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domingo, 1 de septiembre de 2013

LOS GOBIERNOS TRABAJAN PARA ELLOS NO PARA LOS CIUDADNOS

El secuestro de los ciudadanos por el oportunismo político.
A los políticos de hoy no les interesa resolver los problemas de los ciudadanos, sino vencer en las próximas elecciones. Ésa es la gran cuestión de la que nacen todos los males de la vida pública actual y la fractura con la sociedad. En Europa, en España y en Asturias asistimos a una perversión de la democracia que consiste en halagar al elector con guiños de complicidad nada exigentes. La realidad queda oculta si resulta ingrata, cuando no disfrazada con engaños. Luego, una vez conseguido el triunfo en las urnas, los dirigentes hacen lo contrario de lo prometido. La mentira tiene patas muy cortas, pero siempre acaba llegando. La verdad, aunque duela, sólo necesita tiempo y explicaciones para que la mayoría pueda asumirla.
Octogenario infatigable y optimista por naturaleza, el filósofo alemán Jürgen Habermas, premio «Príncipe de Asturias» de Ciencias Sociales en 2003, ha agitado un intenso debate en su país con un artículo reciente en el que denuncia el fracaso de las élites dirigentes. Reprocha Habermas a la todopoderosa Angela Merkel su absoluta carencia de «principios reconocibles» y afea a la canciller que su única guía sea conservar el poder a toda costa valiéndose del oportunismo: defendiendo el euro y la UE, asfixiándolos por detrás con su dieta severa y obteniendo una ventaja desproporcionada para Alemania de su preponderancia económica. En todas partes cuecen habas. Otros pensadores alemanes han bautizado el fenómeno como «merkiavelismo», por su concomitancia fónica con el maquiavelismo. Una actitud consistente en huir de cualquier asunto polémico o pregonar una cosa para luego hacer justo la contraria. «Si una solución política es razonable, no debe suponer el menor problema plantearla al electorado en una democracia», sentencia Habermas, para añadir: «Infravalorar y exigir demasiado poco a los electores constituye siempre un error».
El problema tiene alcance universal, convirtiéndose en el verdadero nudo gordiano del desapego y la desafección hacia las clases dirigentes que arraiga hoy en muchas de las sociedades occidentales. Los políticos toman a sus votantes por lerdos e ignorantes, los encandilan con cantos de sirena y una vez que los tienen seducidos, la palabra dada vuela con el viento y carece de valor. Juran transparencia y espían en masa los correos electrónicos. Van a bajar impuestos y saquean al contribuyente. Prometen regeneración y limpieza para atraer almas de buena fe y mantienen agrandados con engañifas los vicios de siempre, como han podido experimentar los asturianos recientemente. La democracia travestida en demagogia.
Habermas cree en la democracia deliberativa en la que las decisiones surgen de un proceso de discusión entre la base social y los líderes. Los críticos del filósofo cuestionan su idealismo. Presupone personas informadas y formadas sin prejuicios ni intereses discutiendo con inocencia para persuadir o dejarse convencer. Sí, suena a arcadia, a ingenuidad, pero la democracia enferma cuando obvia al referente último de sus acuerdos, cuando secuestra el pensamiento de un corpus diverso con su despotismo ilustrado redivivo. No cabe temblar ante pueblos inmaduros sino por ministros sin arrojo ni convicción incapaces de argumentar sus actos.
Los líderes de los partidos, a la hora de afrontar una decisión, plantean antes las consecuencias que tendrá para sí mismos -los costes electorales- que el bien general. Para superar esa chirriante disonancia, la de la cruda realidad y su enmascaramiento, acaban recurriendo a las argucias y a las mentiras. Ante cualquier asunto polémico asistimos a esperpénticos espectáculos de confusión de responsabilidades sin que nadie asuma alguna. Y esto vale para la financiación y los sobresueldos del PP, para las cuentas del Niemeyer, para el fraude de los ERE del PSOE, para el «caso Marea», para el dinero de formación de la UGT andaluza desviado a mariscadas o para los monolitos de la Guerra Civil de IU en Asturias, contratados sin miramientos legales con tal de hacerse la foto. A nadie extrañe que los cabreados hablen de «Estado de impunidad».
Hay que devolver el poder en la política a sus legítimos dueños, los ciudadanos, y no al secretario de organización de turno, el que hace y deshace con cargos y listas, cohortes de parásitos y pasteleo. Los políticos, si son honrados y buscan el bienestar de sus representados, no tienen nada que temer y sí mucho que ganar dirigiéndose a sus electores con claridad y franqueza. Por eso, por la falta de hábito, cuando alguno lo hace levanta una enorme polvareda. Colean las intervenciones de esa diputada del PP en la asamblea de Madrid, superviviente del tren siniestrado en Santiago, que considera nefasta la gestión ferroviaria de su partido y exige dimisiones. Seguir en la actividad pública ya no le importa, y sí ayudar a los heridos indefensos marcados por la catástrofe. Tuvo que vivir en carne propia un trauma para despreciar las represalias. Como afirmó en LA NUEVA ESPAÑA: «He estado a punto de morirme, no sé qué más me pueden quitar».
Cuando los números uno rehúyen los cara a cara, cuando ofrecen conferencias de prensa sin preguntas o comunicados interferidos, cuando eluden responder asuntos candentes o prefieren la propaganda al debate, la democracia revienta. Qué profético Talleyrand, el camaleón, en un arrebato de sinceridad al decir: «Nadie puede sospechar cuántas idioteces políticas se han evitado gracias a la falta de dinero». La sacudida de la crisis supone una oportunidad para recobrar la sensatez y la mesura, y también para reformular la actividad pública. Estos políticos actúan como si esperasen cerrar los ojos y que todo pasara al retornar la confortable calma de la recuperación. Tienen que cambiar de mensaje y ofrecer a la gente la verdad, su ocasión de reconectar. Desgarrada, dolorosa, impopular, pero verdad. Una catarsis no para cumplir el sueño rousseauniano de eliminar la representación sino para que quien tiene como única encomienda oír a la calle deje de desdeñar sus demandas.

