Menos propietarios: una apuesta ideológica
El Gobierno persevera en un intervencionismo que ignora los mecanismos del mercado y que termina perjudicando precisamente a quienes pretende proteger.
La constatación de que el número de hogares propietarios ha caído a mínimos de dos décadas no es un dato aislado, sino el síntoma de un problema estructural que se ha ido agravando en los últimos años. La Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España sitúa en torno al 70 por ciento el porcentaje de propietarios, cifra que va en descenso, confirmando una tendencia que golpea con especial dureza a los jóvenes y a los hogares de menor renta. Lejos de responder a un cambio cultural, esta evolución refleja una realidad más prosaica: la imposibilidad creciente de acceder a una vivienda en propiedad.
El análisis de fondo remite, en primer lugar, a una crisis de rentas persistente. Aunque los ingresos medios han experimentado cierta mejora reciente, esta recuperación no ha compensado la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación ni la exagerada presión fiscal acumulada por la falta de actualización de tarifas y deducciones. El resultado es una capacidad de ahorro insuficiente para afrontar el esfuerzo inicial que exige la compra de una vivienda, especialmente en un contexto de precios al alza. El Banco de España ya había advertido en informes anteriores que el acceso a la propiedad estaba cada vez más vinculado a la renta y al patrimonio, una tendencia que hoy se confirma con mayor intensidad.
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