EE.UU. estudia enviar tropas a la Luna
Un informe del Instituto Mitchell advierte de que el dominio chino de los recursos espaciales obliga a Washington a enviar fuerzas militares más allá de la órbita terrestre
La seguridad ha dejado de ser algo exclusivamente terrestre. Durante décadas, la humanidad ha mirado al cielo con una mezcla de curiosidad científica y asombro romántico. Pero los tiempos cambian, y el espacio se ha convertido, ante nuestros propios ojos, en el nuevo tablero de ajedrez donde las grandes potencias mundiales mueven sus piezas. Las futuras misiones a la Luna, a Marte o a los enjambres de asteroides cercanos ya no tienen como único objetivo recolectar muestras de polvo cósmico o estudiar cráteres lejanos. Ahora buscan establecer bases permanentes y asegurar unos recursos cuyo valor es incalculable.
Y allí, con la economía mundial del futuro en juego, los expertos tienen muy claro que se producirán inevitablemente rivalidades comerciales y disputas 'territoriales' a un nivel que la humanidad nunca ha visto. Situaciones que la historia nos ha enseñado ya demasiadas veces que suelen terminar en enfrentamientos bélicos.
En este nuevo e inquietante contexto, la histórica rivalidad entre Estados Unidos y China ha traspasado con creces las fronteras de nuestra atmósfera. La nueva Guerra Fría ya no se libra solo en las aguas del Pacífico o en los despachos de Europa, sino a cientos de miles de kilómetros, en el espacio cislunar. China acaba de completar su estación espacial Tiangong, mantiene una presencia constante en órbita y tiene un objetivo inamovible: dominar la exploración y la minería lunar en las próximas dos décadas.
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