SU ÚNICO TECHO LAS ESTRELLAS
Suelo ir a misa nocturna los
domingos a las 19 horas y me encontré con un pobre que pedía limosna a la
entrada de la iglesia; le di 50 céntimos y entré. Precisamente el párroco
dedicó la homilía a hablar de la pobreza, y se dio allí el informe anual de
Cáritas y lo que se dedicaba a ayudar a las familias necesitadas. Ciertamente
cada vez va en aumento la gente necesitada, y eso que España va como un cohete
en economía, según Pedro Sánchez. Llovía al salir de la iglesia, y el buen
hombre seguía allí pidiendo; me marché, pero al volver la manzana para ir a mi
casa llovía y había 7 grados de temperatura. Me encontré de cara con el mendigo
con un carrito donde llevaba sus enseres y debajo de brazo unos cartones; le
pregunté adónde se iba, me dijo que a dormir debajo de la plaza del Paraguas
libre de la lluvia pero no del frío. El señor era como de unos 65 años, le
pregunté que si no tenía sitio en el albergue de transeúntes del que nos
acababa de hablar el sacerdote, y me dijo que no había nada, que todo era
mentira y que pedían pero no había para ellos; sé que es mucha la gente
necesitada, pero sentí pena por aquel señor.
Preguntado de dónde era, me dijo
que de Granada; y que adónde se dirigía, dijo que a Ponferrada porque allí sí
había albergues. Le advertí del tremendo frío que había allí, había estado en
Llanes y había cuatro plazas de transeúntes ocupadas por cuatro inmigrantes
jóvenes desde hacía cuatro meses en espera de los papeles de ciudadanos
refugiados y que para él no había sitio... No voy a entrar en disquisiciones
sobre si esto es bueno o malo, justo o injusto; si los mocetones jóvenes tienen
más o menos derechos que este buen hombre de 65 años que, siendo español,
granadino, tenía que dormir bajo el techo de las estrellas. Ustedes juzguen, en
sus manos se lo dejo, intentaré hablar con el Ayuntamiento y la parroquia para
que hagan más por esta gente, esto es muy triste, hay muchas necesidades en el
mundo. Mientras se habla de miles de millones para armas de guerra, la gente
pobre y mayor es invisible; le pregunté si le preguntaban como yo lo hice y me
dijo que eran invisibles e ignorados. Estamos en una sociedad indolente ante la
gente necesitada que tenemos aquí en España, pero es más vistoso ser
espléndidos con los de la otra parte del mundo, eso sale más por la televisión
y en los periódicos, siendo muy visible.

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ARTÍCULO PUBLICADO EN LA NUEVA ESPAÑA.
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