Entradas populares

domingo, 28 de septiembre de 2014

SIN MEMORIA Y SIN VERGÜENZA (Por Arturo Perez Reverte)

UN PAIS QUE OLVIDA SU HISTORIA ESTA IRREMISIBLEMENTE OBLIGADO A REPETIRLA.EN ELLO ESTAMOS. 
 
Se va el caimán. Transcurre, indiferente, el año en que acabó la guerra de la Independencia. Que, como saben ustedes, y también todos los escolares y todos los políticos de este país, empezó en 1808 y acabó seis años después, en 1814: el año en que se libró la última batalla española de esa guerra, la de Toulouse, que ya tuvo lugar en suelo francés. Hace, vamos, dos siglos. Y se va el aniversario, o la efeméride, o como quieran llamarlo, no de esa batalla en concreto, sino de toda la guerra, sin pena ni gloria. Sin dejar nada tras de sí.

Recordarán ustedes a presidentes de países serios conmemorando hace poco la liberación de Europa en las playas de Normandía. Y hace menos, a las autoridades francesas homenajeando a los republicanos españoles que liberaron París. Y ahora, háganme el favor de recordar algo parecido en España durante los últimos seis años, en relación con el bicentenario del único hecho histórico en treinta siglos en el que, banderitas y trompetazos patrioteros aparte, los españoles estuvimos de acuerdo. Incluso aceptando el hecho de que España se batió en esa guerra contra el enemigo equivocado, lo cierto es que hablamos de la gran hazaña colectiva, la primera certeza de nación solidaria que, con sus luces y sombras, obra en el patrimonio común de los españoles, resumida por Napoleón en aquellas palabras dichas en Santa Helena: «Desdeñaron su interés sin ocuparse más que de la injuria recibida. Se indignaron con la afrenta y se sublevaron ante nuestra fuerza. Los españoles en masa se condujeron como un hombre de honor».
Lo triste es que la guerra de la Independencia, aparte de ser el conflicto más cruel vivido en tierra española -más todavía que la Guerra Civil-, fue durante mucho tiempo lugar coincidente, símbolo de identidad a disposición de quien, de buena fe o por necesidad táctica, quiso asumirlo como propio. Rara fue la facción política, de las infinitas que tuvimos hasta un pasado reciente, incluidos el franquismo y la República, que no hizo suyo el mito de la nación libre e indomable. Y raro es el intelectual serio que ignore que, pese a los altibajos y vaivenes de la Historia y la política, a la contaminación patriotera y vil del franquismo, a la estupidez de una izquierda superficial e inculta, y a la indiferencia, cobardía o estupidez de los medios de comunicación, la guerra contra Napoleón sigue siendo clave para entender una España discutible tal vez en su conformación actual, pero indiscutible en su origen, en su cultura colectiva y en su dilatada memoria.
Pese a todo, no hemos tenido en estos seis años ni un homenaje oficial serio, ni una reflexión general útil. Cero patatero: todos escurriendo el bulto. Sólo heroicas iniciativas particulares, ayuntamientos bienintencionados, publicaciones dispersas, algunas notables exposiciones locales. La de la Independencia ha sido para España, desde un punto de vista oficial, la epopeya colectiva que nunca existió. Aquí, es la lectura final, sólo hemos tenido guerritas, igual que tenemos nacioncitas. Por parte del Estado -si aceptamos llamar Estado a este disparate en el que nos expolian y languidecemos-, no hubo absolutamente nada. O casi. Búsquenme ustedes las imágenes de la Normandía correspondiente: del Bailén, la Zaragoza o los Arapiles. Nada. Ni siquiera eso. Ni siquiera una foto de Zapatero con cara de tonto solemne, o de Rajoy con lagrimita patriotera de telediario.
Permítanme contarles una anécdota personal que quizás lo define todo. Después de la publicación de una novela mía sobre el Dos de Mayo, el alcalde de Madrid, hoy ministro de Justicia, me invitó a una reunión para iniciativas sobre esa fecha. Propuse colocar, como en París tras la sublevación contra los nazis, placas conmemorativas para un recorrido por los lugares donde el pueblo se batió aquel día. Por ejemplo, la cárcel -hoy ministerio de Exteriores-, donde los presos pidieron permiso para salir a pelear y regresaron por la noche. «Estupendo, lo vamos a hacer», dijo el alcalde. Hasta hoy, claro. Meses más tarde, un concejal me lo explicó todo: «Pensamos después que placas recordando actos de violencia no es algo positivo. Va contra la convivencia y todo eso».
Así que ya lo saben ustedes. Conmemorar -lo que no significa celebrar- la violencia no es positivo. Toda violencia es mala, Pascuala. Así que mejor olvidarla, o dejarla para el tricentenario de 2114, que estará más fría, y que allí se las apañen. Suponiendo, ésa es otra, que para entonces alguien pronuncie la palabra España sin que le dé un ataque de risa. Mientras tanto, para entretenerse, échenle un vistazo a lo que prepara Francia para conmemorar el bicentenario de Waterloo el año que viene. Sin complejos. Vean, comparen, y si les convence, compren.  
SOMOS UN PAIS DE TIMORATOS SIN AGALLA ALGUNA,NI ORGULLO, TODO GRACIAS A NUESTROS POLÍTICOS VIVIDORES Y CÓMODOS 

