Vox, el partido impermeable a todas las crisis internas
No le pasan factura las críticas de exdirigentes de peso ni tampoco el escándalo con Revuelta y otros episodios internos
La dependencia de Abascal como candidato se vuelve absoluta
El único momento del pasado año en el que Vox se resintió en las encuestas fue con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Las amenazas de la Administración estadounidense con aranceles imposibles de digerir —con el paso de los meses vendrían los matices— y un discurso que ponía a Europa en el punto de mira —eso no ha cambiado— puso en un brete complicado al partido, que insistía en exhibirse como el único aliado en España del presidente norteamericano. El discurso de Santiago Abascal sufrió entonces un agujero, especialmente por lo que implicaba para agricultores y ganaderos, un nicho muy importante de electores. La apuesta era arriesgada y la mantuvieron hasta el final.
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