HUELE A TONGO, LEAN LOS PERIÓDICOS

DE ALGUNA FORMA TODO AMAÑADO.
La moraleja de un viejo chiste de la época franquista aconsejaba “menos viajar y más leer los periódicos” para que las buenas gentes pudieran estar al tanto de las grandes realizaciones del régimen que algunos, demasiado aficionados a su propio criterio, decían no haber visto en los lugares en que se suponía que debían estar. Claro es que el viejo general siempre 'tuvo suerte' con los periodistas, según afirmó en varias oportunidades, y, en efecto, cada primero de octubre la prensa celebraba unánimemente el aniversario de la exaltación de Franco a la Jefatura del Estado. Ahora ya no dependemos de un franquismo, si acaso de dos, como dice un buen amigo, y la prensa ya no es tan dócil como acaso convenga a los mandamases, pero algo se puede ir haciendo porque, quien más quien menos, todo el mundo necesita apoyos y la mano del Gobierno puede ser lenta pero es larga, y una opinión favorable es un tesoro que hay que cuidar a cualquier precio.
Un titular vale más que mil palabras
A los dirigentes del PP no les faltan los problemas, pero, de tantos que son, conservan el privilegio de escogerlos y obtienen algún éxito por el procedimiento de apuntarse el mero paso de los meses y olvidarse cuanto sea necesario de lo que es su responsabilidad directa: a esto se le llama confeccionar una agenda, de manera que el presidente pueda ir de evento en evento sin salpicarse más de lo debido con los lodos creados por los polvos de Gürtel y de Bárcenas, sin tener que dar explicaciones porque el déficit y la deuda se desmanden, o porque las expectativas sigan siendo de color de hormiga, ya que eso siempre se va a arreglar en los trimestres que vienen, y llegarán a tiempo, seguro. Si alguien esperaba un septiembre calentito, que se entere de que Rajoy va a moverse más que el baúl de la Piquer.
Rajoy, acompañado de Pastor y Feijóo, en Pontevedra. (Efe)Rajoy, acompañado de Pastor y Feijóo, en Pontevedra. (Efe)De acuerdo con ese plan para la fabricación de noticias favorables, Rajoy ha comenzado el curso en Galicia, ante un público muy selecto y bastante adicto, y ha afirmado con un énfasis muy oportuno que nadie va a apartarle del camino trazado. Es la ventaja que tienen las mayorías absolutas cuando sus integrantes, al parecer, no se deben a nadie, aparte de a Rajoy mismo. Esto da lugar a un interesante fenómeno que, no nos engañemos, tampoco es nuevo: la diferencia entre lo que dicen, o callan, los diputados cuando están expuestos, y lo que afirman cuando vuelven al estado de normalidad, siempre por poco tiempo, adquiere caracteres de distancia sideral. Lo veremos cuando se reúna el Comité Ejecutivo del PP, otro órgano pensado para el debate de ideas, y podamos asistir a una unanimidad estruendosa. Un titular a tiempo reflejando el aplauso satisfecho de tantos líderes reunidos acabará con todas las maledicencias y los malos pensamientos, al menos por otra semana.
La judicialización de la política
Judicializar la política es una operación de alto riesgo, salvo que, de manera previa y concienzuda, se haya politizado la justicia y reservado y puesto al día la vía del indulto por si algo no va del todo bien. No obstante, como lo de la judicialización de la política es un invento bastante original, sin demasiados antecedentes en el derecho político comparado, el mecanismo puede producir algunas disfunciones capaces de molestar el merecido descanso de los afectados. Así, por ejemplo, podría pensarse que el porvenir del PP acabe dependiendo del cálculo de los abogados dedicados a rescatar a Bárcenas de las garras de una maquinaria desajustada. Tras una larga y fructífera relación política, profesional y laboral, lo lógico sería pensar que a ambos, a Bárcenas y a los actuales dirigentes del PP,  les podría convenir una solución, digamos, armónica, una vez que el buen sentido y los cálculos serenos les lleven a poner de acuerdo las agendas. Al fin y al cabo Rajoy sólo le dijo a Bárcenas que sería difícil, no que fuera imposible. ¿Será hacedero? ¿Se prestarán a ello los halcones del derecho a saber?
Luis bárcenasLuis bárcenasLos tongos bien ejecutados suelen ser muy beneficiosos para los partícipes y sólo perjudican a uno que no se entera, al público en general: en esto se parecen mucho a mecanismos de financiación que están en la mente de todos. En cuanto al supuesto tercero en discordia, al PSOE, podría venirle muy bien el lento declive de la mayoría hasta parar en nada, en lo suficientemente poco como para sacar completamente al viejo partido felipista del agujero negro en que había ido a parar con el zapaterismo. 
El álgebra de las curvas
El único milagro que no se podrá discutir a Rajoy es el de haber recuperado al PSOE: le está costando, pero el asunto va bien. Según los datos del CIS, tanto el PP como el PSOE llevan una trayectoria uniformemente descendente, pero, aparentemente, conservando las distancias. Estas curvas de descenso parecen mostrar ya, y veremos lo que dicen las próximas, una tendencia levemente divergente, pero todavía es pronto para asustarse. De confirmarse el análisis fino, el PSOE empezaría a desperezarse y el PP continuaría acelerando hacia el despeñadero y a la espera del milagro. Para saber cómo habría de ser el milagro es todavía pronto, pero en Génova, un puñado de mentes privilegiadas está trabajando en la explicación. En cualquier caso, nadie será capaz de negar un carácter casi sobrenatural al mantenimiento del PP, con los portavoces que tiene. De producirse el portento, lo que no se puede descartar será uno de esos milagros no del todo insólitos, porque los imposibles, ya se vio en Andalucía, se resisten un poco a la magia de la inteligencia genovesa. Pero cabe recordar que quien ha sido capaz de fabricar una secretaria general de diseño, a base de inputs en la calculadora, bien podrá darle la vuelta a la tortilla llegado el momento, sobre todo si la prensa ayuda, el tongo es bien recibido y el sectarismo sigue de moda.
COMENTARIO:
Rajoy es un líder que no pita, está agotado en su credibilidad, independientemente del caso Bárcenas, no es capaz de liderar un proyecto de renovación en la estructura obsoleta y ruinosa de las autonomías, no tiene autoridad moral para pedir recortes quien se deja engañar en las cuentas y mantiene a ministros nefastos que hacen lo contrario de lo que prometió en su programa.
 
