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martes, 30 de diciembre de 2014

RECUPERADOS 40 CUERPOS DEL AVIÓN SINIESTRADO

Miembros de la Armada indonesia participan en la búsqueda del avión

Recuperados más de 40 cadáveres de pasajeros del avión desaparecido

Confirman el hallazgo cerca de los objetos localizados en alta mar.

Las autoridades de Indonesia informaron el martes del hallazgo de un cuerpo y varios restos en alta mar a unos diez kilómetros del punto en el que se perdió el contacto con el vuelo QZ8501, al suroeste de la isla de Borneo, una de las primeras zonas donde empezaron las tareas de búsqueda de este avión de AirAsia, que desapareció el domingo con 162 personas a bordo . “Hemos localizado unos diez objetos grandes y muchos más de menor tamaño”, aseguró el oficial de la Fuerza Aérea indonesia, Agus Dwi Putranto. Un funcionario de la agencia indonesia de búsqueda y rescate ha confirmado a la agencia de noticias Reuters que los restos localizados son del avión desaparecido. Un buque militar indonesio ha recuperado más de 40 cadáveres, según afirmó el portavoz de la Armada indonesia, Manahan Simorangkir, a France Presse.
Kalimantan, Indonesia
“Estoy seguro al 95% de que estos restos son de la aeronave”, dijo en rueda de prensa el jefe de la operativa de rescate, Bambang Soelistyo. Los helicópteros que rastrean la zona se acercarán para determinar la localización exacta de los objetos sospechosos y una embarcación los recuperará para que sean trasladados al centro de operaciones, situado en la cercana isla de Belitung. La profundidad de la zona es de entre 25 y 35 metros y una decena de buzos están preparados para actuar cuando las condiciones meteorológicas lo permitan. Soelistyo confirmó también el hallazgo de un cuerpo flotando.
“Se trata de restos de color rojo y blanco”, detalló por su parte el director general de Transporte aéreo del país, Djoko Murjatmodo, según la televisión indonesia Kompas TV, que ofreció imágenes de varios objetos que se asemejan a una puerta de avión, una rampa de emergencia o un chaleco salvavidas.

Tras la confirmación de las autoridades, el consejero delegado de AirAsia, Tony Fernandes, se dirigió a Surabaya –donde están la mayoría de los familiares de los desaparecidos- y envió sus condolencias a través de Twitter: “Mi corazón está lleno de tristeza por todas las familias relacionadas con el QZ8501. No puedo expresar con palabras cuánto lo siento”.

Las tareas de búsqueda del vuelo QZ8501 de la compañía AirAsia se habían ampliado este martes a nuevas áreas. La zona de rastreo, inicialmente centrada en aguas de alrededor de la isla de Belitung, se amplió al norte del mar de Java y de la isla de Bangka y hacia el estrecho de Karimata.
Los gobiernos de China y Estados Unidos anunciaron este martes que se unirían a las tareas de búsqueda, en las que participan al menos 30 embarcaciones, 15 aviones y cuatro helicópteros de siete países. Pekín enviará un avión y un buque militar, mientras que Washington también destinará una nave.
En el avión viajaban 155 pasajeros, entre ellos 16 niños y un bebé, dos pilotos y cinco miembros de la tripulación
Las autoridades de aviación indonesias, por otro lado, explicaron que el avión no pudo subir hasta la altura solicitada debido al intenso tráfico aéreo en la zona. “Había hasta seis aviones más alrededor del vuelo de AirAsia en ese momento”, explicó su director, Bambang Cahyono, según informa el periódico local Jakarta Post. Pocos minutos antes de la desaparición del QZ8501, el piloto pidió permiso para virar a la izquierda y pasar de los 9.800 metros de altura a los 11.600 por problemas de visibilidad y ante las malas condiciones meteorológicas. Sin embargo, a esa altura volaba otro avión, así que el control aceptó que la nave subiera solamente hasta los 10.400 metros. Cuando trataron de comunicárselo, la señal ya se había cortado y la nave desapareció de los radares. El aparato ni emitió ninguna alerta ni llamada de emergencia.
En el avión viajaban 155 pasajeros, entre ellos 16 niños y un bebé, además de los dos pilotos y cinco miembros de la tripulación. La mayoría de los desaparecidos son de nacionalidad indonesia (155), pero también tres surcoreanos, un malasio, un francés, un británico y un singapurense, según AirAsia. El piloto contaba con más de 20.000 horas de vuelo a sus espaldas (6.100 en la aerolínea) y el primer oficial 2.275. El artefacto superó con éxito su última revisión el pasado 16 de noviembre.
COMENTARIO:
La explicación de que exista una persona en calzoncillos en el agua puede deberse a una descompresión explosiva súbita. Una autopsia del cadáver puede determinar la causa de la muerte por el tipo de lesiones que tenga

