
Una máquina para cambiar pañales, los animales que hacen caca cúbica y las bacterias que hay en el dinero también fueron galadornados en la parodia de los Nobel.
La temperatura de los testículos de los carteros, los animales que hacen caca cúbica, una máquina para cambiar pañales o las propiedades anticancerígenas de la pizza son algunas de las insólitas investigaciones que han sido galardonadas este viernes con el premio Ig Nobel en una ceremonia celebrada en la Universidad de Harvard en Cambridge (EE.UU.). Esta parodia de los Nobel premia cada año los estudios científicos más disparatados que «primero hacen reír y después hacen pensar».
En la edición número 29 de los galardones, la revista de humor científico «Annals of Improbable Research» (Anales de la Investigación Improbable) escogió diez meritorias investigaciones. El Ig Nobel de economía fue a parar al equipo compuesto por dos científicos holandeses y uno turco que han constantado algo que ya sospechábamos: el dinero es sucio. Han descubierto que el dinero en papel es una gran fuente de transmisión de bacterias. Cosa lógica si se tiene en cuenta que pasa de mano en mano.
Uno de los hallazgos más celebrados, con gran motivo, fue el del científico italiano Silvano Gallus. Haciendo promoción de uno de los productos estrella de su patria, urge a la sociedad a consumir pizza por sus enormes beneficios para la salud. Dice que es este plato es anticancerígeno. Por supuesto, se llevó el Ig Nobel de Medicina.
En esa aspiración por honrar los hallazgos de la vida diaria, el iraní Iman Farahbakhsh fue premiado en la categoría de ingeniería por inventar una máquina que cambia automáticamente los pañales. Fue patentada en los Estados Unidos en julio de 2018. Dios mío, ¿dónde la venden?
Siguiendo con la infancia, cinco japoneses ganaron el de química por su estudio sobre el volumen de saliva producida diariamente por un niño de cinco años, publicado en 1995. Uno de sus autores, Shigeru Watanabe, de la Universidad de Meikai, asistió a la ceremonia en Boston junto con sus hijos adultos, que participaron en el estudio hace 25 años.
Un equipo francés, que no pudo hacer el viaje, ganó el premio de anatomía, por su trabajo sobre las asimetrías de la temperatura del escroto entre carteros vestidos y desnudos en Francia, publicado en 2007. Uno de los autores, Roger Mieusset, es un reconocido experto en medicina reproductiva de la Universidad de Toulouse, inventor de un «calzoncillo térmico» que se puede usar como anticonceptivo bajo ciertas condiciones.
Patricia Yang y David Hu, del Instituto de Tecnología de Georgia en Atlanta, celebraron su segundo premio Ig Nobel en la ceremonia. Los investigadores obtuvieron el primero en 2015 por descubrir la «ley de orinar», que establece que todos los mamíferos vacían sus vejigas en unos 21 segundos. Este año, se han llevado el premio de física por descubrir cómo los wombats producen heces en forma de cubo, algo único en el mundo animal.
En cuanto al Premio de la Paz anti-Nobel, regresó a un equipo internacional de siete investigadores, que publicaron en 2012 los resultados de un estudio para medir el placer de rascarse una picazón.
El público estuvo muy animado durante toda la ceremonia: algunos se dedicaron a lanzar aviones de papel y un hombre llegó a subirse al escenario, vestido con una falda escocesa, para tocar la gaita.
Las reglas de la gala también fueron poco convencionales: los organizadores pusieron en práctica medidas extraordinarias para evitar que los galardonados excedieran el tiempo que se les había concedido para dar un discurso. Concretamente, pidieron ayuda a una «dulce» niña de ocho años que, cuando los discursos se alargaban, no dudaba en gritar de manera un poco estridente: «¡Por favor, para, estoy aburrida! ¡Por favor, para, estoy aburrida!».
Al contrario que los Nobel, los ganadores de estos premios no reciben dinero y pasan muy pronto al olvido sin influir en la ciencia y la medicina. Pero, desde luego, pasan un rato muy divertido.
ES EL MUNDO DE LO ABSURDO.
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