El BCE sube los tipos de interés por primera vez en tres años para luchar contra la inflación de la guerra en Oriente Próximo
Vuelven los problemas para el bolsillo de los europeos, con hipotecas y préstamos más caros. El banco central eleva al 2,4% el tipo oficial ante la necesidad de perseguir la subida de precios que se dispara... cerrará 2026 sobre el 3%
Diez subidas y ocho bajadas después... el Banco Central Europeo (BCE) se prepara para escalar de nuevo, aunque esta vez la meta sea otra. Los tipos de interés volverán a subir en la Eurozona a partir del próximo miércoles 0,25 puntos básicos y lo harán por primera vez en tres años y tan solo dos después de que el banco central decidiera poner el freno e iniciar la bajada cuando el precio del dinero, que es clave para determinar el coste de hipotecas y demás préstamos que los ciudadanos piden a su banco, coronaba máximos históricos allá por el 4,5%.
La gran diferencia de la vuelta a una política monetaria más restrictiva frente al verano de 2022 es que esta vez la inflación que se persigue tiene otro origen, uno más oriental y belicista, que aquella que trastornó el bolsillo de los europeos hace un quinquenio ante precios del gas y los carburantes disparados, con la guerra en Ucrania como telón de fondo, y un IPC que crecía a doble dígito. Así, el BCE ha aprobado por unanimidad aumentar en 0,25 puntos los tres tipos de referencia de la zona euro, llevando la facilidad de depósito hasta el 2,25%; el tipo de refinanciación principal al 2,4% de vuelta y el de la facilidad marginal de préstamo al 2,65%. En juego está su credibilidad, apuntan distintas firmas de análisis y bancos de inversión, en un baile orquestado que hace difícil que el organismo con sede en Fráncfort dé un paso sin que lo descuenten los mercados. Es una lección aprendida de la era Draghi y la necesidad de calmar a los inversores en un contexto tan complejo como la crisis de deuda de la Eurozona hace ya 14 años.
"La guerra en Oriente Medio está generando presiones inflacionarias, y la decisión de subir los tipos de interés se mantiene firme en diversos escenarios que analizan cómo podría evolucionar la crisis y afectar a las perspectivas a medio plazo de la zona euro", sostiene el BCE tras la reunión de política monetaria celebrada por el consejo entre ayer y hoy en Fráncfort. Los gobernadores de Italia y Portugal no han votado en esta ocasión, siguiendo el turno rotatorio de voto establecido en la mesa del consejo de gobierno del BCE. Además, ha sido la primera comparecencia pública para Boris Vujcic como vicepresidente del banco central en sustitución del español Luis de Guindos.
Con la decisión sobre las tasas oficiales descontada desde hace semanas, el mercado se pregunta ahora si la senda de subidas iniciada este jueves por el BCE tendrá continuidad. Un interrogante que Lagarde no quiso desvelar y se ciñó al mensaje repetido en innumerables ocasiones sobre que la necesidad de tomar decisiones reunión a reunión, y siempre "en función de los datos" disponibles. Asimismo, y frente a las críticas de quienes consideran que subir los tipos no logrará tener el impacto que el BCE busca, Lagarde aseguró que ninguno de los miembros del consejo ni los analistas del BCE tuvieron sobre la mesa otra opción que no fuera la de elevar las tasas de referencia. "El mayor riesgo hubiera sido no tomar esta decisión", aseveró, y dejar a la inflación "seguir subiendo" con consecuencias "mucho peores".
En su comparecencia Lagarde sí deslizó cierta debilidad en algunos indicadores macroeconómicos como la creación de empleo -a pesar de que el paro sigue en niveles históricamente reducidos- y habló de riesgos asociados a una mayor restricción del gasto por parte de los consumidores ante un escenario de elevada incertidumbre. De hecho, la presidenta del BCE enumeró un listado de todos los riesgos que pueden afectar al crecimiento de la economía europea, que se antoja débil y reducido, ya por debajo del 1%, según el nuevo cuadro macro desvelado este jueves. Una caída en los mercados financieros, una restricción del crédito, el conflicto en Ucrania con la alargada sombra de Rusia... Todo pesa en la foto de incertidumbre global que describió Lagarde, vestida de un azul comunitario y sin su tradicional pañuelo al cuello, para reclamar la urgencia de avanzar en la unión de mercados y capitales y la "armonización" de leyes entre los distintos estados miembros.
El BCE volvió a dar un toque de atención a los gobiernos que tengan aprobados medidas fiscales para subvencionar a la ciudadanía parte del alza del precio de los carburantes. Insistió, una vez más, en que debe ser limitadas y acotadas a un periodo de tiempo concreto. Los precios de la energía en la zona euro siguen disparados. En abril subieron otro 10,9% en su tasa interanual, colaborando al alza del IPC comunitario hasta niveles del 3,2%. Mientras, el Euribor, índice que se emplea en la concesión de hipotecas para referenciar su precio, cerró sobre el 2,8% y va camino de escalar aún más en junio. Ayer se situaba sobre el 2,84%. Es su nivel más alto desde septiembre de 2024.
En su revisión de las proyecciones macroeconómicas trimestral (la última vez fue en marzo, a semanas del inicio de la guerra en Oriente), el banco central ha vuelto a aumentar sus perspectivas para los precios este año otras 0,4 décimas. De hecho, desde que comenzó el conflicto el BCE ha elevado en 1,1 puntos porcentuales las expectativas de IPC para 2026 hasta el actual 3%, cuando antes entendía que ese iba a ser el techo que iba a tocar entre abril y junio. Ahora el banco central habla de precios más altos por más tiempo. Para 2027 la previsión de inflación pasa del 2% al 2,3% y se mantiene sobre el 2% de cara a 2028, que es el objetivo del organismo.
Asimismo rebaja de nueva su estimación para la economía de la zona euro. Crecerá a un ritmo del 0,8% frente al 0,9% de marzo y al 1,2% de diciembre, en tiempos de preguerra. "Las estimaciones siguen siendo inciertas con riesgos de una inflación al alza y de presiones sobre el crecimiento económico. Las implicaciones de la guerra en el medio plazo dependerán de la intensidad y de la duración del shock energético", apunta el BCE en su nota este jueves. "El shock energético está durando más de lo que se esperaba y estamos viendo cómo está impactando en el resto de la economía, con costes directos e indirectos", señaló Lagarde a preguntas de los periodistas. "No debemos y no estamos siendo complacientes", respondió la presidenta preguntada por el parón de 12 meses en los cambios en política monetaria.
Ya en marzo, con la guerra en Oriente como telón de fondo, el propio BCE había elevado en más de 30 dólares sus estimaciones para el precio del barril de petróleo europeo hasta los 81,3 dólares. Hoy cotiza sobre los 86 dólares, en una sesión de caídas, mientras los inversores descuentan precios para el Brent por encima de los 90 dólares para los meses de agosto y septiembre, según los futuros que cotizan en el ICE europeo. De cara al cierre del año el barril se intercambia a más de 86 dólares en Europa.
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