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sábado, 25 de julio de 2026

EL FIN DEL MIEDO A LA DERRAMA DE OTIS EN ESPAÑA.

 

El fin del miedo a la derrama: así facilita Otis la modernización de los ascensores en España

España es el país de la Unión Europea con más ascensores por habitante, pero la mitad de ellos supera ya los 20 años. Consciente de que el principal freno para renovarlos no es técnico sino económico, Otis ha lanzado un plan de financiación sin intereses que permite a las comunidades de vecinos afrontar la modernización sin necesidad de asumir una derrama de golpe.

spaña es el país europeo con mayor densidad de ascensores –casi 1,2 millones de unidades instaladas–, y también uno de los que arrastra un parque más envejecido: la mitad de esos equipos lleva ya más de dos décadas en funcionamiento. En un país donde el 21% de la población ya ha cumplido los 65 años y donde buena parte del parque de viviendas fue construido hace más de 40, esa combinación empieza a pesar. La accesibilidad ha dejado de ser un lujo o una comodidad para convertirse en la condición que determina si una persona mayor puede seguir viviendo de forma autónoma en su propio edificio.

Según el informe "Más allá del ascensor", elaborado por Otis e Ilunion Accesibilidad, solo el 20,9% de las viviendas españolas que cuentan con ascensor están realmente adaptadas a las necesidades de una población que envejece. La brecha entre lo que hay instalado y lo que realmente se necesita sigue ampliándose.

El obstáculo no es técnico, sino financiero

La tecnología para resolver este problema existe. Otis dispone hoy de soluciones que van desde la modernización por fases –que evita interrupciones prolongadas del servicio– hasta la renovación integral del equipo, incluso en edificios donde hace veinte años instalar un ascensor resultaba inviable. El obstáculo, no obstante, rara vez es técnico.

España posee una estructura de propiedad basada mayoritariamente en pequeños propietarios, lo que convierte cada decisión de modernización en un proceso de consenso entre vecinos con capacidades económicas distintas. El desembolso inicial de una derrama y la complejidad burocrática que suele acompañar a estas obras actúan como un freno constante, y las juntas de vecinos terminan aplazando una decisión que, cuanto más se retrasa, más cara y más urgente se vuelve.

"En Otis ya tenemos la tecnología y los productos necesarios para instalar ascensores en aquellos lugares donde hace 20 años no era posible. Sin embargo, seguimos viendo que los vecinos afrontan con miedo estas operaciones y las postergan en el tiempo por gestión financiera, por eso hemos querido dar un paso más allá para poder ofrecer financiación propia y así acompañar a los clientes en todo el proceso", explica André Loimil, responsable del área de Renovación de Otis para Iberia, África y Oriente Medio.

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