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sábado, 21 de marzo de 2026

¿NOS EXTINGUIREMOS?

 Ufólogos y politólogos coinciden en que todo comenzó en Sudáfrica. Un ser extraterrestre, huido de una civilización avanzada, aterrizó mediante un sistema de transporte inexplicable para nuestra tecnología. Este ser alienígena, aparentemente de enorme inteligencia y conocimientos, destacó pronto de forma negativa entre los que le rodeaban por su falta de empatía y ausencia de escrúpulos. Su odio hacia los humanos podría proceder de su ambición por hacerse con nuestro planeta o simplemente sería un rasgo característico de su especie o una desgraciada mutación por la que pudo haber sido expulsado de su planeta original.

Sus avanzados conocimientos científicos, unidos a su descomunal odio y ambición, le hicieron crecer en fama y recursos de forma exponencial, con una estrategia basada en dos redes paralelas, una red científica, empresarial y financiera y una red de seres humanos estrictamente elegidos, sometidos psicológica o parapsicológicamente y, seguramente, también mediante inoculación de sustancias desconocidas.

Para su red de humanos, este ser extraterrestre eligió algunos líderes de las grandes potencias dominantes, que ya eran un objetivo predeterminado y predispuesto debido a su ambición natural y que, una vez inoculados con el veneno alienígena, perdieron todo rasgo de humanidad y conciencia de especie, reconvirtiéndose en auténticos alienígenas. La guerra y la destrucción pasó a ser su juego más divertido y la muerte de sus congéneres una diversión más.

Estos neo-alienígenas son reconocibles a simple vista. Los reconoceréis por su mirada difícilmente definible, siempre desenfocada de su interlocutor o del objetivo al que aparentemente la dirigen, abducida por su ambición y por la mente de su jefe supremo. Para disimular esta permanente abducción, algunos actúan y realizan muecas cercanas a la locura o a la paranoia, se expresan de forma poco lógica y comprensible, se ríen de sus semejantes, alejándose de cualquier gesto de educación o diplomacia. En el lado contrario, otros se muestran hieráticos, duros e impenetrables. Pero todos ellos no pueden evitar una total ausencia de humanidad, regodeándose en la muerte y destrucción de los de su especie.

No solamente existe esta cohorte seleccionada de abducidos convertidos ya en alienígenas de hecho. Porque para conseguir sus nefastos objetivos, los neo-alienígenas y su jefe supremo necesitan otro nivel de servidores de menor rango, de auténticos esclavos, seleccionados sobre todo de entre líderes de pequeños países, naciones y regiones, de líderes o militantes de partidos, generalmente de ultraderecha y de algunos militares, empresarios y periodistas. Este enorme ejército de esclavos, auténtica quinta columna en nuestra vida diaria, también son muy reconocibles. Su aparente locura, tanto en su aspecto físico como en la incongruencia de sus ideas, es una característica común. En realidad, no tienen ideas propias ni originales, sus emblemas se basan en destruir cualquier concepto de colectividad pacífica, aplastar los bienes y servicios públicos, despreciar el medio ambiente, ensalzar la violencia y, en resumen, destruir la convivencia y la democracia entre personas, entre colectivos y entre naciones.

Todo lo anteriormente descrito podría ser una fábula, pero también puede ser una realidad. Por si acaso, cuidémonos de los que generan guerras, de los que las ensalzan, de los que odian lo público, de los que desprecian la destrucción de nuestro entorno, de los racismos y cualquier otro odio al diferente. Alejémonos de ellos y de sus ideas antes de que sea demasiado tarde, por el bien de nuestra especie.

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