La Justicia no le funciona y le funcionará mientras mantenga al ministro actual al frente.
 
El único proyecto económico que acierta a deslumbrar es si le toca la lotería (o el gordo) en las Olimpiadas, que más es un marrón para las arcas públicas por mucha inversión espejismo que se genere antes de los JJOO.
 
Pero sigue sin tener un proyecto económico de crecimiento en sector alguno, ni dar facilidades para la creación de empresas, ni legales y reducir inconvenientes ni felicitar trámites.
 
No ha comenzado a cortarles las alas a las autonomías, vende a Bruselas que las reduce y luego aquí que están blindadas.
 
No toca el tema de la inmigración y tenernos que plantearnos en serio que hacemos con los que vinieron a trabajar y no trabajan,
 
No reduce la salida de inmigrantes españoles, ni hay perspectivas de que afronte con seriedad el tema de la bajísima tasa de natalidad española si no hay empleo para jóvenes.
 
Es la prolongación del anterior, cuando ha tenido 7 años de oposición para haber desarrollado una estrategia que ha todas luces aún no tiene ni tendrá en los dos años que le quedan de legislatura.
 
El resto del partido ya se puede poner las pilas, porque con una oposición que apesta es incapaz de mantener a su electorado que deseo que apueste por aire nuevo en la política caduca que tenemos.
 
Es lo que necesitamos para enterrar esta transición inacabada y hacer un cambio de ciclo a una democracia renovada.

