Probablemente Ábalos, Cerdán, Koldo, el hermano del presidente, la mujer del presidente, el exfiscal general (del presidente), el expresidente, las hijas del expresidente y una larga lista de personajes dudosos no sean malas personas, pero probablemente no tengan ninguna cualidad que les redima.
Así funciona ahora una parte de nuestra política: señalar, insultar, reírse y pasar página, mientras otros se encargan del linchamiento. Si esto no nos preocupa, merecemos que nos salga una verruga negra poliforme en el apéndice nasal, a lo largo de esta noche.
¿Qué pasó con el "honor" y la "vergüenza" que en su día fueron los centinelas gemelos a las puertas de la vida pública? ¿Dónde está el rubor intenso, la cabeza gacha, el asumir las responsabilidades y el pedir perdón? Raros neurodivergentes no parecen enterarse.
En cambio, nos encontramos con tontos llorones victimizados, evasivas superficiales y lágrimas de cocodrilo, todo a instancias de los equipos de crisis de relaciones públicas. Disculpas cuidadosamente calibradas para expresar arrepentimiento sin responsabilidad, ni consecuencias.
Es cierto que la Corona se ha desecho de la mayoría de sus adornos imperiales de gloriosas épocas pasadas, pero seguramente aún perdura en un cajón del fondo del Palacio de Zarzuela, o incluso de Moncloa, una escritura de algún atolón salpicado de excrementos de aves marinas, sin WIFI, donde la codicia de engreídos y pervertidos hispanos, mezclados con oligarcas, estafadores, proxenetas y pederastas, podrían estar aparcados a salvo, para vivir el resto de sus días en la oscuridad.
Me pregunto estupefacto qué es lo que la gente hace por dinero para proteger sus propios ingresos a costa de la desgracia de otros seres humanos; si no sentirán esa vergüenza genuina, o simplemente arrepentimiento, por temor a la miseria, la indigencia, la soledad y la locura, tras haber sido descubiertos.
Da igual que sean las personas más sanas del planeta: con menos sol o sin sol de espectro completo, mueren. Lo suficientemente lento como para seguir siendo rentable, pero lo suficientemente rápido como para que sea eficiente y manejable.
Aparte de una vejez y muerte en total soledad, remordimiento y desamparo -aunque con suficiente dinero como para comprar los favores del Maligno-, me planteo elegir entre tres o cuatro alternativas trágicas para el supuesto de que mis vecinos me nieguen el saludo y me ignoren por ser un ciudadano vil, pedófilo, violador, carnívoro satanista y estafador.
Tu imaginación, amigo lector, aportará con entusiasmo los detalles escabrosos que faltan.
"Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos". Apocalipsis 14:11.
Saludos cordiales.
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