Entradas populares

viernes, 3 de junio de 2016

NECESITAMOS UN EMPLEO DE CALIDAD PARA SALIR DE LA CRISIS

Un grupo de demandantes en una oficina de empleo

Empleo de calidad


El desafío no es solo bajar el paro, sino crear puestos de trabajo estables

El problema del mercado laboral español ya no es, como en 2011 y 2012, afianzar una tendencia a la reducción del paro. Los efectos combinados de una tasa de crecimiento superior al 2,5% y una reforma laboral que ha disminuido el coste de contratación aseguran que durante los próximos años la tasa de desempleo seguirá una línea descendente. Las estadísticas de mayo confirman una vez más una tendencia descendente —que, no obstante, deberá ser ratificada por la EPA trimestral— del paro registrado, situado ya por debajo de los 4 millones (3.891.403 exactamente) y un aumento de la afiliación a la Seguridad Social en 1988.004 personas.
Si el gobierno en funciones quería un buen dato en el mercado de trabajo de cara a las elecciones del día 26, ya lo tiene; aunque es evidente que la caída del paro, por sí misma, no implica una mejora en las condiciones laborales. El gobierno que salga de las elecciones tendrá que enfocar el mercado laboral de manera distinta. Incluso aunque no se proponga entrar a fondo en el patrón de crecimiento —algo que debería hacer para que el empleo deje de depender tanto del turismo y de la construcción—, tendrá que enfrentarse a los problemas irresueltos de la elevadísima tasa de paro juvenil, un freno insoportable para la renovación y mejora de la fuerza de trabajo en España, y la no menos alta tasa entre los mayores de 45 años. Quien está en paro en España en esa edad o por encima de ella puede dar como muy probable que no volverá a encontrar un puesto de trabajo estable en las condiciones actuales del mercado.
Este es el problema real del empleo en la actualidad; su gravedad exige que la política laboral consista algo más que en una reforma que debió haberse concebido como una solución circunstancial, orientada a evitar la destrucción del tejido empresarial, pero reforzada con políticas de empleo encaminadas a favorecer la contratación estable. Si la vía de salida de la crisis financiera y la recesión subsiguiente es convertir en perenne la contratación precaria, se puede avanzar que no habrá una recuperación plena, es decir, una fase de crecimiento en la que los agentes sociales —empresarios y trabajadores— puedan contar con un aumento sostenido de la demanda a medio plazo. Quien defienda sin más matices las tesis del presidente de la CEOE —”el empleo fijo es un concepto del siglo XIX”— tendrá que explicar también como se sostendrán las compras de pedidos de bienes duraderos.
Durante cuatro años, el gobierno ha desatendido el resorte de las políticas activas de empleo; la aproximación al problema ha sido escasa e indirecta, basada en ventajas fiscales y rebajas selectivas en la cotización demasiado tímidas como para tener impacto real en la creación de empleo. Que el descenso del paro registrado no nos oculte la necesidad de aplicar políticas de estímulo de la demanda para aumentar las expectativas de inversión, de consumo y, en consecuencia, de empleo estable. Las opciones son claras: o se confía la creación de empleo al mecanismo de la reducción de las rentas o se debaten y proponen políticas nuevas de contratación que afiancen las expectativas de crecimiento a medio plazo.
CON LA POBREZA LABORAL NO PODEMOS SALIR DE LA CRISIS.

INDECENTES ABUSOS BANCARIOS

Preferentistas protestan ante una junta de accionistas de Bankia celebrada en Valencia en 2014

Indecentes abusos bancarios


En memoria telegráfica recordamos las preferentes, los desahucios por impago de hipotecas injustas, las cláusulas abusivas o las comisiones

