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jueves, 24 de octubre de 2013

ADIOS MANOLO ESCOBAR, DESCANSA EN PAZ

Manolo Escobar en una presentación de un concierto (EFE)
Manolo Escobar en una presentación de un concierto.
Adiós a Manolo Escobar, alegría pop en la dictadura.
Españoles: Manolo Escobar ha muerto esta mañana en su casa de Benidorm a los 82 años. Llevaba unos años enfermo de cáncer. Ha llegado la hora de analizar su legado cultural. Manuel Vázquez Montalbán fue el mejor analista de nuestra canción ligera. Como es lógico, Manolo Escobar aparece media docena de veces en su clásico Crónica sentimental de España (Grijalbo, 1971).  Allí presenta al cantante como modelo del sueño español de los sesenta: modesto empleado de Correos se arranca a cantar con los compañeros, que le animan a dar el salto al mundo del espectáculo. El chico logra triunfar y termina casado con una alemana que conoce en una sala de fiestas (flechazo torrencial: se casan a los tres meses de conocerse, sin que ninguno hable el idioma del otro).  Disco a disco, el almeriense se convirtió en lo que John Lennon llamaba un héroe de la clase trabajadora.  "Escobar es un ídolo de multitudes maduras y de multitudes jóvenes, preferentemente de extracción proletaria. En las obras, los peones cantan a Escobar. En las cárceles, los jóvenes delincuentes habituales cantan a Escobar. Solicitan sus discos a través de los altavoces que dan al patio de las grandes prisiones", apunta el escritor. Suena como lo más cerca que hemos estado de Elvis Presley y Johnny Cash.
Resurrección rumbera.
Pocos artistas españoles pueden presumir de tener en su repertorio tres canciones que conoce el cien por cien de la población. Hablamos , claro, de Mi CarroY Viva España y El Porrompompero.  A pesar de triunfar en plena dictadura, Manolo Escobar (Las Norias de Daza, El Ejido, Almería, 19 de octubre de 1931) acabó cayendo simpático a casi todo el mundo. Como buen astro pop, tuvo sus subidas y sus bajones de popularidad. No tenía enganche posible con La Movida de los ochenta, pero una década después su legado se veía con mayor empatía. Grupos rumberos modernos como Estopa bebieron de su alegría popular. Basta comparar La raja de tu falda con No me gusta que a los toros te lleves la minifalda. Cambia el tono de la letra, por la enorme mutación de las costumbres sexuales, pero la mecánica parece calcada.  Seguramente artistas como Delinqüentes, La Cabra Mecánica o El Chaval de la Peca miraban a Escobar con ternura, no por encima del hombro como los cantautores de la Transición o los grupos de la nueva ola. Al fin y al cabo, fue una de las pocas alegrías pop en los años de dictadura.
En un lugar de La Manga
Además de cantante, fue figura del cine, con películas hechas a medida de la moral imperante.  Encarnaba al hombre honrado, enamoradizo y masculino, que vivía sus aventuras en idílicos enclaves turísticos. Hace poco se publicó un trabajo de investigación específico sobre su filmografía, bajo el título La imagen de la España tardofranquista en las películas de Manolo Escobar (Huerta-Floriano y Pérez Morán, 2013). Seleccionamos un párrafo: "No hay ni una sola producción en la que España no esté por encima de todo o en la que las loas al país no sean rimbombantes. Al protagonista de En un lugar de La Manga le ofrecen una comisión de un millón de pesetas si accede a vender sus terrenos, pero él la rechaza, asegura no tener precio y ser “español y antiguo”. Antes del desenlace, se planta frente a los bulldozers y confiesa tener mucho miedo, aunque dice que `ser español tiene sus inconvenientes´ (como el de no poder retirarse ante tal adversidad)".  ¿Traducido? Los guiones buscaban una conciliación imposible entre el boom del ladrillo y cierta dignidad nacional.  Escobar disuelve estos dilemas repartiendo sonrisas y canciones. Son años de gestación de ese inconfundible género llamado "españolada".
El primer "indie"
Icono pop de los años de Franco, Escobar presumía de haber sido educado por un viejo maestro republicano. También le gustaba recordar que nunca  acudió a cantar a La Granja o El Pardo (allí preferían a Raphael). Sus fans denuncian que en su época de mayor popularidad se le excluía de las listas de discos más vendidos (quizá no encajaba del todo con la imagen de modernidad que pretendía vender el régimen). Guste más o menos, quedó ligado al universo estético de los años de la dictadura. Tampoco hizo un gran esfuerzo por distanciarse: recordemos el programa Goles son amores (Telecinco), una magazine nocturno de fútbol, música y coristas que bien podría haber sido grabado en 1967 (con la anecdótica diferencia de que las azafatas enseñaban más carne en los años noventa) . Escobar no parece haber sido una creación  del statu quo cultural de la época, sino una petición popular con la que se transigió.  Hace algunos meses, cuando Fangoria presentaban Operación Vodevil desde Benidorm (2012), soltaron un titular descolocante: "Manolo Escobar es el mayor artista indie de este país". Su enorme éxito, construido desde abajo, se debió a méritos propios, sobre todo a la gran naturalidad con la que conectaba con el público.

