenciones del Gobierno cuando le tumbaron su sistema de discriminación masiva de datos en los noventa, el ThinThread.
Fuimos pioneros en hacer un transvase entre el uso de datos del mundo analógico al digital. Buscar a grupos de gente, objetivos  concretos. Ya en ese momento era obvio que no podíamos rastrear todo el mundo, ni todo Internet: las falsas alarmas te superan si intentas eso. Es como si haces una búsqueda al azar en Google: ves las diez primeras páginas, pero no el centenar que te muestra el navegador. ¿Qué probabilidad de encontrar algo interesante hay en esa acción? ThinTread afinaba la mirada. Se fijaba en comunidades, en ciertos patrones de búsqueda: el comportamiento de la gente.
Pero había mucho dinero en juego para las compañías de software, y el gobierno eligió otra herramienta: Trailblazer.
Costaba 3.200 millones. Por lo que todas las compañías esperaban, atentas. Todas alrededor. Estábamos hablando de contratos de millones por año... Y así fue, y así sigue siendo. Eso me lleva a que la idea que la necesidad de violar la privacidad por cuestiones de seguridad es una mentira desde el principio. Todos los ataques terroristas del mundo han sido cometidos desde 2001 por personas registradas. Pero, ¿qué pasa cuando creas un sistema de datos tan masivo que ni siquiera tienes tiempo de interpretarlo?
¿Que no sirve de mucho?
Eso es: somos muy buenos acumulando información e indexándola pero no entendemos lo que nos dice. Los datos no son inteligentes; una vez entendamos eso, podremos crear servicios de inteligencia eficientes. No podemos ver venir un altercado, un asesinato, un acto terrorista si no podemos interpretar. Conclusión: el exceso de datos, acaba matando gente igualmente. No previenes nada. La ecuación no funciona: todo es dinero.
¿Podrá aplicarse el sistema ThinThread en algún otro lado?
Estamos en conversaciones con el Gobierno austriaco, británico, belga, alemán... Básicamente estamos intentando compartir cómo funciona el sistema, y ellos ya verán si lo adaptan. Yo lo único que hago es compartirlo.
Viene de Berlín, de hecho.
Ellos están intentando revertir el proceso norteamericano. Porque esta deriva del mal uso de los datos por parte de las administraciones está haciendo metástasis: el ciberespionaje de los gobiernos está destrozando las democracias. El proceso de perversión de la democracia empezó en Estados Unidos, pues sólo unos pocos sabían esto política. Porque no es sólo la cuestión del espionaje, es también a la gente que involucras para guardar tu secreto: Parlamento, Administración, Policía... Todos han callado. La corrupción total. Eso es lo que los servicios de inteligencia han conseguido. Cuando casas a la policía con los servicios de inteligencia, obtienes una Gestapo.
Usted se marchó de la NSA durante el Gobierno de George W. Bush, ¿qué hay de la Administración de Barack Obama?
Nada ha cambiado con él. Igual es peor incluso. Se está exponiendo la verdad, y él sigue callado. Y si tú haces eso, no puedes ser un auténtico garante de la democracia. Y luego EEUU se jacta de ser el Gobierno más transparente del mundo... [Suelta una ruidosa carcajada] Necesitamos meter a gente en la cárcel. El día que alguno de estos responsables vaya a la cárcel, y pague por ello, todo cambiará.
Parece estar pasando al revés. Usted conoce bien el caso de Edward Snowden, incluso hay quien asegura que gracias a su trabajo hemos podido descifrar parte de los datos que Snowden consiguió.
Él ha hecho un trabajo público, para el mundo. Gracias a él, tenemos una documentación con la que nunca soñábamos.
¿Qué ha hecho usted para esquivar a su propio Gobierno?
Yo no tendré problemas: tengo mil pruebas contra ellos. Si vienen a por mí, lo expondré todo. Que vengan, igual será una buena manera de dar un paso al frente.
Apunta hacia los gobiernos locales como posible atenuante en materia de privacidad. En Barcelona se ha creado una comisión en el Ayuntamiento que pretende proteger, al menos, lo público: remunicipalizar la información.
¡Guau, eso debe ser algo único!
¿Lo dice con sorna?
Necesitamos proteger el contenido de nuestras comunidades e intentar proteger las comunicaciones. Y eso es difícil de hacer, a no ser que los gobiernos locales tengan un sistema propio de encriptación o algo parecido. Porque si 10.000 gobiernos lo hacen con sistemas únicos, complicaran mucho la misión a quien quiera espiar. Eso crearía una complejidad interesante.
¿El código libre solucionaría algo?
No realmente.
¿Sí lo haría trabajar con diferentes empresas de software?
Siempre está bien entregar el dinero a otros, y no siempre a las mismas compañías. Es cierto que necesitamos alternativas a las grandes corporaciones.
¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que todo el mundo luche por sus derechos de privacidad? Todo el mundo usa Facebook o...
[Interrumpe] Yo no.
¿Telefonía móvil, correo electrónico?
Bien, eso sí. Pero eso es todo. Aunque lo preocupante es Facebook, sin duda: hay 1.500 millones de personas alimentando sus redes a diario. Trabajando para ellos. Y sin cobrar. Nos pueden manipular a su antojo: la gente trabaja para ello. Y yo no trabajo gratis, amigo. Mandaremos a la mierda el sistema de toda esa gente si nos vamos con nuestro dinero a otro lado: dejemos de invertir en Facebook, y Facebook se verá obligada a cambiar su política de datos. Votamos con lo que decimos, pero también con nuestro dinero: modificar las constituciones es muy complicado pero llevar nuestro dinero a otros lugares, no.
ES EL GRAN PROBLEMA DEL FUTURO.