lunes, 29 de diciembre de 2014

TODOS COMO CORDEROS MUDOS

EMPRESARIOS FELICES

UNA VIDA SOBRE RUEDAS.HAWKING 74 AÑOS

El científico Stephen Hawking y la escritora Jane Hawking el día de su boda, en 1965.

Hawking sobre dos piernas

Jane Hawking, primera esposa del científico, aporta en unas memorias un retrato intenso y vívido de aquellos años de formación intelectual y emocional del físico.

Poca gente quedará sobre el planeta Tierra que no esté familiarizada con la imagen de Stephen Hawking, cosmólogo, físico teórico, escritor de éxito, polemista agudo y personaje de Los Simpsons, postrado por la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en su silla de ruedas de alta tecnología y comunicándose con el mundo mediante un sintetizador de voz que va cambiando de software pero mantiene –por expreso deseo del usuario— su inconfundible y algo inquietante timbre robótico. La figura resulta tan familiar, de hecho, que resulta fácil olvidar que el físico fue hasta los veintipocos años una persona sana que se movía sobre dos piernas, soñaba con un futuro brillante y se enamoraba como cualquier joven, o al menos como cualquier joven educado en Oxford. Su primera mujer, Jane Hawking, nos aporta ahora un retrato intenso y vívido de aquellos años de formación intelectual y emocional. Y también de todo lo que vino después.
Hacia el infinito; mi vida con Stephen Hawking (Lumen, que llegará a librerías el 2 de enero) no es exactamente una biografía del físico, ni tampoco una autobiografía de su autora. Consciente de que la celebridad de su ex marido no cesará en décadas ni en siglos por venir, la escritora y conferenciante Jane Hawking ha decidido contar ella misma su relación con él antes de que "dentro de cincuenta o cien años alguien se inventara nuestras vidas". Esta es la narración de la mujer que mejor conoció a Stephen Hawking durante su juventud, y la que decidió casarse con él pese a su trágica enfermedad. También es por tanto la historia de un dilema moral: uno de los más graves a los que se puede enfrentar un ser humano a lo largo de su vida.
Hawking pertenecía a una de esas familias británicas que parecen sacadas de una película de Frank Capra, excéntricas, intelectuales y despreocupadas de su imagen entre los más o menos horrorizados vecinos. El padre, el médico Frank Hawking, no solo era el único apicultor de Saint Albans, una ciudad de 60.000 habitantes, 30 kilómetros al norte de Londres, sino también el único que tenía un par de esquís. “En invierno”, narra Jane, “pasaba esquiando por delante de nuestra casa camino del campo de golf”. Los Hawking eran conocidos en Saint Albans por costumbres como la de sentarse a comer en la mesa leyendo un libro cada uno, y la abuela vivía en la habitación de la buhardilla, que tenía una entrada independiente desde la calle, y solo bajaba con ocasión de algún acontecimiento familiar o para dar un concierto de piano, instrumento del que era virtuosa.
Jane Hawking fue por primera vez a casa de los Hawking en 1962, invitada al 21 cumpleaños de Stephen, y tuvo ocasión de conocer allí a sus amigos de Oxford, que se consideraban a sí mismos “los aventureros intelectuales de su generación”, en palabras de la autora, “consagrados en cuerpo y alma al rechazo crítico de todo lugar común, a la burla de los comentarios manidos o tópicos, a la afirmación de su propia independencia de criterio y a la exploración de los confines de la mente”. Jane, una muchacha de firmes convicciones cristianas y opiniones convencionales, se sintió siempre algo abrumada por todo ese despliegue de cohetería, pero desde el principio vio en Stephen algo más que eso, una naturaleza empática e independiente de la que, casi sin darse cuenta, cayó enamorada en pocos meses.
