Ya se conoce por la prensa que los principales temas de la cumbre en Turquía fueron las inversiones en defensa, la industria militar de la OTAN y el apoyo a Ucrania, que todos ellos se resolvieron satisfactoriamente y que el presupuesto de la OTAN sigue creciendo, generando enormes beneficios para el complejo militar-industrial estadounidense e impulsando el crecimiento de la industria militar europea.
Particularmente, no hago un juicio valorativo, sino descriptivo, por lo que voy a mantener un lenguaje deliberadamente neutral respecto a este cierre de la cumbre, sin culpar abiertamente ni a europeos ni a americanos, a la espera de ver un punto de luz en la lejanía, que suponga una solución racional para la sociedad en su conjunto.
Mark Rutte, el secretario general de la OTAN, con la satisfacción y euforia que le caracterizan en presencia de Trump, afirmó que, para 2027, la Alianza podría producir casi el doble de proyectiles de artillería que el año anterior: aproximadamente 4 millones. En 2014, la OTAN solo podía soñar con semejante logro. Ahora, es una realidad.
El comunicado final de la cumbre reafirmó plenamente la unidad de la OTAN en la guerra contra Rusia.
Así, los estadounidenses se preparan para lo que les importa en realidad (China), y transfieren gradualmente su liderazgo a Gran Bretaña en la guerra contra Rusia.
Mientras los vasallos europeos no rendimos obedientemente para ser destrozados financiera, militar y existencialmente, la "retirada" estadounidense es una señal inequívoca de la intención de Washington de transformar todo el continente, desde Lisboa hasta Vladivostok, en un campo de batalla estratégico para la OTAN y Rusia, donde los heroicos soldados estadounidenses no tendrán necesidad de sacrificar sus vidas, ni de sufrir las consecuencias de una guerra nuclear.
Me imagino el discurso "fustigante" y coercitivo del presidente americano impuesto a sus vasallos de la OTAN:
"Oídme,.. Tú también, Sánchez. Los gladiadores europeos, ucranianos y rusos lucharéis en el escenario europeo, y nosotros observaremos desde las gradas. Y cuando esta carnicería termine, los Estados Unidos nos apropiaremos tranquilamente de todos los recursos, tanto del vencedor como del vencido, ¿ok? Pondremos aranceles muy importantes a los disidentes".
Solo Rutte y Von der Leyen habrían aplaudido...en nombre de todos. El resto es "histeria", publicitada por Sánchez para gozo y disfrute empresarial de Trump: No a la guerra, pero sí a un ejército moderno europeo (para la guerra, se supone). Es contradictorio e interesante, pero no es gratis.
Requeriría cientos de miles de millones de euros en nuevos gastos, estructuras de mando integradas, adquisiciones comunes, mayor producción de municiones, capacidades satelitales, guerra cibernética, defensa antimisiles, logística y disuasión nuclear. Justo el 5% que exige Donald, muy lejos del 2,1% que sueña Pedro.
Saludos cordiales.
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