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viernes, 26 de julio de 2024

DEFIENDEN EL ENTRAMADO DEL GOBIERNO

 Begoña Gómez no es presidenta, no forma parte del Gobierno, no es parlamentaria, ignoro si está afiliada al PSOE, aunque es de suponer que sí. Entonces, ¿por qué sale en tromba todo el Gobierno a defenderla?

Pero no es a ella a quien desean salvaguardar, les importa un carajo, protegen a Sánchez y a ellos mismos, porque, si cae Begoña, cae Sánchez y caen todos ellos, que no son nada más que "perros", según Ribera, saltimbanquis, versión Montero, o pelotas subalternos sin más aditamentos.

Sánchez se parapeta detrás de su enamorada, a la que me temo dejaría tirada, si procediese, una vez que se jugase el estar en la Moncloa, porque el poder lo ha ido perdiendo desde el 23 de julio de 2023. Él está en palacio pero no gobierna, lo hacen sus socios: golpistas, seudoterroristas, independentistas, y esa patulea que fracasa sin cesar en las urnas.

Es fácil imaginar la presión que este Gobierno estará ejerciendo sobre el juez Peinado, buscando recriminarle por cualquier motivo y usando la apisonadora estatal que tienen a su disposición, además de RTVE, Efe y los medios afines "agradecidos".

Uno cuestiona lo que nos dicen constantemente, aunque nunca respondan a nada, incluidos Sánchez y Begoña: "Son todo bulos, es el fango de la fachosfera". Pero ¿por qué no declara la señora negándolo todo? ¿Para qué ese improcedente y pertinaz acoso al juez y a los medios que denuncian los tejemanejes que se trae Gómez en la Moncloa, como si fuese su oficina comercial, si todo es falso?

No leerá esta carta el juez Peinado, pero le animo a que continúe su labor practicando la correcta jurisprudencia y la imparcialidad, algo que este Gobierno es incapaz de tolerar ni asumir.

Sánchez está cada vez más solo en Europa y en el orbe, todo el mundo sabe y habla de la presunta corrupción de su señora, y ante sus narices puede que piensen que incluso él mismo forme parte de ella, que esté involucrado, según se está conociendo, por lo que le atienden con sucinta brevedad y por educación, algo de lo que él carece.

Estamos esperando, de un momento a otro, que se tome unos días para meditar, esta vez no serán cinco, tal vez diez, ¡la cosa está que arde!, o, preferiblemente, que se tome el resto de su vida.

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