LAS 7 RAZONES DEL SEPARATISMO DE CATALUÑA

Miles de catalanes salieron a las calles en la Diada 2012 (Efe)
Las siete razones para entender por qué crece el independentismo en Cataluña.
La manifestación del 11 de septiembre del pasado 2012 no fue un calentón. La independencia se ha asentado en la opinión pública catalana para quedarse. Como señalaban esta semana en una de las tertulias de Cataluña Ràdio, “a los catalanes les van a preguntar a quién quieren más, a mamá o a papá”. Mientras en el resto de España las reacciones oscilan entre la hostilidad y la indiferencia, Cataluña se llena de banderas esteladas. El último barómetro autonómico del CIS cifró el independentismo en el 33,7% de la población, cuando tradicionalmente esta opción política no pasaba del 15% en convocatorias electorales. Estas son las siete razones de un giro social espectacular.
1. La crisis económica
Seis años de crisis son muchos años. El precio en Cataluña ha sido muy alto: más de 670.000 parados y muchas víctimas de la precariedad, el empobrecimiento y la falta de perspectivas. En este entorno sólo una formación política ha lanzado un salvavidas a la gente: la independencia solventará la crisis. El mantra mágico es que una Cataluña independiente dispondrá de los 16.000 millones que ahora van al resto de España. El perfil del nuevo independentista es castellano-hablante y con un trabajo, si lo tiene, castigado por los recortes, por ejemplo interino en la Generalitat. Éste nuevo converso quiere creer los tres ejes de la nueva movilización: que la independencia resultará fácil, que se podrá cerrar en términos amistosos con el Gobierno español y que Europa recibirá a la Cataluña secesionista con los brazos abiertos.
2. El apoyo de los intelectuales
Los intelectuales catalanes han comprado masivamente la idea de que la independencia es la salida. Es lo que tienen las ideas nuevas, son irresistibles. Incluso algunos que carecían de tradición en este sentido se han sumado al carro y ahora son la mayoría. Un momento cumbre de esta mutación fue cuando Josep Ramoneda fichó por el diario Ara y consiguió que ser un columnista de esta cabecera independentista fuese compatible con su puesto en El País y con ser miembro destacado del Círculo de Economía, que preside alguien tampoco sospecho de secesionista como Josep Piqué. Este cambio de los opinadores se refleja en medios de comunicación, tanto públicos como privados, en las encuestas y, en general, en el clima de opinión en Cataluña.
3. El fin del catalanismo
La principal víctima de que Artur Mas se presentase a las elecciones autonómicas con un programa político basado en la independencia supuso la muerte del catalanismo, entendido éste tal como lo interpretaba Enric Prat de la Riba. Desde el general Prim hasta Jordi Pujol, el catalanismo había sido una ideología que no sólo aspiraba a defender todo lo catalán sino que también buscaba la reforma y modernización de España. Con Mas cruzando el Rubicón del independentismo España se daba por amortizada, convertida en un caso perdido. La nueva oleada centralizadora, por ejemplo llevándose la CMT de Barcelona, la Ley por la Unidad de Mercado, la Ley Wert o la negativa a revisar el sistema de financiación autonómico han llegado en el momento más inoportuno, creando la sensación, incluso entre los proclives al unionismo, de que “desde Madrid no nos dejan ser españoles”.
El catalanismo se ha convertido en una incómoda herencia para PSC, en la práctica el último defensor de esta opción política. Pero los socialistas catalanes se desangran por las disensiones internas y porque su dirección sabe que sumarse a la oleada independentista supondrá perder los últimos bastiones de poder real que le quedan en Cataluña: los ayuntamientos del cinturón rojo: L’Hospitalet, Cornellà, Santa Coloma… Una prueba de que Cataluña se pone de espaldas a España es que la Generalitat ha renunciado, por primera vez, a liderar o participar activamente en el nuevo modelo de financiación autonómica que va a impulsar el Gobierno.
4. ERC se apodera de la nueva centralidad
La consecuencia de todo esto es que ERC se ha apoderado de la centralidad política en Cataluña, como recientemente ha reconocido el líder de Unió Josep Antoni Duran i Lleida. ERC sube en las encuestas. Su alternativa independentista se percibe como más auténtica que la de los conversos de última hora de CiU. Oriol Junqueras es un líder mucho más tranquilo que su predecesor, Joan Puigcercós. Su discurso huye de la exaltación. Y los sondeos ya dicen que si las próximas autonómicas se celebrasen hoy, ERC sería la primera fuerza política. Por eso CiU se está planteando muy seriamente concurrir a las europeas en coalición con los republicanos, para que no se visualice una derrota electoral. Al convertir la independencia en la idea medular de la política catalana, la formación con mayor tradición independentista ha pasado de la periferia a ocupar el centro político.
5. El monopolio de las ideas
Lo escribía el director del diario Ara, Carles Capdevila, en un lúcido artículo titulado: “La suerte y la desgracia de no tener rival” en el que se podía leer:
El independentismo tiene una gran ventaja: no tiene alternativa. Éste es también su principal inconveniente, porque si no tienes rival no debes ser mejor que nadie para avanzar. Es fácil confiarse. Los contrarios a la independencia, incapaces de construir ninguna oferta, se apoderan del discurso del miedo con una cantinela de amenazas económicas, riesgo de rotura social, expulsión de la Unión Europea (…) El drama es que el soberanismo no se los toma en serio a ellos –lógico– pero desprecia además sus argumentos. Y esto es un error gravísimo. Se acaban negando los riesgos económicos o sociales reales.
No se puede resumir en menos espacio las claves del debate Cataluña-España que estos días, previos a la Diada, recorre la vida política catalana.
6. El control de la iniciativa política
El estilo de gobernar de Mariano Rajoy y la herencia del PP de haber jugado el anticatalanismo como una carta política para ganar votos en determinados territorios –Murcia, Comunidad Valenciana, Extremadura– sólo han hecho que se alimente en Cataluña el movimiento a favor de la separación. Mientras que el gobierno de Londres aceleraba la fecha del referéndum sobre Escocia y controlaba la pregunta, lo que previsiblemente llevará a los separatistas escoceses a la derrota en las urnas, Rajoy ha preferido la especialidad de la casa: jugar con el tiempo, esperar a que el problema se resuelva solo o, mejor, se disuelva. Pero como apuntaba José Antonio Zarzalejos desde El Confidencial la pasividad de Rajoy ha dejado toda la iniciativa política al movimiento independentista. Esto probablemente cambiará después de la Diada del próximo 11 de septiembre, cuando se prevé otra movilización masiva, en la que incluso participarán separatistas tan de última hora como el alcalde de Barcelona, Xavier Trias. Pero es posible que ya sea tarde.
7. La crisis institucional española
España no está afrontando la reformas que precisa: un cambio en la financiación de los partidos, una reforma de la Justicia, un relevo en la Corona, un pacto de rentas, el encaje de Cataluña y Euskadi, etc. Cambios que se podría resumir en el libro de César Molinas “¿Qué hacer con España?”. Un giro institucional de este calado se está posponiendo una y otra vez por parte de la elite económica y política con un deterioro cada vez más evidente. Lo que coloca a los unionistas que viven y trabajan en Cataluña en un verdadero brete. Porque cuando la alternativa al independentismo es quedarse en la España de Mariano Rajoy o, lo que es peor, en la España de Bárcenas, la oferta resulta muy poco estimulante.
COMENTARIO:
La consulta se hará porque el Estado español no la podrá parar, España no es una gran potencia. Si sale un sí a la independencia pues los intereses económicos europeos harán lo posible para evitar rupturas y crisis. Existe una cosa que es el marco económico europeo en donde están paises como Noruega o Suiza...
¿Vds. de verdad creen que España tiene buena imagen en el exterior?