PODEMOS SIGUE SIENDO UNA INCÓGNITA PARA LOS VOTANTES

Echenique califica las prospecciones como "una barbaridad y una locura"
 
Pablo Echenique, en una imagen de archivo
Pablo Echenique: "La estrategia de Iglesias para las generales podría desmovilizar a los círculos"
El eurodiputado defiende que su modelo organizativo plantea "una participación de los inscritos en Podemos mucho más frecuente" que la del equipo promotor
Sobre cómo debería concurrir el partido a las elecciones municipales, Echenique ve "inteligente" la propuesta de Iglesias pero aboga por un término medio: "Las soluciones extremas no son óptimas"
Pablo Echenique (Argentina, 1978) responde por teléfono a eldiario.es desde Bruselas, donde ejerce como eurodiputado por Podemos desde julio.  Junto a su compañera Teresa Rodríguez (número dos en las europeas) y otros miembros del partido, han lanzado una propuesta de organización que contrasta con la firmada por Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre. Echenique defiende que su modelo permite una mayor implicación de los inscritos en la formación y duda sobre la conveniencia o no de presentarse a las elecciones municipales bajo su marca o dar apoyo a candidaturas ciudadanas.
Su equipo ha presentado el borrador de principios organizativos. ¿Qué les ha llevado a presentar el documento?
Siempre he sido bastante  friki de la organización (ríe). En el círculo de Zaragoza estábamos inmersos en un proceso de cambiar cómo estábamos organizados. Participé muy activamente y entonces apareció el primer documento del equipo promotor. Lo leí, me puse a pensar y encontré ideas interesantes. Con otras nuestras, nos pareció interesante generar una propuesta desde nuestro punto de vista.
Sin embargo, han optado por no presentar borradores de principios políticos ni éticos. ¿Por qué?

