La corruptela si la dejamos tomar forma caminará sin freno. El pago al respaldo de gobernabilidad se irá perfilando aquí y allá: alcaldías para Bildu, indultos, blanqueamientos de sedición y malversación, pinganillos y traductores, condonación de deudas, impunidad, amnistía... Referéndum, lo verán, ¡claro que vendrá!
Las tiranías así funcionan y minan las democracias, destruyendo el poder del pueblo y de la oposición.
Primero, dominio sobre fiscalías, Audiencia Nacional, tribunales de justicia, Constitucional... Al mismo tiempo ese aparato del partido se repleta de estómagos agradecidos y de medios cogidos por los bemoles con un único afán de subsistencia. Esto último es clave: sin medios libres y periodistas valientes para fiscalizar el abuso de poder no hay democracia posible. Ya cuando los ciudadanos quedan desinformados el caos se apodera con ideologías y controversias, ya no se sabe quién miente y quién tiene la razón. El daño está servido en bandeja fina, ya hasta los malos parecen buenos, nos manipulan, y lo harán con todo, empiezan a apoderarse del sistema, y sin el sistema, los ciudadanos están desprotegidos.
Denunciarán sin límite, la censura irá tomando forma.
Se saltarán libertad de expresión y de inocencia. Despreciarán a jueces y el derecho de todos ante la ley. Es un juego perverso, todo lo irán perfilando en nombre de la igualdad, de las mujeres... Y de todos aquellos colectivos y partidos que ven con posibilidad de colocar a su lado para hacerles el trabajo sucio.
Moldearán a su gusto su propia legalidad, sus leyes, normas, códigos, derechos y constituciones.
Los poderes se quedarán absorbidos en uno solo: el ejecutivo.
Como dice Cicerón en boca de Reverte: "¿Duermes cuando se debate algo tan importante? ¿No comprendes que has de decidir si quienes hicieron eso son defensores de la libertad o simples criminales? Presta atención, y aunque solo sea un momento reflexiona como lo haría un hombre sobrio". (Cicerón. Contra Marco Antonio)
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