Eddie Redmayne (Stephen Hawking) y Felicity Jones (Jane) en un imagen de 'La teoría del todo'. / ©Focus Features/Courtesy Everett Collection (©Focus Features/Courtesy Everett Collection / Cordon Press)
La noticia llegó un sábado de febrero de 1963 de boca de su amiga Diana: “Oye, ¿os habéis enterado de lo de Stephen?”. El joven talento llevaba dos semanas en el hospital de Saint Bartholomew, porque había estado tropezando continuamente y no se podía ni abrochar los cordones de los zapatos. Los médicos le habían diagnosticado la esclerosis y le habían dado dos años de vida. Jane se quedó perpleja. “Aún éramos lo bastante jóvenes para ser inmortales”, escribe. Diana le contó que Stephen estaba muy deprimido, y que había visto morir al chico de la cama de al lado en el pabellón del hospital. Stephen se había negado a aceptar una habitación individual, fiel a sus principios socialistas. Genio y figura.
Pero el libro de Jane Hawking no tiene el tono de una tragedia, como tampoco lo ha tenido la ya larga vida de Stephen. Quienes conocen de cerca al físico se quedan indefectiblemente perplejos por un detalle: lo muy poco que le importa su discapacidad. Hawking no solo ha dejado perplejos a sus médicos por sus décadas de supervivencia a la ELA –un caso insólito para la medicina—, sino que demuestra cada día que puede llevar una vida tan normal como pueda llevar un físico teórico. Su productividad científica le sitúa en la élite de la disciplina, disfruta como cualquiera de una buena cena con los amigos, y jamás ha renunciado a su agudo sentido del humor.
La esclerosis se presentaba en aquellos primeros años con crisis alternadas con episodios de relativa normalidad, y poco después de su deprimente ingreso en el hospital de Saint Bartholomew, Jane tuvo ocasión de comprobar el estrepitoso estilo de conducción de su novio. Stephen la llevó a Cambridge en el gigantesco Ford Zephyr de su padre –un coche que había vadeado ríos en Cachemira durante la estancia india de la familia— en lo que acabó constituyendo una de las experiencias más espeluznantes a las que se había enfrentado la joven. “Parecía utilizar el volante para alzarse y ver por encima del salpicadero”, cuenta Jane. “Yo apenas me atrevía a mirar a la carretera, pero Stephen parecía mirarlo todo salvo la carretera”. Qué años aquellos.
Hay mucho más en este libro, una mirada extraordinaria a la vida de una figura aún más extraordinaria: el físico más popular de nuestro tiempo enfrentado al amor y al destino, los dos agujeros negros a los que acabamos sucumbiendo todos los miembros de esta especie paradójica.

Un pronóstico falso

A Stephen Hawking le dieron dos años de vida después de diagnosticar su enfermedad hace 53 años. Y contra todo pronóstico, el científico sigue vivo y activo. El próximo 16 de enero se estrenará en España La teoría del todo, una película basada en la novela Hacia el infinito, escrita por su primera mujer, Jane Wilde Hawking, y dirigida por el realizador James Marsh. El actor Eddie Redmayne interpreta al teórico y divulgador científico que cambió la historia de la ciencia y la tecnología moderna para siempre. La película se centra en la relación que mantuvo el físico británico con Jane Wilde (Felicity Jones), con quien contrajo matrimonio en 1965 después de que le diagnosticaran la enfermedad y de la que se separó en 1990.
NO TE RINDAS NUNCA DIGAS A LA VIDA NO

LA HUIDA HEROICA POR MAR DEL FRANQUISMO

Los descendientes de Félix San Mamés en el antiguo puerto de Bilbao

Los nueve del balandro

Un grupo de vascos se fabricó su propio bote en 1950 para escapar a México y huir de la represión franquista. Sus descendientes recuperan su memoria.

