La evolución de esta organización lleva implícita la relación lingüística "podemitas" dentro del contexto evolutivo describiendo una fijación, sin autocrítica y responsabilidad, a una ideología con jirones que va desnaturalizando su proyecto. En el caso de que hubiera sido una evolución sin contradicciones, el modelo hubiera sido "podemistas", más apropiado a un grupo donde programas y aplicación tendrían coherencia, relevancia y futuro político. Hoy a "Podemos" se le puede aplicar aquello de "no le dan ni un duro".
Comentado lo anterior, leo en este medio LNE la exigencia, que no sugerencia, del responsable orgánico Sr Pablo Fernández de un referéndum para que los/as/es/is/us, leoneses/as voten si quieren seguir en la Comunidad de Castilla y León o deciden una autonomía propia. Iniciativa preocupante e irresponsable que nos devuelve al trágico final en la revolución cantonal de julio 1873 a enero 1874. Una izquierda republicana y radical con el intento de independencia de zonas del sureste peninsular, donde a Cartagena se le dio oportunidad de emitir su propia moneda y disponer de propias milicias, con la consiguiente desestabilización del gobierno republicano y sus consecuencias.
He tenido la oportunidad de escuchar al Sr Fernández en debates televisivos y mi opinión, quizás subjetiva, es su baja cualidad y argumentación que le aleja de la relevancia social y política en su figura pública. Me preocupa, no obstante, que su cultura no vaya más allá del nefasto 17 de julio de 1936 demostrando, con ello, osadía histórica separatista, incultura cierta y peligro de una extrema izquierda donde los ADN siempre son tan ocurrentes como el pastorcillo político, en esta Asturias, que denominaba "Frente Popular "a la reagrupación de toda la izquierda. ¡La incultura es el refugio del negro pasado!
Sociológicamente, la organización viene destapando el verdadero estilo y fondo político con una sima tan profunda que el movimiento obrero, la clase media, tejido asociativo y cultural, se alejan del "podemita", si bien aún quedan personas que aceptan la instrumentalización de su política con sus propias y visibles contradicciones.
La izquierda siempre ha sido núcleo de egos e implosiones muy analizados en la historia y evolución de los partidos, siendo más arrogante cuantos menos asientos hubiera en el reparto. Su élite política, profesionalizada, evidencia signos weberianos ya sea izquierda moderada o extremista. La desintegración de la izquierda en la Europa democrática es el seno donde irá, desgraciadamente, la socialdemocracia y la izquierda más radical en esta aún España a pesar del gobierno. Izquierdas que no han sido capaces de "resetear" programas, ideas, mensajes y mensajeros desde aquel 9 de abril (sábado santo) de 1977 y nos dibuja, hoy en día, más porciones de izquierdas que una tarta de cumpleaños.
Finalizo con una reflexión en la exigencia "podemita" de un referéndum independentista. Su idea tendrá repercusión en las elecciones del 15 de marzo en C y L, pues la incredulidad y desconcierto en la provincia de León y el temor en el resto de las provincias en esta XII legislatura, estoy convencido que ahuyentará a los ya de por sí escasos votantes de esta candidatura, pero hemos de ser respetuosos y reconocer que exponer sus ideas sin engaños es de agradecer en democracia. Los engaños desde 2017 es el espinoso camino por el que nos conduce el morador del castillo político "Leap" cuyas consecuencias serán aún más graves si el personaje del "diván" sigue hasta julio de 2027.
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