CAÑAMERO ANUNCIA UNA MARCHA NACIONAL CONTRA RAJOY

Los miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores metiendo el material robado en una furgoneta. (Efe)
Cañamero anuncia una gran marcha nacional para pedir que dimita Rajoy.
El secretario general del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Diego Cañamero, ha anunciado su intención de realizar una marcha a nivel nacional desde diferentes puntos para protestar contra el pago de la deuda y los recortes y pedir la dimisión del Gobierno.
Cañamero ha explicado que los 300 miembros del SAT que se han reunido en Asamblea en la localidad sevillana de El Coronil han decidido consultar con otras organizaciones, movimientos sociales y miembros del mundo de la cultura y la política la convocatoria de una "columna de marchas" con dicho objetivo.
"No al pago de la deuda, no a los recortes y dimisión del Gobierno", ha resumido Cañamero como motivos para esa movilización, que supondría "una gran acción a nivel de todo el Estado" para la que aún no hay fecha, aunque la intención es celebrarla el próximo otoño o en la primavera de 2014.
El responsable del SAT se ha referido también al asalto que los jornaleros realizaron el pasado viernes en un establecimiento de Carrefour en Sevilla para llevarse material escolar y ha calificado como "absurdo" que el Ministerio del Interior haya anunciado su intención de detener a los participantes.
"Al ministro le ha traicionado el subconsciente. En vez de buscar a los del SAT que busque a los de su propio partido, que son los que han robado y se han llevado el dinero", ha sentenciado Cañamero, que ha recordado que la empresa no ha presentado ninguna denuncia, por lo que considera que el Gobierno "no se puede inmiscuir", informa Efe.
Ha indicado que el sindicato decidirá en los próximos días "cómo y dónde" reparte ese material, y abordará también otras movilizaciones relacionadas con las peonadas para acceder al subsidio agrario, los convenios o la sanidad.