"Jueves 24 de agosto 1950. Día 40. Amaneció, salvo en cine, nunca había visto un espectáculo como el que se me presentaba. Dicen que las islas del Pacífico son bonitas, pero esta era maravillosa, eso me parecía". Félix San Mamés Loizaga veía tierra y lo escribía en su diario. Un mes después de partir de Santurtzi (Bizkaia) en un balandro fabricado a escondidas, él y otros ocho vascos atracaban en Trinidad y Tobago. Todavía quedaban 51 días para alcanzar México, tierra prometida donde habían depositado todas sus esperanzas para escapar del franquismo.
COMENTARIO:
Rompiendo yugos de esclavitud.Estos sí son balseros. El ser humano se niega a ser esclavo. Por eso los cubanos nos echamos al mar todos los días.

El barco de vela de casco pequeño se llamaba Montserrat y acababa de cruzar el Atlántico. Los propios tripulantes lo habían construido encubierto en el taller de embarcaciones Alsa, al lado de un cuartel de la Guardia Civil. "¿Es ese su balandro?" preguntaron dos agentes una noche. San Mamés, pálido, contestó que sí. "Allí han olvidado un saco". Avisaron y se fueron. Nadie sospechó nada hasta que meses después notaron su ausencia.

El balandro fue desguazado hace décadas. 64 años después su espíritu regresa a casa a bordo de una réplica hecha por el propio Félix y donada por sus hijas y nietas al Museo Marítimo de Bilbao. Allí, los descendientes han dedicado a la epopeya una exposición donde recopilan toda clase de objetos: el diario original (publicado en La Travesía del Montserrat), fotografías, una carta de compromiso firmada por los nueve antes de la partida y la misiva de Gobernación de México que concedía a Félix cobijo político y trabajo como técnico de marina en Veracruz son algunas de las joyas.

Cuatro de los tripulantes del Montserrat en Veracruz, 1950.
El grupo fue elegido con sumo cuidado por los hermanos Algorri. Como si prepararan un golpe cinematográfico. Los dueños de Alsa no buscaban amistades, sino trabajadores especializados. Los nueve del balandro eran profesionales del mar. San Mamés, con 24 años, era carpintero y remero. Manuel Barinagarrementería, modelista naval. Agustín Palacios, herrero. José Ramón Bilbatúa, mecánico y encargado del motor. Buscaban huir de la represión franquista. Trataban, en muchos casos, de evitar una cárcel segura.
Pero no todo salió como esperaban. La bobina ardió al llegar a Canarias y un mes de viaje se transformó en tres. Como Colón, hicieron su viaje sin radio, y los aparejos se les rompieron, además, tratando de pescar pesados bonitos oceánicos.
"Tenían suerte. Rodearon los siete huracanes con los que se cruzaron. Lo malo es que no me llevaron", bromea su sobrino Juan José San Mamés, que repitió décadas más tarde la travesía para huir del servicio militar español. Lleva txapela y la ikurriña en el pecho, pero su acento suena a mezcla de vasco e inglés. Se casó con su prima, hija de Félix, y con ella vive en San Francisco, donde produce vainilla ecológica. La exposición vuelve a poner en contacto a las nueve familias. Algunos visitan la tierra de sus ancestros por primera vez.
Félix regresó en 1974. Lo que más le sorprendió a su hija Carmen entonces fue que los vecinos todavía lo reconocieran al pasar. Su única pena: no haber visto a su madre, que murió en 1966, por última vez. Era vasco sin dejar de ser mexicano, y mexicano sin dejar de ser vasco, decía.

