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viernes, 4 de septiembre de 2026

SÁNCHEZ SOLO OFRECE FRACASOS A ESPAÑA.

 

Sánchez solo ofrece fracasos a España

El presidente reduce la agresión sufrida en Ceuta a una crisis migratoria para eludir responsabilidades y ocultar otro fracaso

Pedro Sánchez ha cerrado este jueves un ciclo de fracasos y errores sucesivos con la gestión de la invasión de Ceuta por más de 80.000 extranjeros, marroquíes en su inmensa mayoría. Su comparecencia parlamentaria fue una prolongación de lo ya anunciado en su entrevista radiofónica del pasado lunes. Sin embargo, entre el martes y el miércoles, Sánchez se topó con dos circunstancias que lo arrinconaban anticipadamente ante la oposición. Por un lado, unos informes policiales que desmontaban el relato gubernamental de exculpación de Marruecos, frente a los que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reaccionado de forma disparatada, incluso con quejas ante el Poder Judicial por no poder acceder a un informe reservado encargado por una juez de la Audiencia Nacional. ¡Todo un magistrado que pide vulnerar el secreto sumarial! Por otro lado, unas manifestaciones multitudinarias de cientos de miles de españoles verdaderamente preocupados por la indefensión en la que se encuentra la nación.

El presidente del Gobierno solo ha dicho la verdad una vez sobre la crisis de Ceuta: dijo el 31 de julio que fue «una violación de la integridad territorial de España». Pero hemos asistido al patético espectáculo de que se ha arrepentido de decir la verdad y donde había una crisis de seguridad nacional ahora solo hay una «crisis migratoria». Esta adulteración de la realidad se ha formalizado definitivamente en el Congreso de los Diputados porque Sánchez la necesita para anunciar medidas que son solo de una crisis migratoria. Le basta con negar la realidad para que esta no exista y no genere responsabilidades ni obligaciones. Sin embargo, este jueves Sánchez ha fracasado. Como fracasó cuando se fue de vacaciones dejando Ceuta ocupada. Como fracasó al mandar a Ceuta una comitiva de ministros y ministras a cada cual más inoperante. Como fracasó al manipular su relación con la Corona. Como fracasó en su lamentable intento de culpar del asalto a unas mafias imaginarias, a Rusia y a Israel. Un fracaso sistémico del personaje errático y sin palabra en que se ha convertido el presidente del Gobierno español, similar a los fallos estructurales de su gobierno en otras crisis de repercusión nacional, aunque de distinto sesgo, como el apagón de 2025 o la trágica crisis de los trenes, esta última en trance de aclararse tras el informe policial recibido por la juez de Adamuz.

Sánchez ya no se apea de su discurso porque no tiene dónde afirmar el pie. Pedalea sobre la mentira porque carece de alternativa a su supervivencia política. Nadie le cree, ni sus socios de gobierno e investidura, que le han dedicado críticas que serían incompatibles con su permanencia en la Moncloa si las reglas de la democracia no hubieran sido subvertidas por el miedo de Sánchez y los suyos a perder el poder. Como la crisis ya es solo migratoria, los ceutíes deben prepararse para una cronificación de la situación actual y un empeoramiento de las condiciones diarias de vida. No ha habido un despliegue masivo de medios humanos para responder de forma extraordinaria a una crisis desbordante, porque el problema no es de seguridad nacional, solo migratorio; y así sucede que lo que Sánchez realmente ha anunciado entre líneas es que ni devolverá a los asaltantes, ni cumplirá con Ceuta ni con la Unión Europea, ni osará pedir cuentas a Marruecos.

Los intentos de desacreditar a los servicios de inteligencia que el jefe del Ejecutivo ha dejado caer son manotazos de impotencia ante la cada día más evidente responsabilidad directa de Marruecos en la agresión de los días 30 y 31 de julio pasado a España, a través de la destrucción de las vidas cotidianas de los ceutíes. Si hasta ahora la sociedad pública había asistido al espectáculo odioso de unos gobernantes incompetentes y sin palabra, habrá de prepararse para ver cómo la agresión a España quedará impune y los asaltantes se quedarán en nuestro país en mayor o menos número y cómo a los ceutíes solo se les ofrecerá la resignación como paliativo. Pero las calles ya demostraron el pasado miércoles que esta crisis ha cambiado drásticamente el curso de la legislatura y que no habrá tregua para Sánchez y su Gobierno.

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