Hemos tomado la decisión de no trabajar el aspecto político y ético. Nuestro documento organizativo es perfectamente compatible con otras propuestas éticas o políticas de otros compañeros.
En el tema de las municipales y autonómicas, por ejemplo, contemplamos la posibilidad de que los círculos puedan tomar sus decisiones pero siempre respetando las directivas de ámbito superior. En este sentido, los compañeros del equipo promotor se decantan por unas directivas que nosotros dejamos sin especificar. 
En la Asamblea constituyente se someterá a votación unas directivas sobre las elecciones. Al no contraponer ningún documento en ese sentido, ¿están ustedes de acuerdo con esa estrategia?
Mi opinión no está completamente formada al respecto. Me da la impresión de que las dos soluciones extremas no son óptimas: tanto no concurrir a ningún Ayuntamiento como hacerlo a todos. De cara a las generales, creo que la propuesta de Iglesias es muy inteligente y veo sus ventajas, aunque pienso que podría desmovilizar a algunos círculos municipales con ganas de ir a las elecciones. Por otro lado, veo también el problema de no marcar unas líneas para decidir en qué municipios se concurre o no. Ahí podemos tener un desastre porque no todos los círculos son iguales, hay algunos que tienen una gran madurez democrática y unas capacidades técnicas impresionantes, y otros que han sido fundados antes de ayer por personas que pueden no compartir enteramente los principios de Podemos.
Es un tema muy complicado, no tengo una opinión fuerte al respecto. Creo que lo tenemos que debatir entre todos. De todo el documento político que han presentado los compañeros es del único que tengo dudas. El resto me parece fantástico.
El equipo de Iglesias plantea apoyar a determinadas candidaturas ciudadanas, como Ganemos. ¿Qué opinión le merecen estas iniciativas?
Depende de la ciudad. De la misma manera que los círculos de Podemos han surgido espontáneamente promovidos por diferentes personas, lo mismo pasa con los de Ganemos. Una consideración general al respecto es muy difícil. En algunos ayuntamientos serán perfectos e inmaculados y en otros servirán para que un grupo pequeño de personas consiga una cuota de poder. 
Las experiencias que yo conozco más a fondo, Barcelona y Zaragoza, tienen bastante salud democrática. Una de las opciones que puede tener Podemos en estas ciudades es integrarse en ellas. Pero el debate es complicado, no estoy seguro de que sea la mejor opción.
¿Y comparte la estrategia de cara a las autonómicas, donde la propuesta es sí presentarse con su propia marca?
En este caso no hay duda. El tamaño poblacional de las autonomías garantiza que las decisiones que se tomen por consulta ciudadana van a ser de calidad. Tanto en los candidatos que salgan de unas primarias, como el programa colaborativo que se apruebe, como la estrategia de pactos que se pueda plantear. Al tener que ser sometido al escrutinio de más de un millón de personas, es muy difícil que salga mal.
Volviendo a su documento, ustedes subieron a la Plaza Podemos el preborrador, donde podía ser analizado por los miembros del partido. ¿Cuáles son las principales diferencias entre ambos documentos?
Hay unas cuantas. En el primero no contamos con la ayuda de personas que supieran de financiación de partidos. Ahora hemos incluido una parte muy importante de financiación de los círculos y de cómo deberían interrelacionarse entre ellos.
También hemos cambiado bastante, por algunas enmiendas, el funcionamiento del Comité de Derechos y Garantías. En un principio planteamos que fuera elegido por primarias abiertas, pero pensamos que no era plausible que a alguien le pudiera apetecer ser juez o jurado a tiempo completo y que podría pasar como sucede con el delegado de clase del instituto, que no se presenta nadie y el profesor tiene que elegir uno a dedo. Pensamos que el modelo actual que existe en España para elegir a los jurados populares a través de un sorteo era cómodo: garantiza la imparcialidad, no es un cargo a tiempo completo y fomenta que los integrantes de Podemos adquieran responsabilidades.
