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jueves, 28 de mayo de 2026

UN OBISPO QUE LO TIENE CLARO.

 En pleno debate migratorio y en mitad de la tormenta política abierta por el proceso regulatorio impulsado por el Gobierno central, el obispo de Bilbao, Joseba Segura, ha considerado necesario pronunciarse públicamente sobre los riesgos que, a su juicio, entraña el proceso. La integración de los emigrantes tendrá "una consecuencia enorme en lo que ha sido, lo que es y lo que va a ser la identidad vasca". En particular, la regulación tendrá un impacto negativo en el euskera, "tema fundamental" para el prelado, que considera que el euskera "está ya en una situación complicada y puede complicarse más".

Los pronunciamientos sobre el euskera marcan la evolución de la dogmática abertzale. Para Sabino Arana un maketo euskaldunberri encarnaría la abominación; en cambio, Arzalluz prefería a "un negro hablando euskera a un vasco hablando castellano". La sensibilidad identitaria situaría al obispo en línea con los de Abascal si no fuera que a renglón seguido rechaza de plano el principio de "prioridad nacional" derivado del concepto de "identidad nacional" defendido por Vox: "La Iglesia nunca aceptará una jerarquía de derechos en base a un planteamiento político". Estaríamos en presencia de una identidad nacional sospechosa, la española, frente a una identidad nacional que va a misa, la vasca. ¿Con esa pirueta dialéctica, monseñor Segura no está practicando el virtuoso ejercicio de sorber y soplar al mismo tiempo?

En realidad, al incluir en su celo pastoral la preocupación por el euskera y la identidad vasca, el obispo se pone en línea con Bildu y con el PNV, mientras que con el rechazo de la "prioridad nacional" envía un guiño progresista al PSOE de Eneko Andueza, tercera pata del "establishment" vasco. Estrategia episcopal de amplio espectro; difícil matar más pájaros de un tiro. También se llama a eso "ir con los de la feria y venir con los del mercado". No será por falta de merecimientos si no le otorgan a monseñor Segura el premio "Sabino Arana".

Su actitud, en todo caso, está más próxima al oportunismo político que al espíritu profético, que implica distanciarse del poder y romper los consensos sociales. Se comprende que en tiempos difíciles (cuáles no lo fueron) la gente busque refugio en sociedades cerradas. Pero el obispo de Bilbao es miembro de la más alta jerarquía de una sociedad ecuménica, formada por gente de todas las razas, de todas las lenguas, de todas las patrias. Joseba Segura es obispo de una Iglesia que se llama católica porque su impulso genuino es acoger a todos: "Kath'ólon". Es lamentable que resulte pertinente esta pregunta: ¿quién nombra a los obispos en el País Vasco, el Vaticano o el Euzkadi Buru Batzar?

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