Habrá que proteger a la banca de (algunos) banqueros.
La retahíla de abusos financieros no cesa. En memoria telegráfica, recordamos el tsunami de las preferentes, cuasi-acciones de riesgo que se vendían como obligaciones garantizadas, arruinaron a miles de ahorradores, fomentaron la indignación populista y acabaron con los tribunales dando la razón a los más vulnerables.
O los desahucios múltiples aún recidivantes, por impago de hipotecas injustas (a altos tipos), estúpidas (concedidas con engaño a gentes sin posibles), opacas (escribían lo contrario de lo prometido a viva voz), tramposas (basadas en autotasaciones falseadas), imprudentes (prestaban más del 100% del valor supuesto), y al cabo inicuas, y que también acabaron con los tribunales a favor de los engañados, sobre todo el de esa UE que tanto odian los redentorismos populistas.
O las abusivas cláusulas-suelo aún coleando en Luxemburgo por la retroactividad de la compensación: trileras por falta de transparencia, y también —no se habla de esto— por la asimetría de las cláusulas túnel: el cliente paga un mínimo (suelo) digamos del 3,5%; y se le exige un máximo (techo) de digamos el 12% —caso real—: la carga cruje al consumidor, nunca a la banca.
Obviemos las comisiones por servicios sin apenas valor añadido (tarjetas, transferencias) para sumar beneficios, algo difícil concediendo créditos dado el tipo de interés cero. Machacan a los clientes frágiles, pues los fondones aprovechan su renta de posición para negociar que se los eliminen en las operaciones... sofisticadas.
Concluimos en la moda de hoy mismo, esas cláusulas de hasta el 5% que varios bancos imponen al cliente para blindarse si cancela anticipadamente su hipoteca a tipo fijo (penúltima moda dados los fiascos judiciales de las variables) cuando el tipo esté más bajo de aquel al que se concedió, y genere pérdidas al prestador. Bendecidas por el bendito Banco de España (ya le arrearán en Fráncfort y Luxemburgo), son asimétricas: no prevén compensar al cliente si el banco logra plusvalías y no pérdidas. Y porque su cuantía (hasta el 5%) duplica el tipo medio de estos créditos (2,5%).
Asimétrico significa en estos casos injusto, desequilibrado, perjudicial, antiequitativo, abusivo. Indecente.
SON LOS QUE EN REALIDAD MANDAN EN ESPAÑA.

LA POBREZA AUMENTA EN ESPAÑA

La pobreza, un paisaje cotidiano entre los españoles.


El 92% de los ciudadanos considera que actualmente existe mucha desigualdad económica

Algo no está funcionando bien en nuestro sistema económico. A pesar de la mejora de los datos macroeconómicos y de la reducción del paro, el empobrecimiento forma parte del paisaje vital cotidiano de los españoles. El 92% de los ciudadanos considera que actualmente existe mucha desigualdad económica y el 72% que va a continuar en esos niveles aún durante mucho tiempo. Estos datos, que provienen del Barómetro de Confianza en la Economía que Metroscopia elabora cada mes, reflejan también que la ciudadanía no percibe la transferencia directa y efectiva de la recuperación macroeconómica a las economías domésticas.
Desde que comenzó la crisis, la brecha entre ricos y pobres ha aumentado de forma considerable. La cifra de multimillonarios se ha duplicado en nuestro país y hoy son cerca de 500 los españoles que declaran un patrimonio de más de 30 millones de euros (en 2007 eran 230). Y al mismo tiempo —según la última Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el Instituto Nacional de Estadística—, algo más de 13 millones de personas, en su mayoría menores de 16 años, están en riesgo de exclusión social ya sea porque no tienen ingresos o porque los que tienen no les dan para vivir con condiciones suficientes de acomodo.
En un contexto como este no es extraño que el pesimismo crezca: los españoles se muestran masivamente convencidos (72%) de que, como consecuencia de las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis, España saldrá de la misma más pobre y más desigual de lo que era hace solo un decenio. Por un lado, porque creen que la situación económica de un gran número de personas ha empeorado radicalmente durante los últimos ocho años (71%). Y, por otro, porque consideran que el camino que habría que transitar para recuperar las prestaciones y ayudas disponibles para los más desfavorecidos antes de la crisis va a ser largo y complicado (79%).
El incremento del Producto Interior Bruto y el bienestar no siempre convergen. Frente a la opinión extendida de que la mejor forma de favorecer el bienestar es conseguir aumentar el crecimiento económico y la creación de empleo, la experiencia española parece negar tal tópico. El crecimiento del 3,2% que el Producto Interior Bruto nacional experimentó en 2015, no se ha traducido en una mejora del bienestar social. El bizcocho ha crecido pero no se reparte de manera equitativa. Para el español medio, a pesar del estancamiento de los precios y el periodo deflacionista que vive nuestra economía —el IPC armonizado de la economía española fue negativo en los dos últimos años (-1,1% y -0,19%, para 2014 y 2015 respectivamente)— el coste de la vida es cada vez más alto, al menos así lo percibe el 80%. La razón es que el poder adquisitivo de las familias se ha reducido año tras año desde que empezó la crisis —los últimos datos de la Encuesta de Calidad de Vida sitúa los ingresos medios anuales netos por hogar en 26.092 euros, su valor más bajo desde 2008—.
Por tanto, la mejora de la economía no se ha transferido de manera efectiva a las familias españolas. Además, solo un tercio de la población atribuye la mejora a las medidas puestas en marcha por el Gobierno. Una mayoría destacada (60%) cree que, por el contrario, la mejoría nada tiene que ver con las políticas gubernamentales, dado que esa tendencia también se está produciendo en otros países que aplicaron medidas muy distintas de las nuestras. De hecho, la desigualdad social se ha agudizado en los cuatro años de Gobierno del PP, de tal modo que todo el avance económico, en realidad, se ha dirigido al mayor enriquecimiento de los que eran ya ricos, causando mayor empobrecimiento de los pobres y convirtiendo en pobres a los que antes no lo eran.