Otra modificación es sobre el Consejo Ciudadano. Al principio proponíamos uno mitad electo y mitad proveniente de los grupos de trabajo. Lo hemos cambiado para que todos sean elegidos en primarias abiertas, como el que plantean los  compas Pablo, Luis, Iñigo, Carolina y Juan Carlos.
Han recibido más de un centenar de enmiendas. ¿Cómo ha sido el proceso de recepción e implementación?
Hemos recibido comentarios a través de Reddit [ Plaza Podemos, el foro de participación del partido] y a través de correo electrónico. Una vez recibidas, las hemos ordenado y el equipo de redacción, compuesto por unas 10 personas, las leímos y debatimos. Hemos mirado cuáles nos parecían pertinentes y que no rompían la coherencia del documento y, en base a eso, hemos cogido las que pensábamos que eran una mejora. Habría sido deseable hacerlo en conversación con cada una de las personas que nos han mandado sus enmiendas pero no había tiempo material para ello.
El borrador recibió el pasado jueves el aval del círculo de Zaragoza. ¿Han recibido el apoyo explícito de alguna otra agrupación?
Hemos recibido muchos apoyos y unos cuantos avales formales. Lo que pasa es que las normas de la Asamblea Ciudadana dicen que solo hace falta un aval y por tanto solamente vamos a aportar el de Zaragoza. Es el círculo al que se lo hemos pedido directamente y, aunque nos encanta que nos avalen otros, hemos pensado que era lo más razonable.
Han introducido cambios aunque han mantenido una de las características: una dirección colegiada de siete portavoces. ¿Por qué creen que esta responsabilidad debe estar colegiada?
Cuando hay una pluralidad de puntos de vista y hay debate, las decisiones finales son mejores. Lo hemos vivido en las asambleas y en los grupos de trabajo. Corremos el riesgo de retrasar quizá un poco los tiempos de respuesta, aunque cuando un órgano colegiado lo forman tan pocas personas no creemos que se limite el tiempo de respuesta en exceso. A cambio, las decisiones van a tener más matices, más puntos de vista, más experiencias vitales, por lo que serán mejores.
El documento que promueve el equipo promotor modifica un poco su versión original, en el que había una única portavocía. Ahora esta portavocía se delega en todos los miembros de Podemos. ¿Lo ve como un guiño a su propuesta?
Sí, creo que en ese punto ha mejorado mucho el documento. El matiz de que todo el mundo sea portavoz es muy interesante. Seguramente en el proceso de transacciones que arranca hoy ese sea un punto que podamos cambiar.
Pero las portavocías que ustedes proponen tienen funciones ejecutivas.
Claro, tendríamos que hacer algún otro cambio porque un Consejo Ciudadano de 60 personas no es demasiado operativo y habría que seleccionar una especie de Ejecutiva más ágil. Habría que pensarlo un poco, pero la idea de que todo el mundo pueda ser portavoz en un momento determinado me parece muy buena.
Aparte de los portavoces, ¿cuáles son las principales diferencias entre ambos documentos?
Una diferencia importante es que nosotros planteamos una participación de los inscritos en Podemos mucho más frecuente. No tenemos experiencias previas que nos permitan hacer predicciones muy fiables de cómo puede funcionar un mecanismo u otro, pero intuitivamente pensamos que las herramienta informáticas actuales permiten que la participación de la gente pueda ser frecuente. En Podemos estamos siendo pioneros con el uso de herramientas participativas como Loomio, Reddit, Appgree, Ágora Voting... Entendemos que esa vía es muy prometedora y por eso proponemos una alta frecuencia de participación. No comprometería la eficiencia de Podemos.
¿En su propuesta los círculos adquieren mayor relevancia que en la del equipo promotor?
No lo tengo tan claro. Tanto nosotros como ellos proponemos que los círculos tengan autonomía pero respetando las directrices marcadas por los órganos superiores. No veo una gran diferencia.
COMENTARIO:
QUIZÁS HAY MUCHAS IDEAS Y ALGO DE CONFUSIÓN PARA EL FUTURO VOTANTE, HACE FALTA UNA ORGANIZACIÓN SERIA DONDE FUNCIONE LA VERDERA DEMOCRACIA INTERNA ,TRANSPARENCIA Y EJEMPLO, GUERRA A LA CORRUPCIÓN.

