Quiero trasladar públicamente una queja sobre la atención sanitaria recibida en la sanidad pública del Principado de Asturias a consecuencia de los cálculos renales que sufre mi esposa y que arrastramos desde hace más de siete años.
Todo comenzó a finales del año 2019, cuando se iniciaron las consultas médicas por esta dolencia, realizándose finalmente una intervención en enero de 2020 para eliminar piedras en el riñón. Mi esposa fue dada de alta al día siguiente sin haberse resuelto el problema y con un catéter colocado que permaneció durante meses, provocando molestias, sangrados y numerosas visitas médicas sin soluciones efectivas, siendo retirado finalmente en junio de 2020, seis meses después de la intervención.
Desde entonces, el proceso ha sido un auténtico peregrinaje entre hospitales, consultas y pruebas diagnósticas, con derivaciones entre distintos centros, repeticiones de estudios y largas esperas.
La situación llegó a tal extremo que en junio de 2025 retiraron a mi esposa de la lista de espera quirúrgica del Hospital Valle del Nalón sin recibir una explicación clara ni alternativa médica, lo que generó una enorme incertidumbre y sensación de abandono. Eso provocó numerosas llamadas, visitas al médico de familia, atención al ciudadano y asistente social. Todo esto teniendo en cuenta que somos dos personas mayores, de 83 y 76 años.
La situación más reciente resulta igualmente preocupante. A principios de octubre de 2025 volvieron a iniciar un nuevo proceso preoperatorio. Sin embargo, en febrero de 2026 nos comunicaron que sería derivada del Hospital de Mieres al HUCA, indicándonos que permanecería en lista de espera por si no era atendida en el nuevo centro. A día de hoy, seguimos sin recibir ninguna llamada ni información sobre una posible intervención.
Resulta difícil comprender cómo una patología que afecta gravemente a la calidad de vida puede alargarse tanto en el tiempo, y que, tras más de siete años, sigue aún sin resolverse.
Con esta carta solo pretendo pedir responsabilidad, coordinación entre centros y mayor respeto hacia quienes dependen de la sanidad pública. Los pacientes no son números en una lista de espera, son personas que sufren y necesitan respuestas.
Atentamente.
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