Desempleo y salarios

El desempleo y los niveles salariales son, por tanto, dos de las cuestiones que deberían abordarse de manera más urgente para que la desigualdad comience a reducirse. Aunque la tasa de desempleo empezó a descender en 2014, la sensación cada vez más predominante entre la ciudadanía es que el paro va a seguir todavía igual de alto durante mucho tiempo (70% ahora, 58% en agosto de 2015).
La opinión extendida en la sociedad española es que el Estado debe intervenir para compensar las desigualdades extremas entre los que más ganan y los que menos. Así lo piensa el 70% de los españoles, para los que el Estado debe proteger y ayudar a los más necesitados y desfavorecidos.
La España que va bien parece ser solo la de aquellos a los que siempre les ha ido bien. Para la inmensa mayoría, va cada vez peor. El nuevo Gobierno que se forme tras el próximo 26-J debería implementar políticas activas para solucionar de manera urgente la desigualdad y el paro de larga duración. Los españoles lo tienen claro, la pobreza y el hambre no se deben a causas naturales: un 91% de los consultados piensa que, si los gobiernos se lo propusieran, su erradicación sería posible.
SÓLO CON SALIR A LA CALLE YA SE VE, PERO EL PP NO LA VE PORQUE NO ANDA POR LA CALLE.

jueves, 2 de junio de 2016

¿A qué edad se empieza a perder los Amigos?



Publicado el 31 may. 2016
El ser humano, curiosamente y a medida que pasa el tiempo, tiene menos amigos, la Facultad de Ciencias de la Universidad Aalto de Finlandia así como la universidad de Oxford, han hecho un estudio reciente que parece averiguar que ocurre con nuestros amigos a medida que pasa los años. Y es que han descubierto que existen unos periodos de crecimiento de amistades, estabilización y pérdida que parecen ser una pauta común en la mayoría de las personas.
Al contrario de lo que se podría pensar, en vez de ampliar nuestro número de amistades debido a que la vida nos presenta a más personas, lo que realmente ocurre es que las amistades reales se reducen en número.
En el siguiente video programa, hablamos de las edades, el número de amigos y las causas de dicha perdida.
Esperamos que os guste.

¿QUÉ HACEMOS CON TANTÍSIMO DINERO?

¿Qué hacemos con tantísimo dinero?


Una idea sugestiva: que el BCE priorice comprar bonos de empresas verdes, sostenibles

El BCE compra desde ayer no solo bonos públicos, sino también de grandes empresas, a razón de 80.000 millones mensuales. Hasta marzo de 2017, su programa de expansión cuantitativa (quantitative easing, QE) habrá desembolsado más de 1,6 billones de euros.
Aunque empezase tarde respecto a EE UU y a Reino Unido, que lanzaron sus QE desde 2008 y 2009, el BCE ha logrado un resultado común: evitar la recaída en la recesión, amortiguar los efectos de la crisis, aunque aún no ha despertado a la inflación. Veremos en un año hasta qué grado.
¿Qué hacer con tantísimo dinero; se puede usar mejor? Siempre: se puede acompañar el objetivo del relanzamiento económico con el de “acometer un cambio estructural que permita la transición a una economía sostenible”, como propone Green money: reclaiming quantitative easing, un paper de renovada actualidad del profesor británico Víctor Anderson para el grupo Verdes/Alianza Libre Europea.
¿Cómo? “Trasladando más y mejor este dinero a la economía real y eficiente desde la perspectiva medioambiental”, resume su introductor en España, el eurodiputado Ernest Urtasun (Iniciativa). ¿Mejor? El balance de su colega británica Molly Scott sobre la QE de Reino Unido critica que en buena parte se haya ido al saneamiento financiero de los bancos y a mantener dividendos de las grandes empresas, “sin poner en cuestión el poder extraordinario de las finanzas”.
Se trataría pues de comprar bonos no principalmente de bancos y grandes corporaciones, sino de empresas privadas, Gobiernos locales y regionales y el tercer sector que demuestren “que usarán el dinero del BCE en objetivos sostenibles”, escribe Anderson.
¿Cómo, otra vez? Priorizando inversiones por subsectores, en favor de la rehabilitación residencial energéticamente eficiente, transporte público, reciclaje, proyectos de energías renovables, agricultura ecológica o descontaminación del suelo. Los estándares exigidos a esas inversiones serían sus impactos positivos en las emisiones de gas, uso del agua, de metales y del propio suelo. La pretensión es activar la demanda y crear empleo, a la par que se reequilibra paulatinamente el modelo de crecimiento en favor de otro más sostenible.
Lo más polémico de la propuesta, que el grupo pretende vehicular próximamente, es su arquitectura de gobierno. El BCE conservaría la competencia de decidir la cantidad de dinero empleado y su calendario. Pero utilizaría como “vehículo especial” financiero suyo al Banco Europeo de Inversiones (BEI), que se ocuparía de aplicarlo, financiando los bonos de empresas y entidades interesadas.
Hasta aquí, es un esquema convencional de gobernanza, susceptible de congregar consensos. Pero Anderson y Scott le añaden un elemento heterodoxo: el comité ejecutivo del vehículo especial en el interior del BEI sería designado por la Eurocámara. A la crítica de politización inadecuada responden que “el sector privado sí que ha sido campeón de la mala asignación de recursos”. Viva el debate.
EL DINERO TENDRÍA QUE  LLEGAR AL CIUDADANO Y NO TANTO A LOS BANCOS.