¡VAYA¡ AL FIN VA A TRABAJAR EL CONSEJO DEL ESTADO UN DOMIGO EN TODA SU EXISTENCIA¿CUÁNDO VAN A DESCANSAR?

Rajoy saluda a José Manuel Beccaria, en un mitin en Santiago en 2010

Quién es quién en el Consejo de Estado

El presidente es Romay Beccaría, un peso pesado del PP

Los consejeros son juristas de reconocido prestigio, exministros y cargos institucionales.

El Consejo de Estado es un órgano consultivo que emite dictámenes sobre proyectos legislativos a petición de las Administraciones públicas. Pueden solicitar esos informes el presidente del Gobierno, sus ministros y los presidentes de las autonomías. Además, cualquier particular tiene derecho a pedir audiencia cuando esté interesado en el objeto de la consulta. Los dictámenes del Consejo de Estado son el último trámite antes de la aprobación de una ley. Recibido ese informe, la institución que lo haya solicitado debe indicar si se aparta o no de sus recomendaciones. En el caso de las consultas preceptivas (obligatorias), si un ministro desea obviar el dictamen, su decisión debe ser respaldada por el Consejo de Ministros. 
La ley orgánica que regula el Consejo de Estado establece qué consultas son preceptivas. Su informe previo es obligatorio siempre que el Gobierno recurra ante el Tribunal Constitucional una disposición o norma de una Comunidad Autónoma. 
Sus miembros los designa el Gobierno por Real Decreto entre personas que hayan ocupado responsabilidades políticas o personalidades de reconocido prestigio con formación en Derecho, Economía y Ciencias Sociales. La ley prevé un currículum mínimo para los candidatos: ha de elegirse entre ministros, presidentes, miembros de los Consejos Ejecutivos de las autonomías, de las reales academias, o profesores de ciencias jurídicas económicas o sociales con al menos 15 años de ejercicio. También pueden optar oficiales de los cuerpos jurídicos de las fuerzas armadas, exgobernadores del Banco de España y funcionarios del Estado con 15 años de antigüedad en cuerpos o escalas para cuyo ingreso se exija título universitario.
En la composición actual de la comisión permanente del organismo, que es la que dictaminará sobre los recursos de la ley de consultas catalana, proliferan expertos juristas junto a exministros y dirigentes que han tenido responsabilidades políticas, fundamentalmente vinculados a los dos grandes partidos.
Su presidente actual es José Manuel Romay Beccaría, exministro en el Gobierno de José María Aznar, y peso pesado desde siempre en el Partido Popular que hasta el momento de ser nombrado al frente de este órgano consultivo, ejercía como tesorero del partido, puesto que ocupó cuando cayó en desgracia el encarcelado Luis Bárcenas.
Los consejeros permanentes del Consejo de Estado, los que hoy se reúnen para dilucidar sobre la consulta convocada por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, son siete: todos hombres y una única mujer: la exvicepresidenta del Gobierno de Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega. Hay padres de la Constitución como Miguel Herrero de Miñón y otros dirigentes históricos como Landelino Lavilla, presidente del Congreso durante el 23-F. Está el exjefe de la Casa del Rey, Alberto Aza, junto a reputados juristas como el expresidente del Tribunal Constitucional Miguel Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer y José Luis Manzanares Samaniego, exmagistrado del Tribunal Supremo, y Fernando Ledesma Bartret, ministro de Justicia con Felipe González, que ya presidió el Consejo de Estado entre 1991 y 1996. El octavo miembro es Enrique Alonso García, doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid,
Por ley, la institución cuenta como miembros natos a todos los expresidentes del Gobierno.
COMENTARIO:
VAYA COMEDERO,ME GUTARÍA SABER CUÁNTOS SON EN TOTAL Y CUANTO NOS CUESTA A LOS ESPAÑOLES ESTE ORGANO DE PANIAGUADO Y BIEN PAGADOS ¿QUÉ E HORARIO DE TEBAJO TIENEN, CUÁNTO COBRAN CADA UNO?PUES COMO PAGADOR DEBERÍA SABER LO PORQUE ES UN ORGANISMO PÚBLICO Y LUEGO HABLAMOS DE LEY DE TRANSPARENCIA.AQUÍ NO CAMBIA NADA Y SI LO HACE ES PARA PEOR.

