Como si fuéramos de nuevo un país normal
En lugar de ver en el discurso del Papa sus errores y los aciertos del otro, me temo que sus señorías prefirieron ver sus aciertos y los errores del de enfrente
De algún modo, el Congreso parecía haberse quedado congelado en un aplauso, como si alguien hubiera pulsado el botón de pausa en el instante exacto en el que el adulto entra en la habitación en la que unos niños llevan horas zurrándose. Y le da ...
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