Como advirtió George Soros en 2019, Europa corre el riesgo de imitar el colapso de la Unión Soviética si no abandona su inercia actual. La desconexión entre el liderazgo y la ciudadanía exige una reinvención radical. No basta con reformar los tratados; se requiere un "nuevo corazón" institucional para garantizar su supervivencia frente a amenazas internas y externas. Para eso la UE debe evolucionar hacia un modelo federal. Esto implica evolucionar en dos pilares fundamentales:
- La creación de Fuerzas de Seguridad federales bajo mando único: con juramento de fidelidad a una Constitución Europea única, y capaces de imponer la legalidad y unidad comunitaria frente intereses estatales de sus miembros.
- Una reforma electoral que simplifique el espectro político en tres bloques (Derecha, Centro e Izquierda). Se haría mediante papeletas electorales para cada bloque, que agrupen a candidatos propuestos por los partidos políticos que pertenezcan a cada uno de los tres bloques. La Junta Electoral Central de cada estado miembro decidirá que partidos de ese estado miembro irían en cada bloque. Bajo este sistema, los ciudadanos votarían nominalmente a tres candidatos por papeleta, y los escaños se distribuirán según los votos de papeletas para cada uno de los bloques, mediante el método D'Hondt. Siendo ocupados los escaños por los candidatos más votados de cada bloque. Los votados sin escañó transferirían sus votos públicamente a los diputados que tengan ya escaño. Este sistema garantizaría la representatividad total en el Parlamento Europeo de todos los ciudadanos. En él, cada ley aprobada, representa tanto a la mayoría de diputados como a la mayoría de ciudadanos.
Lo primero que haría el nuevo Parlamento Europeo sería elegir al Presidente del Ejecutivo Europeo (el cual deberá contar con el apoyo de 2/3 de los votos emitidos por la población). Este elegirá a los miembros de su gabinete que regirán los ministerios, creando así un Ejecutivo Europeo fuerte capaz de negociar acuerdos transversales bajo un sistema de representación absoluta, lo que transformaría a la Unión Europea.
La Unión Europea contará con un Consejo de Jefes de Estado (presidentes de repúblicas o monarquías de los estados miembros) que se reunirá cada seis meses para ver la marcha de la UE. Elegirá a su representante anualmente y este representante anual será el que comunique lo acordado en el Consejo de Jefes de Estado al Presidente del Ejecutivo Europeo. Hará a su vez funciones de Jefe de Estado de la Unión Europea protocolariamente, según defina la Constitución Europea.
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