EN ESPAÑA EL AUMENTO DE CONSUMO DE ANSIOLÍTICOS ES MUY GRANDE

Colgados de los ansiolíticos

El consumo de medicamentos psiquiátricos aumenta a pesar de que las patologías mentales permanecen estables.

La tristeza no es una enfermedad. Sentir dolor por la muerte de alguien querido no es patológico. Y temblar cuando se habla en público por primera vez, tampoco. La vida no se puede tratar con pastillas y, sin embargo, cada vez recurrimos más a ellas para combatir lo que no es otra cosa que el simple malestar de vivir. En lugar de asumir por la mañana los nubarrones con un “buenos días tristeza”, corremos al médico para que nos recete antidepresivos. Y en lugar de encararnos con el jefe tóxico que nos acosa, corremos al psiquiatra en busca de ansiolíticos.
En 10 años se ha producido en España un aumento del consumo de medicamentos psiquiátricos que no está justificado. De hecho, la mayoría de las patologías mentales de causa endógena tienen una incidencia estable en el tiempo y similar en todo tipo de sociedades. Lo que sí puede aumentar es la incidencia de trastornos transitorios de carácter reactivo, la depresión causada por estrés, por ejemplo. Pero ni siquiera eso explica el aumento que se ha observado en la prescripción. No hay en España, país alegre y soleado donde los haya, por mucho que apriete la crisis, tanta depresión como indican las ventas de Prozac y otros antidepresivos. Ni se justifica que en las estadísticas de la OCDE, España figure en segundo lugar en consumo de tranquilizantes.
¿Qué ha propiciado este salto tan espectacular de lo que podríamos denominar psiquiatría de complacencia? La presión de la industria farmacéutica, con su estrategia de ganar mercados a costa de crear nuevos síndromes, es señalada por muchos autores como el desencadenante de la espiral medicalizadora. Resulta más barato y más lucrativo crear nuevos mercados para viejos principios activos reciclados como nuevos fármacos que encontrar nuevos tratamientos. Después de alertar en el Britihs Medical Journal en 2002 (Selling sickness: the pharmaceutical industry and disease mongering), Ray Moynihan hurgó en varios libros e investigaciones los mecanismos que han llevado a etiquetar como enfermedades procesos que no lo son: desde la fobia social al síndrome de las piernas inquietas. La psiquiatría infantil, con el espectacular aumento del diagnóstico de autismo e hiperactividad, ha resultado el campo mejor abonado.
La presión de la industria farmacéutica es señalada por muchos autores como el desencadenante de la espiral medicalizadora
Pero aunque es fácil colocarle a la industria farmacéutica la etiqueta de villana, no es el único factor. Y en ocasiones, ni siquiera el más importante. Desde la salud pública se dice que somos lo que comemos, pero más que nada somos lo que pensamos. Autores como Byung-Chul Han o Zygmunt Bauman nos dan, desde la sociología y la filosofía, claves que ayudan a explicar mejor el fenómeno. Por un lado, como dice Han en La sociedad del cansancio, las consecuencias de dejar atrás la organización social disciplinaria, en la que si uno cumple con su deber podrá vivir satisfecho, para sumergirnos en la sociedad del rendimiento, cuyo paradigma es ese individuo exhausto por una competitividad autoimpuesta y sin límite que le obliga a estar siempre alerta y siempre en forma, y que percibe cualquier distracción o contratiempo como una amenaza para su carrera. Si fracasa, será por su culpa. Para Bauman, en estos tiempos hipercompetitivos, los que no siguen quedan excluidos, y eso crea mucha angustia. La gente ve la vida como el juego de las sillas, en el que un momento de distracción “puede comportar una derrota irreversible”. Y así es cómo, “incapaces de controlar la dirección y la velocidad del coche que nos lleva, nos dedicamos a escrutar los siete signos del cáncer, los cinco síntomas de la depresión, los fantasmas de la hipertensión o el colesterol, y nos entregamos a la compra compulsiva de salud”.
Todo eso, en el marco de una cultura que fomenta el consumismo y el individualismo hedonista, que produce individuos exigentes, impacientes y con escasa tolerancia a la frustración y que, como advirtió Daniel Callahan, director del proyecto Los Fines de la Medicina, del Hastings Center de Nueva York, esperan de la medicina aquello que esta no les puede dar. Esos individuos son muy vulnerables a la publicidad, abierta o encubierta, que les ofrece el recurso a las pastillas como el elixir mágico que les ayudará a construir una burbuja de felicidad, aunque sea inducida por la química.
La mayor parte de esa presión se canaliza hacia la consulta del médico de cabecera, que muchas veces solo tiene el talonario de recetas para hacer frente a tan perentorias demandas. Pero los medicamentos no son inocuos. Barbara Starfield, de la Universidad John Hopkins, señalaba ya en 2002 en To err is human que la iatrogenia de los tratamientos era la tercera causa de muerte en Estados Unidos. El problema es que, como indica Enrique Gavilán, médico de familia que ha investigado los procesos de medicalización, si no se hace un seguimiento adecuado, algunos de estos fármacos crean dependencia. Y ahí tenemos una nueva forma de hacerse adicto. Andreu Segura, especialista en salud pública, lamenta que la sociedad no sea consciente de que las pastillas pueden ayudar cuando son necesarias, pero también tienen efectos adversos, y eso es lo único que producen cuando se recetan sin justificación. Pero mientras nos excedemos en la prescripción en procesos que no son patológicos, hay al mismo tiempo muchos enfermos con verdaderas enfermedades mentales que ni siquiera están tratados. Para Antoni Bulbena, jefe del Departamento de Psiquiatría de la UAB, esa es la gran e injusta paradoja de este historial. Al final, unos sufren por demasiado medicados y otros por demasiado poco.
COMENTARIO:
VIENDO LO QUE SE VE Y OYENDO LO QUE SE OYE COMO PARA REIR ESTAMOS LOS ESPAÑOLES QUITANDO A LOS POLÍTICOS ,BANQUEROS Y RICOS 

CATALUÑA,ESTO SELOCIONA CON MUCHO DINERO DE MOMENTO Y PAGANDO LOS ESPAÑOLES LA FACTURA DE LA PROPAGANDA SEPARATISTA

Llamada a la ruptura

El desafío de Mas exige al mismo tiempo una condena contundente y una respuesta creativa.