Los huracanas con los que se cruzó el balandro.
El balandro Montserrat desapareció, pero el nombre sigue vivo en su nieta, que, con su acento mexicano, vuelve a casa. Ha dominado el baile del aurresku, aprende euskera y se ha echado novio en Bilbao. Las aguas vuelven a traer a los San Mamés a su origen. Montserrat echa anclas en el puerto de salida.

LOS ESPAÑOLES QUEREMOS MÁS TRANSPARENCIA POLÍTICA

Los españoles quieren partidos más transparentes

Un sondeo de Metroscopia refleja una voluntad mayoritaria de primarias.

Los españoles son cada vez más exigentes con los políticos y concretamente con los partidos. El 98% de los ciudadanos afirma que las formaciones políticas no son transparentes en relación con sus ingresos y gastos, el 81% pide elecciones primarias para elegir a los candidatos y el 55% considera los programas electorales un compromiso cuyo cumplimiento debería poder ser exigido.
Un sondeo mediante 1.000 entrevistas telefónicas realizado por Metroscopia para El País, durante los días 16 y 17 diciembre, muestra que los esfuerzos que están realizando los políticos por dar respuesta a las nuevas demandas y exigencias de los ciudadanos no han calado todavía en la población. Unas semanas antes, la mayoría de los partidos políticos colaboraban en la elaboración de un test de estrés (publicado ayer por este periódico) del que se concluía que participación, transparencia y regeneración son los ejes de actuación de las formaciones políticas para recuperar el prestigio perdido.
La encuesta de Metroscopia muestra un gran desconocimiento de los ciudadanos respecto a los partidos políticos, su financiación, sus actividades y sus programas. La falta de información es especialmente clara en el terreno de la financiación. Ante la pregunta sobre cómo se financian los partidos políticos en España, el 81% no podría dar una respuesta razonablemente detallada; de ellos, la mitad solo diría cosas genéricas y poco precisas y la otra mitad no sabría muy bien qué decir. Además, el 98% de los encuestados afirma que los partidos políticos no son transparentes en relación a sus ingresos y gastos y el 46% consideran que se deberían financiar solamente con aportaciones de sus militantes y subvenciones del Estado.
Se da la circunstancia de que todos los partidos políticos publican sus balances y cuentas de resultados en su página web y que muchos de ellos han dado más pasos adelante en la línea de transparencia exigida por los ciudadanos (publicación de patrimonio e ingresos de sus dirigentes). Probablemente, no lo han sabido publicitar.
Respecto a los programas electorales, el 65% de los encuestados afirma haber leído los programas electorales, con mucha frecuencia (20%) o alguna vez (45%), frente a un 35% que reconoce que nunca ha leído un programa. En lo que hay más coincidencia es en el porcentaje de ciudadanos (el 55%) que considera que los programas electorales son un compromiso de actuación en el caso de ganar las elecciones, cuyo cumplimiento debería poder ser exigido. En el test de estrés publicado ayer se podía comprobar el esfuerzo que están haciendo las formaciones políticas para que sus programas cuenten con mayor participación en su elaboración y que sean más concretos y precisos.
El prestigio social de los políticos es claramente mejorable. Ante la pregunta de “Imagine que un amigo o familiar cercano le dijera que va a afiliarse a un partido, ¿le animaría a hacerlo?”, cerca de la mitad de los encuestados (el 48%) dice que no. Aunque si se plantea la pregunta de otra forma (“Si le dijera que va a afiliarse, ¿qué es lo más probable que pensara usted?”), hay disparidad de opiniones; el 41% afirma que es un idealista que trata de servir al bien común, frente al 38% de dice que lo que busca es colocarse y prosperar social y económicamente.
Las elecciones primarias para que los partidos elijan a sus candidatos son una demanda claramente mayoritaria. El 81% está a favor de ellas y de que participen además de los militantes, los simpatizantes. Todos los partidos políticos, a excepción del PP, celebran primarias y el 74% de los que dicen haber votado al PP defienden la celebración de este tipo de sistema para elegir a sus candidatos.
Por último, y respecto a la corrupción política que según el CIS es el segundo mayor problema en España, el 94% de los encuestados dice que nunca le han pedido dinero “bajo cuerda” para acelerar o resolver algún asunto con un funcionario o una oficina pública. Los votantes de los dos partidos que más denuncian públicamente la corrupción como algo generalizado declaran mayoritariamente que nunca han recibido peticiones corruptas (el 91% en Podemos y el 96% en IU). La percepción de una corrupción casi sistémica en España choca con la realidad de que muy pocos se han tenido que enfrentar a un caso en sus propias carnes.
MÁS TRANSPARENCIA EMPEZANDO POR LA CASA REAL EL GASTO DE LA MONARQUÍA EN ESPAÑA DE 35 MILLONES DE EUROS ANUALES Y NO 8 COMO MANFIESTAN LOS PRESUPUESTOS ESTATALES.