LA JUSTICIA ESTÁ CLARAMENTE POLITIZADA Y EN CASOS OMITE EN FAVOR DE LA DELICUENCIA INSTITUCIONAL

El juez Ruz, ante la Audiencia Nacional en una imagen de archivo. (Efe)
El juez Ruz, un relámpago para la SGAE y una tortuga en el caso Bárcenas.
El 1 de julio de 2011, más de medio centenar de efectivos de la Unidad Central de Operaciones (UCO) de la Guardia Civil irrumpieron en el madrileño palacio de Longoria, sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Los agentes desalojaron previamente a los trabajadores, detuvieron a la cúpula de la entidad, encabezada por su entonces presidente, Teddy Bautista, y pusieron patas arriba el histórico edificio en busca de pruebas para desarticular una trama que presuntamente desviaba fondos de la sociedad a empresas privadas. La espectacular operación, que incluyó el registro exhaustivo de otra docena de empresas vinculadas a la red y los domicilios de varios detenidos, fue ordenada por un juez con fama de discreto y catalogado como excesivamente cauteloso: Pablo Ruz.
Dos años más tarde, ese mismo juez ha visto cómo unas pruebas que hubieran podido resultar decisivas para esclarecer la trama que tiene contra las cuerdas al Gobierno y al PP, el caso Bárcenas, se le escurrían entre los dedos. El pasado jueves, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional -el mismo que ocupó durante años el mucho más osado Baltasar Garzón- debió quedar estupefacto al comprobar que el PP había destruido los discos duros de dos ordenadores que Luis Bárcenas había utilizado mientras fue gerente y tesorero en Génova, y en los que Ruz pretendía buscar pruebas de la supuesta contabilidad B del partido.
Agentes, ante la sede del PPAgentes, ante la sede del PP¿Por qué Ruz esperó hasta el pasado día 16 para pedir al PP que le entregara unos ordenadores ya destripados que eran poco más que chatarra y no ordenó mucho antes un registro de la sede del partido para incautarse de ellos? El 1 de marzo, pocas semanas antes de que Javier Gómez Bermúdez perdiera la competencia sobre el caso Bárcenas en favor de Ruz, el ex tesorero había presentado una denuncia por robo en una comisaría de Madrid en la que aseguraba que de su despacho en la sede de Génova habían desaparecido dos ordenadores y abundantes documentos que le pertenecían. Sin embargo, han transcurrido más de cinco meses hasta que Ruz ha decidido mover ficha. Demasiado tarde.
El enigma de los ordenadores
Tal vez fue su acreditada prudencia la que empujó a Ruz a esperar pacientemente a que el enigma del supuesto robo de los ordenadores se resolviese antes de dar un paso en falso. Esa incógnita la despejó otro juzgado de Madrid el pasado 21 de abril, sentenciando que la propiedad de ambos ordenadores correspondía al PP, no a su ex tesorero. Pero el juez de la Audiencia Nacional siguió adelante con la instrucción del caso sin asumir riesgos, a pesar de que era público y notorio que, además de los dos pecés, Bárcenas guardaba en Génova -en la sala Andalucía- varias cajas con documentación, y que el propio ex senador había alardeado de haberse llevado a su casa otras nueve cajas con material comprometido. Ruz, sin embargo, nunca ordenó el registro de su domicilio.
¿Por qué Ruz esperó hasta el pasado día 16 para pedir al PP que le entregara unos ordenadores ya destripados que eran poco más que chatarra y no ordenó mucho antes un registro de la sede del partido? El pasado 19 de julio, casi un mes antes de que Ruz se decidiera a solicitar al PP que pusiera a su disposición los dos ordenadores, una juez de Barcelona sobresaltaba a los socialistas catalanes. Elisabet Castelló, que instruye el caso del espionaje político en aquella comunidad, ordenó a la Policía Nacional el registro de la sede del PSC, en la calle Nicaragua de la Ciudad Condal, en busca de pruebas para tratar de demostrar que el partido encabezado por Pere Navarro encargó a la agencia de detectives Método 3 la grabación de la conversación que Alicia Sánchez Camacho, líder del PP catalán, mantuvo en un restaurante con la ex amante de Jordi Pujol hijo. Además de documentos, los agentes se llevaron, precisamente, el ordenador de la gerente del partido.
Ruz, que seguirá instruyendo el caso Bárcenas -y su matriz, el caso Gürtel- cuando el juez titular Miguel Carmona se reincorpore este mes al Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, tenía sólo 17 años cuando otro juez también discreto irrumpió en la sede socialista de la calle Ferraz. El 18 de noviembre de 1992, Marino Barbero, primer instructor del caso Filesa, envió una comitiva judicial a la sede central del PSOE para hacerse con documentos contables de la financiación ilegal del partido. Barbero, que falleció hace 12 años, dimitió como magistrado del Tribunal Supremo tras las fuertes presiones recibidas durante la instrucción del caso, en la que llegó a registrar la mismísima central del Banco de España en busca de pruebas.
Los pocos que conocen bien al reservado y austero Ruz alaban de él, además de su prudencia y honradez, su enorme capacidad de trabajo. Pero sus detractores retuercen aquella virtud -la prudencia- hasta convertirla en un defecto, precisamente por ejercerla en exceso. Los críticos no sólo piensan que el parsimonioso Ruz debió registrar la sede del PP y el domicilio de Bárcenas, sino que tardó una eternidad en ordenar el ingreso en prisión del ex senador popular, que desde el pasado 27 de junio ocupa una celda en la cárcel de Soto del Real. El juez de la Audiencia Nacional justificó su decisión argumentando, además del riesgo de fuga, que Bárcenas podía manipular o destruir pruebas. Si tuvo tiempo y ocasión de hacerlo, sólo el ex tesorero lo sabe.
COMENTARIO:ESTE JUEZ DE SEGUIR ASÍ LAS COSAS LLEGARÁ  MUY ALTO.
A uno le atacan algunas dudas de si la actuación del Juez Pablo Ruz, está siendo tan precisa como los ciudadanos de a pie sospechamos que debiera cero por el contrario, nadie mejor que él, es quién sabe como ha de llevarse este enigmático caso,donde al parecer, existen demasiados presuntos implicados, entre ellos la mayoría, miembros de la cúpula del Partido Popular.
Lo cierto es qué, La mayoría de los españoles, percibimos que su actuación en el caso Bárcenas, además de lenta, no se ajusta a la aplicación de los tiempos, para poder aportar pruebas definitivas que puedan esclarecer el proceso. No se entiende,(es la opinión del conjunto de los españoles),que haya demorado tanto tiempo en exigir la entrega de los dos ordenadores, cuyo contenido hubiera sido vital para la causa, con solo haber dado una orden de registro, tanto en la sede del Partido Popular,como en  el domicilio de Bárcenas. Al hacerlo extemporeáneamente,es obvio que esas pruebas tan importantes, han sido destruidas por los propios delincuentes, que no son otros que los que manejaban los destinos del PP.
Para enmendar ese posible error del Juez Ruz, lo recomendable sería citar a declarar a todos los irresponsables implicados en el caso, incluido el Presidente Rajoy, así como una segunda citación de Mª Dolores de Cospedal,.máxima responsable de custodiar los ordenadores, según se ha podido demostrar hasta la fecha.
Me temo que el caso va para rato, puesto que la segunda parte sería enviarlo al Tribunal Supremo, puesto que la mayoría de los presuntos implicados, deberían ser juzgados por este Tribunal, por su condición de aforados. En definitiva, a nadie nos extrañaría que toda esta casta de corruptos, quedará impune, bien por decisiones de instancias superiores, cuyos cargos fueron elegidos por los propios implicados, o bien por haber prescrito dada la demora en las resoluciones judiciales.
 

LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA TAMBIÉN ESTÁ TOCADA DE MUERTE

El presidente de EEUU, Barack Obama, en una comparecencia sobre Siria. (Efe)
La democracia tullida.
Si es cierto, como sostenía Thomas Payne, que las sociedades son obra de nuestras necesidades y el Gobierno de nuestras perversiones, parece evidente que el mundo se ha ganado a pulso el actual estado de zozobra. Y lo que sucede en Siria, a las puertas de una intervención militar, el norte de África o, incluso, en algunos países europeos, no es más que la consecuencia lógica de la ausencia de democracia, en última instancia la causa y el origen de las guerras. Ya sean éstas diplomáticas, económicas o discurran en campo de batalla.
Payne, que fue icono de la independencia estadounidense -llegó a vender 150.000 copias de Common Sense, un panfleto de menos de 40 páginas en el que hace una encendida defensa de la secesión frente a Inglaterra-, advertía, sin embargo, de que los gobiernos son imprescindibles, y no se podía entender la sociedad sin una administración capaz de articular sus demandas. De ahí que el poder político esté obligado a ser democrático. La sociedad, sostenía, es una bendición, pero el gobierno, incluso en su mejor estado, no es sino un mal necesario; y en su peor condición, intolerable, "porque cuando sufrimos por causa de un gobierno las mismas miserias que podríamos esperar de un país sin gobierno, nuestra infelicidad se ve aumentada al considerar que nosotros mismos nos proveemos de los medios que nos hacen sufrir".
El propio Payne lo explicó gráficamente: "El Gobierno, como el vestido, es el ropaje de la pérdida de la inocencia; los palacios de los reyes están construidos sobre las ruinas de las arquerías del paraíso". Y remachaba la idea con un razonamiento extraordinario: "La sociedad promueve nuestra felicidad de manera positiva al unir nuestras afecciones, mientras que los gobiernos refrenan nuestros vicios".
La posición de Rusia y China sobre lo que sucede ahora en Siria y antes en otros territorios debería avergonzar a países que dicen ser democraciasY vicio, y mucho, hay en las relaciones con la mayoría de los nuevos gigantes económicos, cuyo desprecio por la democracia es clamoroso. Y la posición de Rusia y China sobre lo que sucede ahora en Siria y antes en otros territorios debería avergonzar a países que dicen serlo, pero que aceptan que naciones que no lo son participen en organismos multilaterales donde se discute el comercio mundial como si en realidad fueran de naturaleza democrática. Sin duda, porque adquieren los bonos del gobierno, venden mercancía barata y suministran la energía necesaria para seguir produciendo en una especie de fuga hacia adelante. El célebre ‘gato negro’ o ‘gato blanco’ de Felipe González.
Hegemonía global
Es sorprendente que con un Premio Nobel de la Paz en la Casa Blanca y con la propia UE distinguida el año pasado con el mismo galardón, el debate sobre la democracia haya desaparecido de la agenda internacional, lo cual es todavía más preocupante si se tiene en cuenta que en apenas dos años el mundo se enfrenta a un cambio radical desde el punto de vista de la hegemonía global. Todo un reequilibrio de la supremacía mundial que antes o después se trasladará al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En 2015, por primera vez, el peso de las economías emergentes -la gran mayoría con graves problemas de credibilidad democrática- será superior a la mitad del PIB mundial. O dicho en otros términos, más del 50% de la economía del planeta -el 76% del territorio y el 85% de la población-, estará regido por regímenes autoritarios o que no respetan muchos de los principios del ideal democrático, como de manera recurrente denuncian las organizaciones de derechos humanos. Un auténtico ultraje moral a la puerta de casa.
El caso de Rusia y China -el capitalismo autoritario, como algunos lo han llamado- es el más evidente. En apenas unos años, el 41% de la economía del mundo -previsiones del FMI- estará regido por dos naciones (con amplia capacidad de influencia en algunas regiones del planeta: Siria, Irán, las repúblicas caucásicas o Corea del Norte) que desprecian la democracia pero que adquieren la deuda pública y venden gas y petróleo, lo cual genera todo tipo de sombras sobra el comportamiento de muchos gobiernos que se dicen comprometidos con la libertad. Sobre todo cuando derechos humanos, democracia y Estado de Derecho son valores incorporados por la UE en su relación con terceros países.
Desde luego que no es ninguna novedad. El mundo se ha movido históricamente al margen del ideal democrático, pero ahora, en contra de lo que ha sucedido en el pasado, la integración económica regional derivada de la globalización genera tensiones estratégicas. Fundamentalmente, por los flujos migratorios y la competencia desleal que se produce entre territorios, algo que explica, sin lugar a dudas, el auge de los movimientos xenófobos o ultranacionalistas en Europa y en menor medida en EEUU, que ven en la pérdida de identidad nacional la causa de sus males.
Dicho de manera más directa: la globalización económica ha avanzado más rápidamente que la extensión de los ideales de la Ilustración, que son la base y la materia con la que se construye el ideal democrático. Y lo que es todavía más preocupante, el atractivo de las democracias liberales (por culpa de la crisis) se desvanece en manos de regímenes autoritarios presuntamente más eficaces en términos económicos.