Artur Mas,convocó ayer un referéndum decisorio (planteado como inocente sucedáneo, una consulta de opinión) en pro de la independencia de Cataluña: no, como parece, sobre esa opción, sino en su favor. A favor de sus “estructuras de Estado” y de una inconcreta “transición”: en pro de ratificar lo ya decidido por unos pocos. Apeló al derecho a votar para decidir su futuro: nadie sensato debe negarlo como principio. Los catalanes han opinado en tres ocasiones sobre esta cuestión: abrumadoramente a favor de la Constitución, en 1978; en apoyo del Estatuto de 1979; a favor de su reforma en 2006.
Pero esta vez es diferente. Mas no convoca a especificar el vínculo de los catalanes consigo mismos y con el conjunto de los españoles, sino que invita a romperlo. Nadie sensato debe aplaudirle. Aún más: el quiebro de legalidad debe allegar adecuada respuesta en el Tribunal Constitucional. Pero el Gobierno de Rajoy haría bien en superar el reto frentista y acompañar sus anunciados recursos con propuestas constructivas, basadas en el diálogo.
La idea rupturista de Mas —en la estela de la quiebra de la legalidad fiscal propiciada por su antecesor y padrino, Jordi Pujol— se acompaña de un inaceptable planteamiento de doble poder: por un lado, las instituciones de la Generalitat; por el otro, el apoyo nada gratuito, la insurgencia de los organismos cívicos subvencionados movilizados ayer al unísono, para seguir llamando a la consulta después de que su convocatoria se hunda en la ilegalidad. Eso es menos presentable aún si pretende retar a la previsible decisión del Tribunal Constitucional: incluso aunque la tarea de agitación y propaganda se fíe a las siempre sumisas organizaciones como Òmnium y ANC, la voz debida a su amo.
El desafío es más insolvente, y menos heroico, por cuanto llega tras la esperpéntica comparecencia parlamentaria de Jordi Pujol, padrino del actual presidente de la Generalitat. Y se acompaña de los cansinos y agotados rituales de manifestaciones presuntamente espontáneas de apoyo de la base, bien respaldada por la Administración autonómica, así como del impúdico abrazo de oso del líder de Esquerra, Oriol Junqueras.
El reto es más insolvente, y menos heroico, porque llega tras la esperpéntica comparecencia de Pujol
Una vez consumado el desafío a la legalidad por parte de Mas, el siguiente acto versará sobre los recursos para dejar sin efecto la decisión del presidente. Se plantea un problema de fondo: muchos catalanes rechazan el statu quo y quieren romper con el resto de los españoles; pero muchos más, que no quieren destrozar esos vínculos, reclaman un autogobierno más satisfactorio. Las encuestas al respecto aportan indicios suficientes.
¿Qué hacer ante esta situación? Lo peor, lo más inútil sería encastillarse en las respectivas posiciones y proceder a una larga guerra de desgaste, en que los elementos más extremistas se amenacen y contaminen, al mismo tiempo, la convivencia de todos. El Congreso ya rechazó delegar la convocatoria de un referéndum en el Parlamento de Cataluña, y el Gobierno recurrirá mañana al Tribunal Constitucional para paralizar la consulta convocada unilateralmente por Mas. Tras dar esos pasos, no basta con cruzarse de brazos a la espera de ver qué pasa el 9 de noviembre en Cataluña.
La reforma federal de la Constitución, propuesta por el líder del PSOE, necesita de muchas concreciones y no está planteada solamente para resolver la cuestión catalana. Pero, al margen del grado de acierto en su contenido, esa oferta socialista desmiente el alegato soberanista de que “en España no hay nadie” con quien se pueda hablar.
Primero hay que mostrar voluntad de diálogo; luego, negociar e intentar un pacto; finalmente, votarlo
Otra cosa es que semejante reforma necesita del concurso del PP, como lo precisa cualquier otra menos ambiciosa sugerida desde sectores académicos; por ejemplo, releer la Constitución o reconocer la singularidad de Cataluña en una disposición adicional de la Constitución. El PP es indispensable para cualquier cambio constitucional, dadas las fuertes mayorías requeridas en las Cortes para ese fin.
Y sin llegar a un objetivo tan complejo, el Gobierno todavía no ha dado respuesta a los 23 puntos planteados por Mas en su última entrevista con Rajoy. De ahí la responsabilidad en que incurriría la principal fuerza política de España si, una vez descartada la consulta convocada unilateralmente por Mas, se negara a plantear propuesta alguna ni a iniciar un diálogo estructurado.
El empeño secesionista es traumático y suele producir muchos derrotados allí donde se ha votado. Tampoco se trata de someter a votación cualquier cosa, envolviéndola en paños calientes (por ejemplo, los argumentos de que no es vinculante o de que solo se trata de una exploración informal).
Por eso, la democracia representativa tiene que ser capaz de encontrar soluciones que no partan por la mitad a los catalanes, ni les enfrenten con los demás españoles. Primero hay que mostrar voluntad de diálogo; después, negociar e intentar un pacto; finalmente, votarlo. Por supuesto que habrá que votar, como reclaman muchos catalanes: habrá que hacerlo en la debida forma, y tras el necesario acuerdo, pero no al compás de la agitación interesada. Hay que ponerse a trabajar para superar el bloqueo, siempre dentro de la estricta legalidad.
DE CUALQUIER FORMA VA SEGUIR SACÁNDONOS TAJADA A LOS ESPAÑOLES QUE ESTAMOS HUNDIDOS ECONÓMICAMENTE Y CON SEIS MILLONES DE PARADOS.