ESPAÑA SIEMPRE PIERDE POR POLÍTICA INEPTA

Buque oceanográfico Hespérides

España amplía sus dominios marítimos

El Estado reclama en la ONU la soberanía de 296.500 kilómetros cuadrados en el Atlántico

Portugal reivindica parte de esa zona, ubicada al oeste de las Islas Canarias.

"Es la mayor ampliación de la soberanía desde Cristóbal Colón", dice Luis Somoza Losada, coordinador del equipo de 13 personas —siete civiles y seis militares— que se ha encargado de apuntalar la ambiciosa expansión marina de España. El Gobierno acaba de presentar ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una propuesta para aumentar los límites de la plataforma continental española al oeste de las Islas Canarias. El Estado reclama la soberanía sobre los recursos naturales (incluyendo el subsuelo) de un área marina de 296.500 kilómetros cuadrados en el Atlántico, una superficie similar a la que ocupa todo el territorio emergido de Italia.
Parte de esa zona, unos 10.000 kilómetros cuadrados al suroeste de Madeira, también la reivindica Portugal. Los dos Estados deben entenderse en este caso, que previsiblemente acabará con un salomónico reparto.
Somoza, miembro del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), aún arrastra el jet lag. Acaba de regresar de Nueva York, donde el 17 de diciembre registró la reivindicación española. Es un documento en el que se detallan las coordenadas de 448 puntos del Atlántico. Cuando se unen, forman la nueva frontera marítima que reclama España.

