Se nos acabó el dinero para la residencia de los abuelos: ¿y ahora qué hacemos?
Los costes asociados el envejecimiento obligan a muchos hijos a rastrear alternativas para sufragar los cuidados de los mayores mucho más allá de la pensión
Los 375.000 euros de patrimonio de los que disponen, de media, los españoles de entre 65 y 74 años están dejando de ser una fuente segura de ingresos para afrontar una jubilación que cada vez se extiende más en el tiempo y con mayor número de gastos sanitarios o asistenciales. Los ahorros -depósitos, inversiones, vivienda- acumulados durante toda una vida de trabajo ya no dura tanto por la subida de los precios, pero sobre todo porque cada vez vivimos más y mejor: 84 años, de media, con un 15% españoles superando ampliamente los 70 años. El dinero de los mayores ya no da tanto de sí. Y sus hijos se preguntan cómo afrontar esta nueva situación que está cambiando económica y socialmente el seno de muchas familias.
A los ahorros depositados en el banco por los abuelos se suman las inversiones que una parte de los mayores mantienen en sus carteras. Por no hablar de la joya de la corona: la vivienda, el activo que hace las delicias de la jubilación porque, independientemente de la pensión que reciban, tener una casa en propiedad pagada a los 65 años, ya es un auténtico seguro de vida. Esos más de 375.000 euros de patrimonio medio hacen referencia a todos estos activos, aunque el dinero va desangrándose a medida que transcurren los años.
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