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viernes, 1 de abril de 2016

EL CAMBIO CLIMÁTICO NOS CAMBIARÁ LA VIDA

María Neira, durante su intervención en 'La Lupa'.

«El cambio climático altera los pilares básicos de la vida: agua, alimento y techo»


El mundo cambia. La población crece de forma exponencial, el planeta se calienta, las enfermedades avanzan y hay que pararse a pensar y planificar. María Neira (La Felguera, 1960), directora de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sabe que es tiempo de reflexionar. Ella tiene claro que los frentes de batalla son muchos y todos están conectados: la malnutrición, el cambio climático, el sedentarismo, el avance de enfermedades infecciosas como el zika... De todo ello habló ayer en 'La lupa' de Canal 10 ante las preguntas de Juan Neira.
Su discurso fue firme y contundente en todos los ámbitos: el agua, la tierra, el aire. «Tendríamos que acostumbrarnos a pensar en el aire como algo fundamental en nuestra vida, como el agua o los alimentos. Uno respira, y el aire que respiramos no lo podemos elegir, no podemos pasearnos con nuestra botellita de oxígeno particular», aseguró la médica langreana. Decía estas palabras conocedora como es de que la salud depende tanto de factores genéticos como ambientales y que los segundos están ahí para ser controlados. «Una muerte de cada cuatro está relacionada con factores ambientales», señaló. Por eso es importante saber qué respiramos y por eso lo es también que exista una planificación urbana que garantice que las ciudades sean saludables. «En 20 años el 70% de la población mundial va a vivir en ciudades, es irreversible, hay que planificar cómo vamos a respirar, qué tipo de árboles debe haber, qué tipo de plantas para que no se generen alergias», subraya.


Los problemas de contaminación son notabilísimos en todo el mundo y todos tenemos un pequeño compromiso pendiente para evitarla y para tratar de poner coto al cambio climático. Tan fácil como bajar la calefacción y el aire acondicionado y dejar el coche aparcado en el garaje. La eficiencia energética es una de las trincheras. Pero hay más. Especialmente para detener el calentamiento global, que hace subir las temperaturas y que se expandan enfermedades infecciosas como la malaria. «El cambio climático cambia los pilares básicos de la vida, porque en algunas zonas no va a haber producción agrícola y eso va a provocar un problema de nutrición grave y de desplazamiento de la población, luego también de perdida de techo. Si pierdes acceso al agua, al alimento y al techo, obviamente eso va a tener un impacto en la salud», señaló. Y no se olvidó de los fenómenos naturales vinculados a ese calentamiento del planeta.
No hay que pensar que es inevitable. Hay que hacer un esfuerzo por cambiar mentalidades. Y ese proceso ya está en marcha: «Se está generando un mercado para este tipo de políticas verdes, la gente ya no lo ve como cosa de cuatro iluminados ecologistas, se entiende como un estilo de vida que impacta en la salud, en la economía y que va a generar graves problemas».
Todo lo dicho influye directamente sobre la salud de las personas, ergo es asunto de la OMS, centrada cada vez más en mirar de frente a las políticas preventivas. Por eso María Neira defiende una filosofía clara: atacar los factores que llevan a la enfermedad antes de que se produzca. Aquí sí que queda mucho trabajo pendiente, porque el 97% del gasto sanitario se dedica hoy en día al tratamiento de las enfermedades y el 3% a prevenirlas. «Lo mejor que podemos hacer por un enfermo es evitar que esté enfermo», sostiene.
Sobre este asunto mucho hay que decir en los países desarrollados, donde la obesidad y la diabetes se han convertido en epidemia imparable. Una alimentación sana y una vida activa son la mejor receta. «No se trata ni de pasar hambre ni de trabajar 14 horas, pero tampoco queremos que el sedentarismo nos mate».
Hay otras enfermedades también muy fáciles de prevenir que siguen pegando fuerte en la sociedad contemporánea. «El melanoma, por ejemplo, bastaría con ponerse crema, un sombrerito y no ponerse al sol entre las doce y las dos para evitar 60.000 muertes al año». El cáncer de piel no es el único ejemplo. Hay muchos más, algunos tan obvios como el del cáncer de pulmón y tabaco.
Todo es cuestión de reflexionar y de pensar el mundo en el que vivimos, con una demografía que cabalga desbocada y que hay que domar por el bien común: «Tenemos que cambiar profundamente nuestra manera de convivir en el planeta, de producción de alimentos, de acceso al agua, la gestión de deshechos, porque ahora mismo se puede alimentar a los habitantes del planeta, pero si seguimos creciendo a esta velocidad va ser imposible. Hay que pensarlo con estrategia y visión», afirmó María Neira en Canal 10.
En ello están la OMS y otros organismos internacionales, encargados de diseñar un mundo mejor y más sano. Aunque a veces se presente insano en sus propios planteamientos, como el de la investigación farmacéutica: «Toda la investigación médica va a problemas de salud que no son prioridades ni mucho menos, va a alopecia y disfunción eréctil».
Pero conviene siempre mirar las cosas con una perspectiva positiva. También en Asturias, con el mayor índice de muertes de España y liderando igualmente el de suicidios. Neira, que ejerce de asturiana, lo tiene claro: «Parece todo muy derrotista, pero hay que darle la vuelta, hay que estimular la creatividad y generar esperanza e ilusión».
ES EVIDENTE QUE VAMOS HACIA LA AUTODESTRUCCIÓN DE LA HUMANIDAD Y DEL PLANETA.

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