El Sáhara y las islas Salvajes

El anterior Gobierno anunció ante la ONU su propuesta de ampliación de la plataforma continental de Canarias en 2009. En el documento registrado en Nueva York entonces, se apuntaba a que en la zona sur la extensión "podría superponerse con una eventual ampliación más allá de las 200 millas marinas de la plataforma continental del margen continental saharaui". Y, como en el caso portugués, se fiaba el futuro de esa hipotética disputa a una negociación bilateral entre Estados. Pero el Sáhara occidental es un territorio autónomo gestionado por el Comité de Descolonización de la ONU. No hay aún reclamación saharaui de ampliación de la plataforma ni Estado con el que pueda negociar España. Del texto definitivo presentado hace diez días por el Gobierno se ha eliminado la referencia expresa al Sáhara. Solo se hace una mención genérica a "los derechos de terceros que puedan ser reclamados en su día". "Cuando haya un Estado constituido, se negociará", resume Luis Somoza Losada.
Otro punto de conflicto podrían haber sido las Salvajes, unas pequeñas islas portuguesas situadas entre las Canarias y Madeira. España no discute que sean de Portugal, pero sí rebate la zona económica exclusiva que el Gobierno luso quiere para las Salvajes. Para evitar conflictos, en las dos propuestas de ampliación de la plataforma continental que han presentado ambos países no se incluyen estas islas.
La linde está ahora fijada en las 200 millas marinas desde la línea de costa, según se establece en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Pero esta norma permite que los Estados la amplíen hasta las 350 millas. El área comprendida entre la frontera de las 200 millas y la nueva es lo que reclama ahora España como propio.
Si el Gobierno lo logra tendrá todos los derechos de "exploración y de la explotación de sus recursos naturales". Y con las polémicas prospecciones que Repsol desarrolla en las islas —los sondeos son en la zona este, no están en el área de ampliación— es imposible no pensar en hidrocarburos. "En la zona hay gas", apunta Somoza. "Otra cosa es que sea rentable extraerlo", añade. Depende, según este investigador, de si hay grandes bolsas en el subsuelo y de la profundidad. "También puede haber petróleo", dice Somoza. "Lo que no hay es caladeros, porque son aguas muy profundas".
Si se cumplen las pretensiones de España, el Estado no solo tendrá derechos: "Tendrá la obligación de preservar la zona". Somoza resalta entre las potencialidades científicas las líneas de investigación que se están abriendo para la biomedicina gracias a las bacterias descubiertas en los sedimentos de los océanos. "Algunas tienen propiedades anticancerígenas", indica.
Pero, para ganar esos 296.500 kilómetros cuadrados (el equivalente al 60% del territorio emergido de España) hace falta que la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU valide la propuesta. El equipo de Somoza ha realizado seis campañas a bordo de tres buques oceanográficos públicos (el Hespérides, el Miguel Oliver y el Sarmiento de Gamboa) para documentar los límites exteriores de la plataforma. En total, han recorrido 72.352 kilómetros. Los técnicos de la ONU tendrán que verificar ahora la información recabada.
Hay, al menos, otro escollo que se debe salvar. Portugal presentó hace cinco años su propuesta de ampliación de la plataforma continental ante la ONU y parte de sus reivindicaciones se solapan con las de España. "Son unos 10.000 kilómetros cuadrados", calcula Somoza, ubicados al noroeste de las Canarias.
La disputa no tiene visos de llegar al crudo enfrentamiento en el que andan enfrascados Canadá, Noruega, Rusia, EE UU y Dinamarca en el Ártico. Pero España y Portugal se han cruzado tres escritos sobre este asunto ante la ONU desde que el país vecino presentó su propuesta en 2009.
Para el Ejecutivo luso, la ampliación de la plataforma continental es un asunto prioritario. En la Estrategia nacional para el mar, aprobada por el Gobierno portugués en 2006, se establece que este proceso de ampliación supondrá extender la soberanía marítima hasta los cuatro millones de kilómetros cuadrados (lo que supone el 4% de todo el Atlántico). "Las esperanzas depositadas en la capacidad de desarrollo económico y social del mar constituyen una de las escasas buenas noticias que el actual Gobierno puede dar a la sociedad portuguesa, en el contexto de una agenda política y mediática dominada por el rescate", escribía Amparo Sereno —investigadora del centro luso de Estudios Jurídicos Económicos y Ambientales— en el último número de la Revista Electrónica de Estudios Internacionales.
Tanto esta investigadora como Somoza apuestan por una fácil salida negociada. "Habrá negociaciones bilaterales y, seguramente, esa franja se dividirá en dos y se repartirá", vaticina el miembro del IGME. Somoza habla desde la experiencia. Guarda en su bagaje profesional otra ampliación: la extensión de 78.000 kilómetros cuadrados de la plataforma continental española en el mar Cantábrico, que ya ha aprobado la ONU. Todavía está pendiente en Nueva York otra petición: 50.000 kilómetros cuadrados de ampliación de la plataforma en Galicia.
COMENTARIO:
No tenemos seriedad como nación, somos los chepos de la ONU, los de la ñapas, aguas qué aguas, si fuera el reino unido ,ya serian de ellos, los de Canadá ya tendrían fronteras, en fin iremos a misa de 10 y comulgaremos para continuar con nuestras comisiones y aberraciones.