De empresa pública a empresa corrupta
Las redes de corrupción pública dirigidas por personas de confianza de Sánchez y del PSOE no se han conformado con utilizar cargos intermedios sino que han captado a sus cuadros directivos
La sentencia del Tribunal Supremo que condenó a Ábalos, Koldo y Aldama como grupo criminal dedicado a la corrupción, remarcó que sus delitos fueron cometidos desde el poder político y gracias a las oportunidades que facilita el poder político. En ese caso, los pilares de sus actividades delictivas fueron el Gobierno y el PSOE, pero también la manipulación de las empresas públicas que acabaron contratando a las recomendadas de Ábalos. Estas contrataciones a cargo de Ineco, Tragsatec y Logirail, pueden acabar registradas como anecdóticas, visto el número de imputaciones penales de directivos de las principales sociedades públicas controladas por el Gobierno presidido por Sánchez. La corrupción privada tiende a crear «sociedades pantalla» para enmascarar los resultados económicos de sus delitos, incluso para blanquearlos. Es este método delictivo el que se investiga en el caso de Rodríguez Zapatero. En cambio, las redes de corrupción pública dirigidas por personas de confianza de Pedro Sánchez y del PSOE no se han conformado con utilizar cargos intermedios sino que han captado a sus cuadros directivos. No han necesitado 'gargantas profundas' que les filtraran informaciones privilegiadas. Han tenido la colaboración de sus más altas instancias.
Por eso, si la corrupción pública actual pudiera expresarse en un gráfico, nos encontraríamos con el mapa de la red empresarial de la que se sirve el Estado para intervenir de forma estratégica en la economía nacional. El caso de la SEPI es paradigmático. Su actual presidenta –inconcebiblemente sigue en su cargo–, Belén Gualda, está investigada penalmente por los posibles amaños en el rescate de la empresa Tubos Reunidos. No es la única persona investigada, ni el único rescate sospechoso. Más de veinte cargos de la SEPI y otras sociedades estatales están también citados a declarar por su implicación en la red corruptora liderada por Cerdán y Leire Díez, con la colaboración de otros cómplices, como Antxón Alonso. Los tres dieron nombre a su grupo, siguiendo la tradición onomástica ma
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