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sábado, 21 de diciembre de 2013

A ESPAÑA LA HAN CONVERTIDO EN UN PAÍS BANANERO

Lesmes, en su primera comparecencia institucional.

El sector afín al PP controlará el núcleo de poder del poder judicial

Lesmes coloca a hombres de su confianza en la Comisión Permanente y apuesta por la transparencia en los ascensos.

Desde que existe hace unos 30 años el Consejo del Poder Judicial, ningún presidente del órgano de gobierno de los jueces, que también lo es del Tribunal Supremo, había acumulado tanto poder como el que atesora ahora Carlos Lesmes. Este viernes, en su primera comparecencia ante la prensa tras su elección la semana pasada como primera autoridad judicial del Estado, Lesmes desgranó los principios que inspirarán la legislatura de este nuevo Consejo ("transparencia", "austeridad" e “igualdad”); y, además, anunció la composición de las distintas comisiones de gobierno del Poder Judicial, en las que ha logrado colocar, en puestos clave, a personas de su total confianza.
El principal núcleo de poder del nuevo Consejo (porque así lo impone el cambio normativo auspiciado por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, del PP) es la Comisión Permanente. Sus miembros son los únicos que gozan de dedicación exclusiva y serán el filtro previo de todos los asuntos que llegue al Poder Judicial. El pleno del Consejo avaló este viernes por unanimidad, sin ninguna disidencia, que la Permanente, que Lesmes presidirá y en la que tiene voto de calidad, esté compuesta por otros dos vocales, como él, afines al PP (Juan Manuel Fernández y Gerardo Martínez Tristán). En esta comisión, pero en minoría, habrá también dos vocales progresistas (el exdiputado del PSOE Álvaro Cuesta Cuesta y la juez Mar Cabrejas, persona de confianza del negociador socialista para este Consejo Antonio Camacho). Y junto a ellos, Mercé Pigem, propuesta por los nacionalistas de CiU. Si no surgen voces díscola, este núcleo duro estará controlado, pues, por Lesmes como jefe máximo sector conservador del Consejo.
Las tres comisiones restantes, cuyos miembros no tendrán dedicación exclusiva, las presidirán vocales que son magistrados del Tribunal Supremo. La Disciplinaria, Wenceslao Olea (y también formarán parte de ella Carmen Llombart, María Victoria Cinto, Roser Bach, Vicente Guilarte, Enrique Lucas y María Ángeles Carmona); en la de Igualdad estarán Clara Martínez de Careaga, además de Rafael Mozo y Concepción Sáez. Y en la de Asuntos Económicos, Rafael Fernández Valverde, Pilar Sepúlveda, Fernando Grande-Marlaska, Juan Martínez Moya y Nuria Díaz Abad. Salvo en la de Igualdad, el sector conservador también se reserva la mayoría.
La propuesta de Lemes para que Ángel Juanes, ya expresidente de la Audiencia Nacional, sea su vicepresidente en el Supremo contentó al PSOE porque se trata de un magistrado de talante progresista. Juanes y Lesmes son muy amigos y hacen deporte juntos desde hace años. Juanes es una propuesta de Lesmes que el pleno ratificó este viernes por unanimidad. Aunque casi todos los nombramientos lo fueron casi por unanimidad. Algunos son fruto de los recientes pactos PP y PSOE para repartirse el Consejo, respetando, eso sí, la mayoría parlamentaria conservadora, y otros consensuados durante los últimos días entre Lesmes y los propios vocales. El pleno también avaló el nombramiento del nuevo secretario general del Consejo, que será José Luis Terrero, otro hombre de la máxima confianza de Lesmes, en sustitución de Celso Rodríguez Padrón. El vicesecretario será José José Luis de Benito, progresista. Gervasio Martín ha sido nombrado jefe de estudios.
Tras anunciar todos estos nombramientos, Lesmes esbozó las que serán las líneas generales del nuevo órgano de gobierno de los 5.000 jueces españoles. “Queremos gobernar con transparencia; antes no se sabía bien a qué criterios obedecían los nombramientos. Hoy asumimos el compromiso de la transparencia y vamos a publicar los currículos de los aspirantes. Y los ciudadanos podrán conocer sus méritos y los criterios de elección: queremos elegir a los mejores”. Lesmes recordó cómo la Sala de lo Contencioso del Supremo, a la que él pertenecía, anuló algunos nombramientos de Consejos anteriores y exigió que se motivasen los ascensos. Algunos asistentes interpretaron sus palabras como “un palo” al mercadeo de nombramientos de amiguetes que caracterizó a algunos de los vocales del anterior Consejo. Dentro de esa política de transparencia, no especificó, por ejemplo, si se mantendrán las entrevistas públicas de los candidatos a altos cargos (incluidos los del Supremo) puestas en marcha por el anterior Consejo a propuesta del exvocal progresista Félix Azón.
Lesmes indicó que este Consejo pretende ser el “órgano de gobierno de todos los jueces, sin exclusiones, y en el que todos, con independencia de asociaciones e ideologías, se sientan representados”. También se ha fijado como objetivo la “igualdad” en los ascensos entre hombres y mujeres dentro de la carrera judicial. “Las mujeres jueces representan hoy el 60% de la carrera, y resulta que sólo hay una mujer al frente de un Tribunal Superior de Justicia, de los 17 que hay; y en el Supremo sólo hay 10 mujeres, del total de 90 magistrados. Vamos a hacer un esfuerzo para reequilibrar". El nuevo presidente no permitió preguntas a los periodistas. De hecho, salió del salón de plenos por una puerta trasera para esquivarlos.
COMENTARIO:
Cuando la política alberga en su seno la corrupción, todo lo corrompe. Por eso tengo un problema de interpretación y es que para mí todo "Consejo" nombrado a dedo por los políticos es, por poner un ejemplo, como el antiguo "Consejo de Administración de Caja Madrid", una serie de señoras y señores sumisos al poder que los nombra, sin más función que la de aprobar o rechazar las propuestas que se le presenten, conforme a las instrucciones recibidas desde más arriba. Así veo también al nuevo "Consejo General del Poder Judicial", un órgano dependiente y sumiso al poder político. Como siempre, habrá que seguir oyendo palabras manidas ya vacías de contenido como "independencia", "transparencia", "austeridad", “igualdad”, etc.; pero lo cierto es que, más allá de la valía profesional o el bagaje intelectual que tengan los consejeros nombrados, la razón de su nombramiento no es ésa, sino su cercanía al poder político y su connivencia con el mismo. Y éste, el poder político, alberga en su seno la corrupción y acaba por corromperlo todo. Así, lo nuevo nace caduco y viciado, e inútil para tratar de renovar algo.

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