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martes, 19 de mayo de 2026

EL ROBO DEL HUCA

 PSOE&PP, con el aval de los sindicatos subvencionados por el Estado, son culpables de uno de los mayores robos perpetrados en Asturias -equiparable a los sobrecostes de obras públicas y el despilfarro de las ayudas y subvenciones de la UE-, por la nefasta, e interesada, gestión.

Los datos son los que dan y quitan razones, y estos están en las cuentas del Estado, que era quien gestionaba el desaparecido Insalud, en las cuentas del Principado y en las del Ayuntamiento de Oviedo.

Retrocedamos al año 1987, cuando el Gobierno de España decide acometer una reforma integral de los grandes hospitales españoles, una reforma que no solo significaba una instalaciones más modernas, incluía una coordinación entre los diversos hospitales con el fin de gestionarlos mejor.

Los estudios para dicha modernización comienzan el año 1989, cuando se dota con presupuestos estatales, y el proceso se desarrolla a lo largo de la década de 1990, salvo en Asturias.

Así tenemos en Andalucía varios hospitales construidos en la década de 1990, como los de Almería y Málaga; en Aragón dos hospitales, uno modernizado en 1997 y otro en el 2000; en Canarias comienzan las obras en 1997, que se prolongan a la década siguiente; en Murcia finaliza en 2004; en Castilla y León finaliza en 2006; en Galicia el hospital de Santiago finaliza en 1999; en Madrid tres hospitales finalizan parte de su reforma en la década del 2000. ¿Y Asturias?

Pues entre peperos y sociatas, por intereses espurios -los negocietes particulares y el clientelismo de siempre-, alargaron el asunto, con discusiones entre el año 1990 y el 2002, en el que se pulieron los presupuestos estatales, además de presupuestos autonómicos y locales, pues, en su codicia, llevaron a cabo numerosos estudios, estudios que costaron mucho dinero y que acabaron en nada.

Como los políticos gozan de impunidad, nunca respondieron del dinero que robaron a los contribuyentes con sus estudios, motivados por sus intereses particulares. Unos querían reformar el viejo HUCA, otros querían llevarlo a Montecerrao, otros a La Cadellada. Cada cual donde tenía intereses creados. Algo similar aconteció con el estadio de fútbol y el equipo de Oviedo.

Y si el HUCA nuevo se ha construido, ha sido gracias a que el Instituto de Silicosis es de referencia nacional, lo que le permitió captar dinero del Estado. De no ser así, no habría el HUCA que conocemos.

Y lo que ocurre con el viejo HUCA es algo similar, los negocietes de peperos y sociatas, que pretendían dar el pelotado urbanístico con los terrenos, pero que se lo impidió la crisis económica -el retraso en la construcción del nuevo, por la codicia, les hizo perder el gran negocio que hubiera supuesto disponer de dichos terrenos a finales de la década de los noventa-.

Una nefasta gestión, como se ha demostrado en el dinero que ha costado la vigilancia del viejo HUCA, mientras impunemente se robaba todo lo que había, y no han llevado los edificios porque no entran en las furgonetas. Lógicamente peperos y sociatas

callan, por cortesía presional.

Los perjuicios, como siempre, para los contribuyentes y para los trabajadores. Como prueba, una anécdota.

En aquel lejano 1989, llegó al HUCA el rumor de que iban a construir un nuevo Hospital, y que este se iba a llevar a cabo en Cadellada, como así ocurrió. Trabajadores del viejo HUCA, que vivían en las inmediaciones del mismo, se dijeron, vamos a comprar un piso cerca, antes de que suban los precios; entonces las viviendas más cercanas estaban en la Avenida del Mar. Y allá se fueron, tras vender el piso que tenían en El Cristo. Se jubilaron sin llegar a trabajar en el nuevo HUCA, mientras estuvieron dos décadas subiendo y bajando en el autobús. Tiempo y dinero perdido.

¿Dónde está la Justicia, que no exige responsabilidades a los peperos y sociatas? No la hay, puesto que los mismos peperos y sociatas son los que eligen a los jueces y fiscales.

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