EL PARO BAJA DE LOS CUATRO MILLONES

Entrada a una oficina de empleo, hoy en Sevilla

El paro registrado baja de los cuatro millones por primera vez en seis años.


La afiliación a la Seguridad Social crece en 198.004 nuevos cotizantes

El paro registrado ha caído por debajo de los cuatro millones. Los 119.768 desempleados menos incritos en las oficinas públicas de empleo han hecho que se pierda esta cota por primera vez desde agosto de 2010 y han dejado la cifra total en 3.891.403 parados. Mayo, tradicionalmente un muy buen mes para el mercado laboral, también arroja buenas noticias del lado del empleo, la afiliación a la Seguridad Social creció en 198.004, según el Ministerio de Empleo. 

Los casi 120.000 parados menos de mayo son la mayor caída de la serie histórica. Un dato que se repite cuando se toman los datos desestacionalizados, en los que se eliminan los efectos de las campañas turísticas o agrícolas, y, por tanto, se observa la tendencia de forma más nítida. Estas cifras llegan a pocas semanas de que se repitan las elecciones generales y serán los últimos sobre el mercado laboral que se conozcan antes de esta cita.
También la Seguridad Social ha tenido un buen comportamiento si se analizan los datos de forma desestacionalizada, ya que la afiliación medida de esta forma ha crecido en 35.658 personas. En los últimos 12 meses los cotizantes con empleo en el instituto previsor han aumentado en 440.529 afiliados, un 2,56%.
A pesar del buen dato de mayo de 2016, en la afiliación se aprecia una desaceleración sobre el alto rirmo de creación de empleo que se mantenía durante buena parte del año pasado y los primeros meses de este. Justo hace un año, en el mismo mes de 2015, el empleo crecía a un ritmo del 3,57% anual, fue el pico de esta recuperación, ahora sube al 2,56%, tras casi un año de una lenta desaceleración, centésima a centésima.
La mejora tradicional del mercado laboral en mayo debe mucho a la preparación de la temporada alta del turismo. Esto explica que destaque sobre el resto de ramas de actividad el incremento de la afiliación en la hostelería, que en un solo mes ha crecido en 72.137 cotizantes. No obstante, el crecimiento es generalizado. Casi todas las ramas que contempla el instituto previsor han ganado trabajadores el mes pasado. Solo ha perdido, y muy ligeramente (27 personas menos), la de suministro de electricidad, agua y gas.
El volumen de contratación, por su parte, sigue creciendo. En mayo se firmaron 1.748.449 compromisos laborales, un 7,42% más que el año anterior. De estos, 145.449 fueron indefinidos, apenas el 8,3%. Este unido al incremento de la hostelería es un claro indicio de que buen parte de la mejora del mercado laboral de mayo es estacional y no se consolidará una vez pase la temporada alta turística.
En lo referente a la protección frente al desempleo, la cobertura ha seguido cayendo en abril, último mes con datos disponibles, según las cifras del Ministerio de Empleo. Las prestaciones y subsidios apenas protegen al 52,8% de parados. En consonancia con esta evolución, también el gasto sigue cayendo con fuerza. En abril se invirtieron 1.534 millones de euros en pagar ayudas, un 10,14% menos que en el mismo mes del año anterior.
CIERTAMENTE ES UNA NOTICIA DIFIFÍL DE CREER ,PARECIDO AL  IPC MANIPULADO Y EL TRABAJO QUE SE CREA ES PRECARIO Y MUY MAL PAGADO.