La razón produce monstruos
La democracia, o mejor, la ausencia de democracia, no es, desde luego, un asunto menor que sólo concierne a las economías de los países ricos. A veces,  los cambios sociales, como los sueños de la razón, producen monstruos. Y por eso merece la pena recordar un hecho que a menudo se olvida.
La globalización económica ha avanzado más rápidamente que la extensión de los ideales de la Ilustración, que son la base y la materia con la que se construye el ideal democrático Como se sabe, la lucha entre abolicionistas y no abolicionistas explica fundamentalmente la guerra civil de EEUU, pero también la disputa sobre unos salarios dignos. Los trabajadores libres del norte del país sospechaban que los propietarios de las plantaciones esclavistas del sur acabarían tarde o temprano incorporándose a la industrialización utilizando la mano de obra negra, con unos costes tan bajos que ninguna empresa libre podrían competir con ellos. Se trataba, como sostiene el historiador económico Philips Jenkins, de un golpe mortal a la economía de salarios altos emprendida en el norte abolicionista, y que buscaba incentivar la inmigración europea para poblar los vastos territorios conquistados a los indios. El resultado ya se conoce: un cruenta guerra civil con 620.000 muertos. Para hacerse una idea de lo que representó, EEUU tuvo más víctimas mortales en su contienda interna que en las dos guerras mundiales juntas, además de cientos de miles de mutilados.
Y es que los conflictos diplomáticos -la globalización  hace a los países más vulnerables al ser más interdependientes- esconden en realidad una guerra económica que tarde o temprano estallará si no se ponen las bases para un nuevo orden internacional anclado en el paradigma democrático, que incluya factores que se han arrinconado arbitrariamente en el comercio internacional, como son el respeto a los derechos humanos, la fiscalidad, los costes salariales, los derechos laborales, el medio ambiente o la seguridad jurídica, corrompida de forma permanente por gobiernos sátrapas.
Medidas coercitivas
Sin democracia en los países exportadores y que ahora aparecen como los grandes beneficiados de la globalización, los riesgos aumentan, y de ahí la necesidad de presionar diplomáticamente (incluyendo la posibilidad de aprobar medidas coercitivas) para que regímenes corruptos y autoritarios se transformen en gobiernos respetuosos con la libertad mediante políticas de condicionalidad. Salvando, por supuesto, la globalización, que es un proceso irreversible, pero que puede gestionarse con inteligencia para evitar la catástrofe ordenando los flujos comerciales. Es mejor hacerlo ahora que cuando sea demasiado tarde. Como ha recordado el europeísta Hans Kundnani, algunos políticos y altos funcionarios alemanes citan ya a Lenin, quien dijo que “la confianza es buena, pero el control es mejor”. El mundo se ha llenado de nuevos peligros que conviene atajar con una política exterior y de seguridad más decidida y eficaz. Y el caso de Siria, donde de nuevo se echa en falta una política de seguridad y de defensa común, ilustra las deficiencias del sistema basado en el comercio sin sustancia democrática.
Muchos trabajadores procedentes de las clases medias se van empobreciendo de forma paulatina creando un caldo de cultivo social e ideológico de imprevisibles consecuenciasNo estará de más acordarse, en este sentido, de un fenómeno cada vez más extendido que a menudo se olvida, y que afecta a los llamados trabajadores pobres. Bajo esta definición se clasifica a quienes tienen un empleo y reciben como contraprestación una remuneración por ello. Sus ingresos, sin embargo, se sitúan por debajo del umbral de la pobreza relativa.
Este fenómeno, al contrario, de los que suele creerse, no se produce sólo en los países emergentes o en vías de desarrollo, sino que cada vez está más extendido entre las naciones ricas. En España, sin ir más lejos, el 21% de las personas entre 16 y 64 años -es decir, en edad de trabajar- tiene un nivel de renta que no alcanza el umbral de la pobreza relativa, algo que refleja con intensidad el fenómeno de los ‘trabajadores pobres’. Muchos de ellos procedentes de lo que habitualmente se conoce como clases medias, y que de forma paulatina se van empobreciendo creando un caldo de cultivo social e ideológico de imprevisibles consecuencias por culpa de un determinado modelo de globalización.
No se trata, desde luego, de un fenómeno nuevo. La proletarización de las clases medias se ha venido produciendo en los países desarrollados a medida que se han ido ensanchado los estratos de población con bajos salarios para poder competir con naciones que desprecian los derechos humanos. Y hoy en España, nada menos que las dos terceras partes de los contribuyentes en el IRPF declara unos ingresos inferiores  a 21.000 euros brutos. Este modelo conduce, sin duda, a la ruina del país y a una manera de entender la vida que sería un horror perder. Los nuevos gigantes económicos no son para nada un faro que ilumine a la Humanidad. Al contrario. La realpolitik no es incompatible con la democracia y con los valores.