GALLARDÓN CUANDO DIMITIÓ YA TENÍA PACTADO CON RAJOY SU FUTURO

Ruiz-Gallardón ha ingresado esta semana en el Consejo Consultivo de Madrid
Ruiz-Gallardón ha ingresado esta semana en el Consejo Consultivo de Madrid.
Ruiz-Gallardón ingresa en el Consejo Consultivo de Madrid dos días después de su dimisión
Según UPyD, como consejero permanente el exministro recibirá una retribución de 8.500 euros brutos mensuales
Desde el jueves, el que fue titular de Justicia aparece en la web del Consejo junto a Joaquín Leguina, también expresidente de la Comunidad de Madrid.
El exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón ha ingresado esta semana en el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid, solo 48 horas después de dimitir de su cargo al no haber podido llevar adelante la reforma de la ley del aborto.
Desde el jueves la  página web del Consejo incluye al exministro como consejero permanente junto a Joaquín Leguina, ambos expresidentes de la Comunidad de Madrid.
La ley 6/2007 de 21 de diciembre reguladora de este órgano consultivo establece que los expresidentes de la Comunidad de Madrid serán consejeros permanentes de carácter vitalicio, condición que pueden solicitar en cualquier momento siempre que no haya incompatibilidades.
Y dentro de las incompatibilidades se cita "todo cargo o empleo en la Administración pública, en situación de servicio activo, salvo los de carácter docente", además del "desempeño de cargos públicos de representación popular".
Como consejero permanente, Ruiz-Gallardón percibirá la misma retribución prevista para los consejeros del Gobierno regional, y además la Comunidad de Madrid le proporcionará "el apoyo personal y los medios materiales que necesite para el desarrollo de sus funciones representativas", según el reglamento del Consejo.

UPyD dice que cobrará 8.500 euros al mes

De acuerdo con UPyD, la retribución es de 8.500 euros brutos mensuales, una cifra que ha criticado el portavoz de esta formación en la Asamblea de Madrid, Luis de Velasco, asegurando que el exministro "tiene más suerte que millones de parados y aspirantes a mileurista de este país: no está ni un día en el paro y ya le dan un sueldo millonario".
El ingreso de Ruiz-Gallardón en este órgano en 48 horas y su sueldo confirma, según UPyD, que este organismos es "superfluo" y "sólo sirve como carísimo cementerio de elefantes", en palabras de Luis de Velasco, que lo considera "una burla al contribuyente".
Según UPyD, el Consejo Consultivo cuesta actualmente al ciudadano 4,3 millones de euros al año y "no es más que una réplica a escala autonómica del Consejo de Estado, un organismo que podría realizar las mismas funciones sin gasto adicional para los madrileños".

Un Consejo formado por 10 miembros

Como miembro del Consejo Ruiz-Gallardón deberá asistir a sus reuniones, que en 2013 fueron 67: 21 en Pleno y 46 en Comisión Permanente.
El Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid es un órgano autónomo al que recurre el Gobierno regional y sus entidades dependientes para consultar los proyectos de decretos legislativos o los anteproyectos de reforma del Estatuto de Autonomía.También pueden hacer consultas alcaldes o rectores de las universidades públicas.
Durante todo 2013 el Consejo recibió un total de 682 consultas. Está formado por diez miembros: el presidente, Ignacio Astarloa, dos consejeros permanentes, Leguina y Ruiz-Gallardón, seis consejeros electos y un secretario general.
COMENTARIO:
ESO A PARTE DE UN BUEN COMEDERO ¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE?NO SABEMOS LOS ESPAÑOLES LA CANTIDAD DE COMEDEROS QUE HAY EN ESPAÑA Y  QUE PAGAMOS CON NUESTRSO IMPUESTOS,ASÍ E SIMPOSIBLE SALIR DE LA CRISIS.
¿Veis cómo el que no encuentra trabajo es porque no quiere? Ah ! pero no va al paro y luego le dan los 400 € para que viva de putamadre como todos