Estamos acostumbrados a que el Gobierno autonómico que preside Adrián Barbón busque siempre excusas a su nefasta gestión o mienta sin sonrojarse. A nadie que siga las "hazañas" del Presidente del Principado le sorprenderá este nuevo capítulo, esta vez, en relación a la Agencia estatal de Salud Pública a la que aspiraba Asturias.
Barbón se las prometía muy felices, volviendo a vendernos su gran influencia en el Gobierno de España que preside su supremo ídolo Pedro Sánchez para conseguir que la capital del Principado albergara la sede de la Agencia. Spoiler: la Agencia Estatal de Salud Pública se irá a Aragón. Supongo que a esta hora, Barbón estará desplegando su verborrea en esos posts epistolares que publica en X (antes Twitter) al borde de la extenuación.
Dentro de su estrategia de escurrir el bulto y de desviar la atención de otro fracaso estrepitoso de su Gobierno, situado a la cola de España en gestión y marginado por el Gobierno de España, esta vez recurrió a una mentira flagrante que se desmonta en diez segundos: el portavoz del Gobierno señaló al Ayuntamiento de Oviedo como responsable de que se hubiera descartado instalar la Agencia en el Calatrava.
La realidad es tozuda, aunque Barbón quiera ocultarlo: la consejera Concepción Saavedra fue la que insistió en que fuera el Calatrava la sede propuesta por el Gobierno regional, por su proximidad a la Consejería de Salud (declaraciones a la RTPA del 13 de enero de 2026, que se pueden ver en su página web), descartando la Fábrica de Armas de la Vega. Además, el Ayuntamiento comunicó que el Calatrava no podía ser la sede óptima de esta Agencia, porque existían otros proyectos como el de una importante ingeniería que iba a instalarse en ese edificio, proyectos a los que se tuvo que renunciar por el empecinamiento del gobierno regional.
El Ayuntamiento de Oviedo siempre apostó por la Fábrica de la Vega como un polo destinado a la Salud, ofreciendo el Castillo de la Vega como sede y fomentando proyectos inversores privados en esa zona destinados a la Salud, que habrían contribuido a un excepcional desarrollo del barrio y en que Oviedo fuera una de las smart cities más avanzadas de España en materia de salud.
En definitiva, frente a la desidia regional, el Ayuntamiento y el equipo de gobierno de Alfredo Canteli y el Partido Popular siempre demostraron su ambición con un proyecto en la antigua fábrica de armas que habría sido la mejor sede de la Agencia de Salud Pública, en unas instalaciones y en un ámbito destinado específicamente al desarrollo de un polo de Salud puntero y a la vanguardia de la tecnología más moderna del sector.
Barbón debería dejar de mentir en sus últimos meses en la presidencia del Principado, reconocer que no tiene ninguna influencia en el Gobierno de España, denunciar el ninguneo humillante de su idolatrado Pedro Sánchez y ofrecer disculpas a todos los asturianos por una gestión que ha hecho retroceder década a nuestra querida Asturias.
Esta huida hacia adelante y permanecer rehén de la mentira solo tiene un final y una fecha de caducidad: mayo de 2027
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