Corrientes sentimentales
Las letras de sus canciones responden a lo que entonces se llamaba "valores eternos": familia, religión y patriotismo. "Las mujeres de Escobar en nada participan de las tesis de Mary Mead o Lidia Falcón", explica Vázquez Montalbán, escogiendo la manera más suave de decirlo. Sus letras refuerzan valores reaccionarios, pero muy arraigados en la mentalidad nacional: "Hay madres de Juanito Valderrama, de Charles Aznavour y de Manolo Escobar. Y apenas hay diferencias entre la madre de VaIderrama de 1950 y la madre de Escobar de 1970. Las corrientes de la sentimentalidad popular son, hondamente, muy estables".  A pesar de estos valores, Escobar escogió otro camino en su vida personal. Muchos han señalado la paradoja de que se casase con una alemana que fumaba, conducía y vestía pantalones. O que dedicara gran parte de sus ganancias a amasar una colección de arte contemporáneo con autores como Miquel Barceló, Luis Gordillo y Carlos Alcolea, entre otros  Uno de sus últimos grandes espectáculos se titulaba De Manolo a Escobar, dirigido por el dramaturgo Marc Rosich, formado en sala Beckett, una de las más prestigiosas de la escena teatral de  Barcelona. 
Hasta las narices
En sus últimos años, era claramente un esclavo de sus éxitos. Confesó incluso "estar hasta las narices de cantar 5.000 veces el Porompompero, Mi carro, La minifalda, Y viva España y Madrecita María del Carmen". Recuerda que una vez decidió quitar El carro de su repertorio en un concierto en Benalmádena (Málaga). El resultado fue un camerino llenó de fans enfurecidos echándole en cara la herejía. Esa noche decidió  "no hacer más experimentos".  Estaba ya muy harto, pero no desaprovechaba ninguna oportunidad: en 2007 aceptó tunear la eterna Mi carro a medias con efímero El Koala. Buscaban convertirse en canción del verano y se quedaron lejos del objetivo. El dúo valenciano Cookin`Soul ronda la doscientas mil visitas en Youtube con su mash-up del rapero neoyorquino Nas con Manolo Escobar. Su último gran momento de gloria llegó un año después, de forma inesperada. Pepe Reina, portero suplente de la selección de fútbol, decidió animar la celebración de la primera Eurocopa cantando Y Viva España. El público respondió con furor.  Escobar había perdido su carga peyorativa, en mitad de la marea de "yo soy español, español y español". Su canciones más famosas  son una especie de tatuaje que recuerda lo que fuimos. O lo que todavía somos.
COMENTARO:
Quizás porque aquella España era más de cintas de cassette, sus cintas eran de las clásicas con Cecilia, Nino Bravo o las de chistes de humoristas.
 
Y en sus películas en los 70 había lleno, pero lo que más identificaba a Manolo, aparte de ser un músico bien formado y con estilo propio, era por su carácter abierto y positivo, excelente persona a la que no se le puede hacer un reproche siempre con buena cara, en eso pocos le han ganado en su oficio o en otros.
 
Todo un ejemplo.
 
Manolo un beso.... y que viva España que eso no es un símbolo franquista es un estado de ánimo que supero a una época que no fue precisamente de las mejores.
En primer, lugar, tengo que decir que cuando las personas que forman parte de mi vida, van desapareciendo, me entra un sentimiento de tristeza, como de estar asistiendo a una ceremonia en la que ya te dan entradas para la próxima.
 
Y aunque solo sea por egoísmo, te sientes afectado. Pero,por encima de todo, Manolo Escobar fue uno de los mejores, si no el mejor, en lo que yo llamaría música española, no sé si de la copla, o eso es ya otro estilo.
 
A los de mi generación, los nacidos a finales de 1950, no nos entusiasmaba precisamente su música, que entendíamos o para mayores o para ese momento de algunas fiestas en que todo el mundo está con un pedal de ciertas proporciones,
 
En el panorama nacional de los jóvenes de los 60 estaban los Bravos, los Brincos (que luego se quedaron en Juan y Junior), Miguel Ríos, Juan Manuel Serrat, Raphael, y muchos mas que han desaparecido de nuestra memoria.
 
Los mas sibaritas buscaban sus iconos musicales en el extranjero, tanto en el Reino Unido (Beatles, Rolling, Kinks, The Who) como en Francia o en Italia, cuya producción musical se escuchaba y mucho en la España de entonces ( Adamo, Gilbert Becaud, Rita Pavone, etc.)  Y para mí, dos especiales: Michel Polnareff y Françoise Hardy.
 
Pero los discos de vinilo de Manolo Escobar, precisamente, no estaban en nuestras colecciones.

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