A la vista de como se está envalentonando Marruecos en sus relaciones con España, uno llega a pensar que esto quizás sea fruto de que ahora se siente respaldado, no por el famoso primo de Zumosol, sino por el señor del otro lado del Atlántico, al que el señor Sánchez tuvo la poca picardía de enfrentarse desde el primer día y que ahora demuestra hacernos pagar su enfado a nivel de país y no personalmente a quien se atrevió a enfrentarse a él, olvidándose de que, por muy mal que ese señor le caiga, eso puede hacerlo a nivel personal, pero nunca como presidente de un país que necesita tener buena relación con el mandamás de Occidente, y ahora su falta de tacto la pagamos todos,
Da la impresión de que nuestras autoridades se están tomando la situación con cierta dejadez, cuando no debería ser así. Primero España debería poner a su aparato diplomático a trabajar, en el sentido de explicar cuál es nuestra relación de pertenencia de esas dos ciudades del norte de África. Luego plantarle cara a Marruecos, haciendo uso de su ventaja de ser miembro de pleno derecho de la UE, en el sentido de hacerle ver que, si sigue dándonos la matraca, disponemos de armas no bélicas, suficientes para castigarles si no cesan en su actitud. Todo lo demás, esta especie de complacencia y paños calientes, solo sirve y servirá para que se siga envalentonando y nos amargue la existencia día tras día. Doctores tiene la Iglesia, suele decirse, aplíquese el dicho al Gobierno y Estado español.
No hay comentarios:
Publicar un comentario